Wood and Waters. Innovación al placer

En una industria de tradiciones, pero en evolución constante, Wood and Waters lleva al mercado del tabaco premium Eleven50, un producto innovador que multiplica las posibilidades de disfrute y el placer de fumar, gracias a un accesorio portable, pequeño e inversamente proporcional en utilidad.

Wood and Waters nació de la amistad entre Mitchell Toland y Joshua Zepeda, amigos de toda la vida que dividieron caminos viviendo en Miami. Mitchell sirvió a su patria desde el Ejército y Joshua se adelantó en la industria del tabaco, para allanar un camino en el que se reencontraron y que ahora recorren juntos.

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Joshua nació en Estados Unidos, pero cargado de ADN tabaquero. De padres hondureños y algún rastro de sangre nicaragüense, a los 18 años –invitado por un amigo–, se incorporó a Coco Cigars, una tienda de tabaco que le dio la bienvenida a esta industria y que ahora es su cliente.

Tras una pausa de un par de años, su siguiente paso fue como socio de una tabaquería en Hallendale Beach, donde a lo largo de nueve años consiguió la experiencia y contactos con los que ahora se aventura en un nuevo emprendimiento personal.

“Durante esos años de fumar y de acercamiento al mercado descubrí la necesidad de un accesorio para poder disfrutar de un cigarro de principio a fin. Recuerdo a un cliente italiano que consumía los cigarros hasta el fondo con ayuda de un palillo y pensé que quizá habría una forma de crear un accesorio formal bajo esa misma idea”.

Mientras Mitchell seguía con su carrera militar, Josh comenzó a investigar y aprender sobre programas computacionales para diseño en 3D, creó un prototipo y lo envió a una empresa manufacturera en California para probar su funcionalidad con una muestra tangible… pero hacía falta mejorarlo.

El punto de quiebre llegó cuando una amiga le obsequió un pincho para sostener mazorcas (corn on the cob holder). “Con el palillo, el cigarro se gira, pero con dos pinchos la experiencia es diferente”, recuerda.

Durante un par de años más, con Mitchell retirado del Ejército, trabajaron juntos en el diseño probando materiales como madera y cerámica, y dando los primeros pasos dentro del campo de la impresión 3D, que para entonces ya era un producto asequible.

Así, noche tras noche el equipo hizo pruebas hasta 2023, cuando el primer prototipo salió de sus manos para ser evaluado por profesionales. Un año más tarde, con un modelo mejorado comenzaron su proceso de producción.

El 28 de enero de 2025 obtuvieron el producto final, crearon la empresa Wood and Waters y alistaron todo para hacer su presentación durante la Feria Comercial de la Premium Cigar Association (PCA), bajo un nombre que evoca la conexión de este par de amigos con la vida al exterior.

Eleven50

Mitchell y Josh tenían en sus manos un producto innovador y funcional, pero les hacía falta encontrar el nombre adecuado. La búsqueda duró un par de noches, entre humos, charla y cigarros disfrutados de principio a fin.

De acuerdo con Josh, durante esas noches alguien dijo: “me encanta este producto porque si voy a pagar 12 dólares por un cigarro, quiero fumar por lo menos 11.50 (Eleven50)”; un momento que no sólo marcó el final de la búsqueda de un nombre, sino que fue el nacimiento del eslogan y el concepto con el que hoy en día conquistan el mercado de los accesorios para el fumador.

“La fortaleza es que se trata de un accesorio que se vuelve indispensable. Para nosotros ya es raro fumar sin utilizarlo y poder disfrutar del cigarro hasta el final”.

Innovación

Eleven50 no sólo es un cigar pick para disfrutar tu cigarro hasta el fondo, como muchos otros que existen ya como accesorios elegantes, sino que también incluye un imán, idea que nuevamente surgió de la esencia aventurera de sus creadores.

“Desde niños siempre fuimos traviesos e hicimos vida fuera pescando, cazando, jugando golf o participando en carreras de autos; siempre con las manos ocupadas o llenas de grasa. Casi todo lo que tocamos en nuestras actividades tiene metal; pongo mi Eleven50 en el tanque de mi Harley y recorro el camino”.

Así, pensando en sus propias necesidades –que son las de muchos aficionados modernos–, para ellos fue fácil innovar al respecto. “Lo hicimos para nosotros y resultó de utilidad para los demás”.

Como consumidor, Josh sabía que era un accesorio raro, si se considera la tradición dentro de la industria, pero también se basó en el cambio generacional que experimenta el mercado, con cada vez más personas que aceptan nuevas cosas y la conjunción de distintas actividades con el tabaco.

“Siempre habrá quien prefiera una cosa o la otra, pero el mercado se está expandiendo y abriendo oportunidades para cigarros con orígenes más allá de Cuba, para distintas edades y estratos sociales, y el futuro de la industria está en la juventud”, refiere, aunque para su sorpresa, las personas mayores también lo usan.

Mercado en expansión

El debut del Eleven50 fue en The Great Smoke, donde fue un éxito, fue la motivación para llevarlo a la feria comercial de PCA en Nueva Orleans, y como resultado de ello Wood and Waters se encuentra ya en 24 tiendas diferentes y 40 puntos de venta.

En el futuro, Mitchell y Josh buscan añadir tres o cuatro productos más al catálogo de Wood and Waters, buscando tener ritmo en un par de años para dedicarse a su empresa de manera exclusiva.

Las redes sociales también han abierto el acceso a la industria y su público. “Si pones suficiente línea en el agua, algo picará”, y fue lo que hicieron, despertando el interés en Europa, así como en algunas marcas grandes para incorporar a Eleven50 a sus artículos promocionales.

La empresa se sostiene bajo un esquema cien por ciento familiar, en el que Josh, su esposa y sus hijas de 8 y 4 años realizan “fiestas de empacado” para etiquetar, embolsar y preparar cada caja que se envía a las tiendas, mientras que Mitchell aporta su experiencia y disciplina militar para dar orden a las operaciones y aportar a la estrategia de crecimiento.

“He hecho los mejores amigos en esta industria: conocí a mi esposa, pagué mi casa con dólar tabaquero y el objetivo es dejar algo para mis hijas, para la familia de Mitchell y seguir fortaleciendo las relaciones a través del tabaco. Algunas de nuestras metas a futuro son colaborar con alguna beneficencia que apoye la causa de los veteranos, así como organizaciones dedicadas a temas ambientales”.

Hablamos de un par de amigos de toda la vida que se separaron al crecer y se reencontraron hace un par de años, unidos por las hojas de tabaco y la creación de un accesorio inspirado en sus propias experiencias. Buscan compartir un poco de sus aficiones y gustos con una comunidad que se caracteriza, precisamente, por la cohesión y el afán de colaborar en unidad.

“No pretendemos hacernos millonarios. En realidad lo hicimos para nosotros, y aunque efectivamente ahora es un negocio, se mantiene como algo personal que al público le gustó”.