1901 Papuro…Tabaco, de raíz

Como parte de una familia dedicada a la producción agrícola en Villa Tapia, provincia de Hermanas Mirabal, antes Salcedo, Marcos Pérez creció en la República Dominicana siguiendo los pasos de su abuelo Arturo, un hombre de campo a quien siempre se le veía fumando un cigarro y bebiendo café.

En la década de los 80, un joven Marcos se mudó con su familia a Estados Unidos, donde encontró mejores condiciones de vida, pero conservó siempre la nostalgia de aquella tierra donde había dejado los aromas y sabores de infancia, atados a los recuerdos del abuelo, a quien ante la dificultad natural de un niño que aprende a hablar, los nietos llamaban Papuro.

Establecido en New Jersey, Marcos Pérez avanzó con paciencia, hasta que años más tarde pudo tener una marca de puros propia, elaborada en la República Dominicana pero con miras al mercado estadounidense. Un homenaje a sus raíces que ahora está presente en distintos estancos y Cigar Lounge de Nueva York, Connecticut, Pensilvania, Atlanta, North Carolina y Texas.

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Recuerdos

En Villa Tapia, Marcos Pérez vivió una infancia feliz. Fue el tercero de ocho hermanos que crecieron entre las fincas, observando al abuelo Papuro cosechar hojas de tabaco, que luego secaba y colocaba en serones que las bestias transportaban, para su venta, hasta las fábricas de tabaco de aquel entonces.

Se recuerda, junto a ese hombre, recorriendo las 90 tareas en las que sembraba diversos productos agrícolas, reservando las zonas más frescas para el tabaco.

«Los horarios del abuelo eran estrictos y de manera casi religiosa fumaba un cigarro por la mañana, otro al mediodía y uno más al atardecer, acompañado siempre de un buen café negro», dice, y también le viene a la memoria su abuela, quien fumaba Andullo que envolvía en hojas de tabaco.

Como muchos otros jóvenes, Marcos se mudó para estudiar el Bachillerato a Santiago de los Caballeros, capital de la provincia y cercana a Tamboril –reconocida hoy en día como Capital Mundial del Cigarro–, donde reforzó su vínculo con el tabaco al socializar con personas que estaban «más adelantadas» o se relacionaban de alguna manera con la industria.

Instalado en la ciudad, el primer cigarro de Marcos no fue dominicano, sino un Cohiba, obsequio de unos estudiantes cubanos de Medicina que hacían una pasantía en Santiago: “Me lo invitaron, y yo con todo gusto lo probé. Fue algo que de inmediato me recordó a mi abuelo y desde entonces no he parado de fumar”.

Al cumplir 16 años, Marcos partió junto a sus padres y hermanos –cuatro mujeres y tres hombres– hacia Estados Unidos, y la familia se asentó en New Jersey. Los jóvenes, gracias a su naturaleza a esa edad, pronto superaron las diferencias culturales que la migración les representó.

El cambio fue drástico –comenta–, pero las nuevas condiciones y oportunidades facilitaron la transición. Sin embargo, conservaron siempre sus tradiciones, y en el caso de Marcos comenzó a tomar forma la idea de «algún día, realizar una actividad relacionada con el tabaco; producir una marca propia, tal vez».

Nunca se alejó del todo de la República Dominicana. Solía ir y venir de manera constante, de tal suerte que se casó con una mujer que de niña fue su vecina, y de ese matrimonio llegaron tres hijos –dos mujeres y un hombre–, en quienes ha infundido el interés por el tabaco y las enseñanzas del abuelo, aun cuando cada uno ha seguido su propio camino.

Marca-homenaje

En 1986 el abuelo Arturo falleció y la siembra de tabaco en sus tierras de Villa Tapia se fue extinguiendo poco a poco. Aunque la semilla de su legado había echado raíces a miles de kilómetros y décadas de distancia, en New Jersey, donde Marcos, dedicado a la inspección de máquinas de lotería para el gobierno estatal, empezaba a experimentar dentro del Mundo del Tabaco.

Durante 2018 conoció a los dueños de Tabacalera Juan de León, cubanos asentados en Estados Unidos, pero con fábrica en la República Dominicana, quienes le ofrecieron producir su cigarro, pero también le sugirieron conocer antes el mercado estadounidense. El negocio, pues.

“Eso fue una prueba piloto –continúa Marcos–. Ellos tenían unas mil cajas de su marca La Familia Cubana y me las dieron para acomodarlas. Armé un plan de venta y en ocho meses ya no había ninguna”.

Aquella primera incursión en las tiendas, colocando el producto, reforzó sus propósitos, y aunque la pandemia de Covid-19 entorpeció el desarrollo del proyecto, no lo detuvo.

La marca se configuró como homenaje al abuelo y su nostalgia del pasado, por lo que 1901 recuerda el año de nacimiento de don Arturo Pérez, y el escenario es una casa de campo que tomó de una fotografía muy vieja, hallada donde Marcos vivió sus primeros años. Hacia finales de 2022 retomó su labor de investigación sobre las preferencias del mercado, se decidió el diseño de la anilla y de las cajas, así como lo más importante: la liga.

Buscaba una mezcla de fortaleza media, en la que los sabores destacaran y pudieran complacer a la mayoría de las y los aficionados. La misión quedó a cargo de Juan de León, Master Blender de la fábrica instalada en Tamboril, quien logró una ligada compuesta por seis distintos tabacos provenientes de Villa González y La Canela, para obtener un puro dominicano de capa Habano presentado en las vitolas Torpedo, Toro y Robusto; los formatos más populares en Estados Unidos.

A la fecha se han producido 18 mil cigarros, en dos lotes. Con la presencia obtenida como vendedor en distintos estancos y Lounge de la zona de New Jersey, a finales de 2023 Marcos organizó un evento de lanzamiento, seguido de una estrategia de promoción que actualmente tiene a 1901 Papuro en más de 40 tiendas, además de contar con venta directa al público a través de su sitio web papurocigars.com, con precios que oscilan entre 11 y 18 dólares por pieza.

El porvenir

La paciencia es fundamental en esta industria y Marcos Pérez tiene claro que para hacer crecer una marca se debe caminar con calma, disciplina y dedicación, para evitar que el sueño termine como algo pasajero.

«El destino de 1901 Papuro –afirma– se proyecta claro y próspero, acompañado del apoyo de familia y amigos», quienes han formado un grupo amplio de aficionadas y aficionados a la marca.

Marcos encuentra en este grupo los cimientos para un futuro en el que espera establecer una sede principal para la empresa –probablemente dentro de un Cigar Lounge propio–, así como seguir la promoción de la marca a través del Branding de productos como mesas y fichas de dominó, gorras, ceniceros, cortadores y otros accesorios.

Sobre los mercados, 1901 Papuro ampliará su presencia en Estados Unidos y en República Dominicana, a través de su participación en eventos como la International Luxury Cigar Gala, celebrada recientemente en Santo Domingo, buscando la posibilidad de entrar también –de mejor manera– a un mercado importante que es parte de su nostalgia por la tierra que lo vio nacer.

Marcos no ignora los retos que plantea esta industria, «pero cuando se tiene una pasión, una idea que se pone como prioridad y se le asigna un presupuesto, el proceso se vuelve más sencillo. Es desafiante, pero no difícil, especialmente cuando se trata de algo que te gusta o apasiona, y que por ello también te hace feliz”.