Mixología del tabaco: tripa, capote y capa

La liga como un arte

Fernando Sanfiel

Siempre he admirado y respetado a los Maestros de Liga de las compañías tabaqueras, así como al tabaquero que liga tabacos de diferentes procedencias y fortalezas para crear un puro que satisfaga las expectativas de sus clientes.

He tenido la gran suerte de compartir momentos con don Alejandro Robaina, don Eladio Díaz, don Imeldo Rodríguez, don Eusebio Martín, Richard, Armando, Miguelito, y tantos otros que resultaría muy extenso enumerar. Mi reconocimiento y agradecimiento a todos ellos.

Con algunos me formé, compartiendo a su lado las horas, días y años… observándoles, empapándome de su pasión y de sus argumentos artísticos y ancestrales. Por ello me permito recordarlos hoy, al iniciar un año que nos traerá muchas novedades y la propuesta de que sea el fumador –emulando a los grandes Maestros de Liga–, quien se permita un momento para crear y diseñar de algo nuevo, único y personal.

En la otra cancha, mi reconocimiento y recuerdo es para los bartenders y mixólogos que he conocido a lo largo de todos estos años de eventos y certámenes de coctelería, en los que he aprendido y me han permitido juzgarles, pero sobre todo, enamorarme de sus creaciones. Me refiero a Leo Gálvez, Valentina Vandici, Adonai y un largo etcétera, quienes me han deleitado con sus bebidas, pero me han distinguido aún más con su amistad.

UNA LIGA PARA TOMAR

La idea surgió del intento, en estos dos últimos años, de acercar a los fumadores un nuevo concepto de maridaje. Saliendo de los estereotipos ya estandarizados, en los que el acto de preparar la bebida a maridar simplemente se sustenta en servir una copa de un destilado, ron, whisky, cerveza, vino, o –como excepción– algún combinado: Gin Tonic o Cuba Libre.

La propuesta busca llevar a casa el sistema que comparto con Valentina Vandici para lograr un maridaje de puro y cóctel que pueda ser exitoso. Crear un cóctel sabiendo para qué tabaco y liga conocidos por el fumador, su puro preferido, resultará agradable y correcto.

Es como darle una vuelta al momento de fumar y emular tanto al Maestro de Liga como al Mixólogo, con una creación exclusiva, propia, que aporte a la fumada ese toque personal que dan al tabaco y a las bebidas. Convertirse por un momento en ambos personajes, para extender las sensaciones hacia los dos elementos del maridaje.

PRIMERA PROPUESTA

Me atrevo con un clásico Robusto ligado y torcido por don Imeldo Rodríguez; un presente de Reyes que recibí con emoción y grandes recuerdos. El maestro, ya jubilado, vive en la cercana isla de Tenerife y fue creador de ligas para las marcas Condal, Peñamil y Maestros Tabaqueros de la Compañía Insular de Tabacos, SA, CITA Canarias, y por último en la Finca Tabaquera El Sitio, donde coincidimos muchos años.

Es un Robusto con tabaco de Habano Ecuador, Dominicano y Sumatra, todos ellos con características organolépticas que dan a esta liga una fortaleza media baja, con sabores amaderados y de cuero, así como suaves aspectos cítricos y de pimienta.

Un puro para fumar sin preocupación, ligero y de comportamiento excepcional por su torcido, que mantiene la ceniza hasta superar la mitad y conserva el resto en el cabo, aportando el filtro necesario para dejar intacto –sin fumar– el último tercio y parar espontáneamente a los 45 minutos.

VODKA Y CEDRO

Busco hacer una ligada que se adapte a estos sabores amaderados, con retropaladar amargo a cuero añejo, una pizca de pimienta y el siempre presente ácido del tabaco bien añejado.

Como base propongo un Vodka por su sabor seco y casi neutro, que aporta una uniformidad sin botánicos u otros sabores que me desvíen del objetivo de obtener una liga de tres, donde el resto de ingredientes marque las diferencias.

A esta base añado Licor de Tabaco, un suave toque de “tabaco de Sumatra” con pimienta, cedro y vainilla, como si hojas de este tabaco se sumaran al Robusto. Para ligar todo el cuerpo, a modo de capa, elijo un Bitter clásico, cuyo sabor amargo se mantendrá durante todo el trago.

 

LA LIGA

 

  • 50 ml. de Vodka. Capote.
  • 20 ml. de Licor de Tabaco. Tripa.
  • Un Bitter Kas. Capa.
  • Zumo de Lima.
  • Láminas de madera de Cedro.
  • Hielo.

 

PREPARACIÓN

Queremos impregnar nuestra fumada con los aromas de una caja de tabaco. Por este motivo ahumamos el shaker y la copa donde serviremos La Liga.

El proceso, aunque no es complejo, requiere de su tiempo y concentración para no perder ningún sabor o aroma. Es como armar un tabaco, impidiendo que algo contamine la liga, para no alterar el resultado.

PRIMER PASO: Mientras preparamos el cóctel mantenemos la copa invertida, para que se impregne con todo el aroma del cedro al arder. Repetimos esta operación con el shaker y lo tapamos hasta que la madera se apague.

SEGUNDO PASO: Añadimos los espirituosos y el zumo de lima.

TERCER PASO: Batimos el shaker, y finalmente añadimos el Bitter.(*)

(*) Al añadir bebidas gasificadas es importante remover el shaker suavemente, o agregarlas al final, para evitar que el gas nos provoque una explosión de sabores.

Volteamos la copa y la enfriamos con hielo. El viso del humo de cedro desaparecerá, pero su perfume quedara en la copa. Vertemos el contenido y adornamos al gusto.

LLEGÓ EL MOMENTO

Enciendo el tabaco y dejo que me llene con su aroma en las primeras caladas. Una vez caliente el paladar, valoramos en nariz la liga del cóctel, con un aroma equilibrado de hoja de tabaco Sumatra y vainilla, así como botánicos y fresas.

En boca tiene un sabor dulzón a vainilla, cacao, notas tostadas de tabaco y un agradable y seco final a madera de cedro.

Cada sorbo y calada es un festival de sabores; tantos, como me vienen a la mente los detalles de esta creación: Un trago para un tabaco es otro concepto del momento de fumar.

Espero que la propuesta le satisfaga y lo animo a convertirse en un fumador Maestro de Liga. Disfrute de gente que dispone de tiempo para degustar un puro y ofrézcales una ligada personal.

Deseo un feliz 2024 a todos quienes hacen y disfrutan de Humo Latino.