B.A.M.F. Cigars, Barbed Wire

Ismael Oliván es un artemarcialista y ex militar que acumula más de 20 años de experiencia creando mezclas, tanto para las marcas propias B.A.M.F. (Barbed Wire), Don Oliván y K9, como para cientos de líneas privadas manufacturadas en su empresa: ROCF, Rodríguez Oliván Cigars Factory, con tres establecimientos en la República Dominicana.

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Creativo como pocos, Ismael siempre busca llevar la innovación a todos sus emprendimientos, ya sea dentro de la construcción o en el ámbito del tabaco premium, donde su creaciones van desde el Inside Out, un cigarro elaborado a partir de un torcido invertido, comenzando con la capa en la tripa y finalizando con una anilla pegada de revés, hasta el Around the World, que alterna una nutrida tripa con un bonchado retorcido para crear una montaña rusa de experiencias.

Resultado de lo anterior, cabe destacar la impecable construcción del Barbed Wire, que en su interior varía las técnicas de bonchado para aportar un viaje de sabores que cambian su intensidad dependiendo de la soltura del tiro y la ubicación cambiante de sus visos, secos y ligeros.

En su doble rol de dueño y blender, la creaciones de Ismael Oliván siempre tienen un toque personal y para el caso de este vistoso cigarro, una trenza elaborada con tabaco Connecticut asemeja un alambre de púas; herramienta común en las barracas y campos de batalla.

Pero más allá de una función estética, Ismael afirma que el trenzado cumple una función de enfriamiento del tabaco, mejorando la experiencia y aportando una pausa natural a la fumada, ideal para quien suele apresurar a su tabaco.

CARACTERÍSTICAS

Formato: Robusto, 5 pulgadas, cepo 54.

Capa: San Andrés y Connecticut en el trenzado.

Capote: Dominicana.

Tripa: Ligero Olor Dominicano, San Vicente Dominicano y Seco Piloto Cubano.

Peso: 19 gramos, promedio.

Tiempo de fumada: 60-90 minutos.

Precio sugerido: 12 USD.

En frío:

El tiro de este cigarro es variable debido a las características de su construcción, pero una prueba rápida sobre el pulso de la muñeca puede dar una idea de su calidad. Desde el pie, anuncia que es dominicano y las notas dulces y florales son su firma distintiva.

Encendido:

Derivado de su estilo de construcción, el viaje de sabores es impredecible, pues revela la presencia de hojas de San Vicente al principio de la fumada. La intensidad es total, sin un golpe nicotínico aparente, pero sí con una alta intensidad de sabores muy dominicanos.

Primer Tercio:

Al momento de bonchar este cigarro, las orientación de las hojas de viso, seco y ligero de Olor, San Vicente y Piloto Cubano se alternan entre sí, a veces arriba, otras al medio y otras abajo, entregando al fumador una experiencia siempre cambiante que le impide aburrirse.

Segundo Tercio:

Por sus características, para este momento el tiro ha variado hacia algo más suelto, entregando humos densos y de sabores equilibrados. Aunque los cambios siguen presentes conforme se avanza, la fumada es agradable y marida a la perfección con un café negro que acompañe una conversación.

Último Tercio:

A lo largo de la fumada, el trenzado de Connecticut cumple con su función, brindando las pausas adecuadas para no acelerar la combustión y arruinar la experiencia. Pero al retirar la anilla llega la sorpresa: el amarre principal de este alambrado, la pausa más larga y con los sabores salinos intensos, típicos de esta hoja, sumada a lo que el Piloto Cubano aporta.

Ismael Oliván

Con un abanico de más de cien mezclas en sus marcas propias y 750 registradas ante la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU.) para marcas privadas –que siguen en aumento–, Ismael Oliván presume de una mente inquieta, atribuyendo algunas de estas creaciones a la necesidad de solucionar problemas y aprovechar la materia prima que durante años ha conseguido alrededor del mundo.