Márquez Cigar, Humo, legado y comunidad

Para Luis (Pito) y Vivian Márquez, el sentido y la pasión que envuelven a Márquez Cigar nacen de una visión clara: hacer familia entre los fumadores y apoyar a otras marcas de cigarros premium en Puerto Rico.

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Enrique Quijano

Fruto de un esfuerzo imparable, el nuevo cigar lounge Márquez Cigar abrió sus puertas en un soft opening cargado de emoción, donde la elegancia y el glamur sólo fueron superados por la calidad y calidez de la gente, con la presencia de Manuel Inoa, master blender de La Aurora, quien encabezó la cata del cigarro conmemorativo del 120 Aniversario de la empresa dominicana.

Con cerca de 90 invitados, entre entre los cuales destacaron mujeres fumadoras y figuras importantes de la industria, quedó claro que Márquez Cigar no es sólo un punto de venta ni un lugar como cualquier otro para fumar en Puerto Rico, sino un espacio con propósito, un hogar para la cultura del tabaco.

Vivian habla con orgullo de quienes asistieron y del ambiente que se logró crear. Recuerda las miradas de asombro, los comentarios, esa mezcla entre sorpresa y entusiasmo al comprobar que el proyecto no sólo era real, sino que superaba lo que habían imaginado.

Luis, por su parte, destaca la respuesta de la comunidad tabaquera y la forma en que fueron recibidos por otras casas y lounges. Para él, el hecho de que Casa Montecristo en Puerto Rico se acercara como aliada confirma lo que desde siempre han creído: esto se trata de unir.

Aunque todavía falta el gran opening –programado tentativamente para la primera semana de septiembre–, la preinauguración fue más que una prueba superada, pues mostró el espíritu con el que se erigió el lugar.

Cada lámpara, cada rincón, lleva la marca de las manos que lo hicieron posible. Luis, montado en una escalera de 20 pies; Alexander, su hijo, trabajando jornadas de 12 a 14 horas; Vivi, a las cinco de la tarde del mismo día del evento, terminando de supervisar las instalaciones, mientras los primeros invitados ya tocaban a la puerta. En otras palabras, éste no es un lounge construido sólo con dinero, sino con cuerpo, alma y desvelo.

Crearon un espacio donde hombres y mujeres pueden compartir conocimiento alrededor de este mundo, hablar de vitolas, técnicas, historia y experiencias. Un sport lounge con música suave –instrumental, bohemia o jazz–, donde los eventos deportivos importantes se proyectan en pantalla y nadie se siente fuera de lugar.

“Esto era necesario en Puerto Rico”, repiten con convicción. No sólo por la comodidad del espacio –que contrasta con ciertas dificultades del Viejo San Juan, donde estacionarse es caro y andar en tacones es casi una hazaña–, sino porque hacía falta un lugar para todos. “Aquí, además de café, ron y whisky, hay vino blanco, champán y cava. Muchos detalles que invitan a quedarse”.

Pero lo más importante es que Márquez Cigar es un lounge abierto a otras marcas. Aunque ya tienen sus ligas y su tienda independiente, uno de los objetivos es apoyar a las marcas locales. Por ello, ya trabajan con al menos tres; entre ellas, algunas de puertorriqueños establecidos fuera, pues la idea es que el mercado se fortalezca creciendo juntos. “Que llegue el día en que una capa de tabaco corra también desde Puerto Rico hacia el mundo”.

Vivi lo dice sin rodeos: no son hijos de papi con dos pesos. Son comerciantes con más de 35 años de trayectoria, una familia que ha trabajado junta y que hoy quiere dejar un legado. Lo que hacen, lo hacen por ellos y por quienes vendrán después. Cada paso, cada evento y cada cigarro compartido es una huella en ese camino.

Por ello preparan actividades semanales con música en vivo, eventos educativos para hombres y mujeres, y espacios VIP alquilables para encuentros privados o corporativos. Todo, pensado para que Márquez Cigar, más que un lounge, sea cada día una nueva experiencia.

Vivi y Pito saben que esto apenas comienza, y el siguiente paso es el cultivo y la educación: enseñar que levantar una anilla no debería ser más importante que entender lo que se está fumando, y que el tabaco, como la vida, se disfruta más cuando se comparte en familia desde el respeto, el conocimiento y la pasión.