Una flor para las damas que honran nuestra industria

Ésta no es una columna de cortesía superficial, sino un reconocimiento sincero. Una flor –de parte de los caballeros de la industria–, para las mujeres que han sostenido, fortalecido y elevado el mundo del tabaco premium.

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Cándido Alfonso

Columnas de humo

Antes de los reflectores, de las ediciones limitadas y los lanzamientos internacionales, ellas estuvieron en la finca clasificando hoja por hoja, supervisando fermentaciones y detectando imperfecciones que definen el destino de una cosecha completa. La excelencia del cigarro premium no nace en la publicidad; tiene su origen en la disciplina que ha tenido rostro femenino durante generaciones.

Sin esas manos expertas no existiría el ritual que hoy defendemos con orgullo. La evolución ha sido natural: de la tierra, al liderazgo.

En México, Celina Turrent proyecta con visión contemporánea el legado de Casa Turrent, demostrando que tradición y estrategia pueden caminar juntas. En la República Dominicana, las propietarias de Quesada Cigars, Patricia y Raquel Quesada Vega, sostienen con firmeza una de las casas más respetadas del Caribe, elevando el apellido con criterio empresarial y visión global.

También en Santiago de los Caballeros, Lissette Pérez-Carrillo, desde la estructura de E.P. Carrillo, representa una generación que entiende que heredar un apellido implica honrarlo con trabajo y excelencia. Y reconocemos igualmente a Inés Lorenzo, pilar junto al inolvidable Litto Gómez en la consolidación internacional de La Flor Dominicana. Detrás de cada gran casa hay liderazgo compartido, estabilidad y visión estratégica.

El presente también vibra con energía renovada. Leonor Abzaradel, al frente de Platinum Nova Cigar, aporta dinamismo, narrativa moderna y alcance internacional. Belkys Sánchez, con trayectoria en Elie Bleu, Crowned Heads y ahora en Rocky Patel Premium Cigars, confirma que el profesionalismo femenino no es accesorio, sino estratégico y decisivo.

Mientras tanto, el consumidor evoluciona. Las mujeres ya no se presentan como invitadas ocasionales al ritual; son protagonistas que preguntan por terroir, sobre el añejamiento y capas específicas. Analizan la construcción, comparan perfiles, exigen consistencia y elevan la conversación: así, la industria madura.

Como caballeros del tabaco premium entendemos algo esencial: el legado no pertenece a un género. Es una responsabilidad compartida y la industria que reconoce mérito, no estereotipos, es la que seguirá creciendo.

Por eso, esta primera flor colectiva es para cada mujer que trabaja la tierra, en la fábrica, en la oficina, ventas, mercadeo o en un lounge. Para cada empresaria, ejecutiva y aficionada… Para todas las integrantes del Sisters of the Leaf Global Movement (SOTL) y para cada dama que honra este ritual, con carácter y elegancia.

Y ahora me tomo una libertad profundamente personal.

Isabella Alfonso, hija mía: entras a una industria que hoy cuenta con ejemplos extraordinarios de mujeres firmes, preparadas y solidarias. Obsérvalas, aprende de ellas y escucha más de lo que hablas; rodéate de su disciplina, su ética y su temple.

Éste es un negocio de palabra, reputación y legado. Camina con dignidad, construye relaciones auténticas, disfruta cada aprendizaje y honra tu apellido, pero trabaja cada día para que tu nombre tenga peso propio.

Si la primera flor fue para todas ellas, esta segunda es sólo para ti.

Que encuentres mentoras.

Que encuentres propósito.

Que construyas con carácter.

Con orgullo de padre y con la cortesía de un caballero del tabaco, te entrego tu flor.

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