Rincón Mexicano, con un chin de sazón dominicano

Quienes hayan tenido la fortuna y el placer de visitar la República Dominicana, además de en la belleza de los paisajes y la calidez de su gente, también coincidirán en la caricia al paladar que su gastronomía representa, desde un desayuno Tres Golpes, el Mofongo, el complejo Sancocho o hasta la simpleza del Concón o un Tostón; cada platillo es un deleite que no se puede dejar pasar.

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#Domexicano

Raúl Melo

 

Pero, como buen mexicano, llega el momento en el que se comienza a extrañar alimentos tan nuestros como el pan dulce, la tortilla o un taco, y para fortuna de este viajero, explorando la isla de este a oeste y de norte a sur, en San Juan de la Maguana, junto con el equipo de Humo Latino encontré un lugar muy especial.

En la esquina de las calles 27 de Febrero y Capotillo, en pleno centro de San Juan de la Maguana, en la zona suroeste de República Dominicana, se ubica Rincón Mexicano, restaurante fundado por José Andrés Lugo y Alma Dinora Barrientos, dominicano y mexicana, respectivamente, quienes desde hace más de 30 años envolvieron el sustento familiar en una tortilla de harina.

José Andrés Lugo se formó como ingeniero agrónomo en la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT), donde el destino lo llevó a conocer a Alma Dinora. Pronto, el amor surgió entre este par de jóvenes, quienes recién graduados decidieron contraer matrimonio.

Tras un breve paso por la ciudad de Monterrey, Nuevo León, la pareja decidió probar suerte en República Dominicana, país que para aquel entonces no resonaba como ahora en el mapa internacional y cuya única referencia, para Alma, era su marido.

Instalados en San Juan de la Maguana, ciudad enclavada en el valle de San Juan, colindante al norte y al este con la Cordillera Central, la Sierra de Neiba al sur y muy cercana a la frontera con Haití, José Andrés comenzó a desempeñarse como docente para la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña (UNPHU) y como empleado público en el Departamento de Zootecnia en la Secretaría Regional de Agricultura, pero, por circunstancias de la vida, decidieron emprender un negocio propio, específicamente, una taquería que hoy se conoce como Rincón Mexicano.

La pareja inició el negocio elaborando tortillas de harina para vender al público en general y a los supermercados, y en forma de tacos de distintos guisos a base de carne de res, pierna de cerdo asado, en salsa y pollo deshebrado, tacos con un chin de sazón dominicano, “para que la gente los aceptara mejor”, recuerda José Andrés.

Sobre el toque mexicano, Alma recuerda haber aplicado un poco de lo que conoció mientras vivía en Tamaulipas, aunque tuvo que complementar sus conocimientos con el apoyo de familiares y amigos, además de formar su propio paladar dentro de la gastronomía local.

Ella dice que en Dominicana siempre hubo una admiración muy grande hacia México, idealizando su cultura a través de la música y las películas de la llamada Época de Oro del cine, en la que se destacaron actores que eran a la vez cantantes, como Jorge Negrete, Pedro Infante o Miguel Aceves Mejía.

Así como hasta la fecha se escuchan canciones de Juan Gabriel o José José con nuevos arreglos al ritmo de bachata, el Rincón Mexicano ajustó el menú típico de una taquería con una fusión de cocinas bajo el hilo conductor de la tortilla, ya fuera de harina o de maíz.

Para esta familia, conformada por la pareja y sus hijos José Andrés, Óscar Alejandro y Ángel Salvador, la inquietud de tener este negocio siempre existió, pero no fue sino hasta que la UNPHU cambió de sede a Santo Domingo, la capital, que vieron una oportunidad ante la adversidad.

Este 2025, Rincón Mexicano cumplirá 32 años de romper barreras y de abrirle un espacio a la tortilla entre el plátano, la yuca, los frijoles y el arroz. La historia de su local se cuenta fácil, pero no lo fue, pues el negocio inició en casa haciendo tortillas de manera artesanal, mientras que ahora, a base de esfuerzo y dedicación, la familia posee maquinaria para elaborar tortillas para taco, burrito y flautas, y más de una decena de mesas para ofrecer a sus comensales un menú compuesto por fajitas, tacos, gringas, enchiladas, chilaquiles, tostadas, chalupas, sincronizadas, súper sincronizadas y, por supuesto, nachos.

Cuando el negocio se abrió, en San Juan de la Maguana no se conocía la gastronomía mexicana, como probablemente ya sucedía en otros puntos de la isla: la capital, Santo Domingo, o Santiago de los Caballeros.

Ahora, extranjeros y dominicanos provenientes de otras regiones de la isla se deleitan con el sazón de la taquería, colocando a este restaurante como un ejemplo de emprendimiento en San Juan de la Maguana, donde José Andrés y Alma Dinora buscan transmitir la misma pasión a su hijos, para que sigan el legado y lleven Rincón Mexicano a otras ciudades de la República Dominicana, comenzando en municipios de la zona sur como Azua, Baní, Barahona y Pedernales, por mencionar algunas capitales en la región.

La familia Lugo Barrientos se considera la importadora y embajadora de la tortilla en el valle de San Juan, personas orgullosas de su negocio y de lo que representa. En fin, una familia a la que tuve el gusto de conocer durante mi primera estancia en la República Dominicana y que hoy me complace reconocer con el distintivo #domexicano, una manera más de hermanar a México con esa tierra caribeña a la que, como hoy hace José Andrés con mi país, me gustaría llamar “segundo hogar”.