Dominicana: Un recorrido por la tierra del tabaco

La última gira de trabajo del equipo de Humo Latino por la República Dominicana nos permitió llegar a distintas latitudes de la isla, donde además de compartir experiencias con muchos actores de la industria tabacalera, durante 19 días fuimos testigos de la riqueza cultural de un pueblo para el que cigarro y tabaco son patrimonio nacional.

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La reunión de los miembros de Grupo Humo Latino México y GHL República Dominicana tuvo lugar el 9 de abril en Nueva Orleans, donde se celebró la edición 2025 de la feria comercial de la Premium Cigar Association (PCA). Además de una cobertura amplia del evento (Especial de nuestras ediciones de abril), se distribuyeron los ejemplares de la primera revista impresa en inglés: Humo Latino Global.

El lunes 14, cargados con maletas y revistas partimos hacia Santo Domingo, que nos recibió a la medianoche. Aquellas primeras horas fueron anecdóticas, pues ocupamos la madrugada para ganarle al tiempo por la diferencia horaria con México, donde el equipo de diseño esperaba las primeras horas de la mañana para concluir las ediciones electrónicas que aparecieron ese mismo día.

Satisfechos, ese martes acudimos a la imprenta Amigo del Hogar, donde nos esperaba la segunda edición de la revista Humo Latino Dominicana, cuyos ejemplares llevamos –antes de su distribución formal– a cada cita contemplada en la agenda. Además, un millar se envió a Santiago para su entrega durante la Dominican Cigar Expo.

Una primera reunión con Benny Batista, CEO de Valdespina Cigars, nos permitió conocer Buenos Humos, un Cigar Lounge muy recomendable ubicado en Santo Domingo Este. Descanso y preparativos completaron la jornada, pues al día siguiente, muy temprano, la jeepeta conducida por Julio Fuentes, socio y director comercial, estaba frente al alojamiento.

Entre paisajes que recuerdan a Veracruz, pedacito de México y sede de la empresa, al cabo de un par de horas llegamos a Punta Cana, donde Jorge Lemoine nos recibió en la oficina de Kchimbo Cigar Store. Mientras compartíamos cigarros llegó la noticia… Un mensaje en WhatsApp y redes sociales anunciaba la reprogramación de la Dominican Cigar Expo, en fecha por definir. La principal razón para reunir al equipo completo en la isla se vino abajo.

El motivo era más que comprensible: la lamentable tragedia ocurrida en Santo Domingo el 8 de abril, que enlutó al país entero. Una decisión incuestionable, que obligó a replantear la agenda con actividades alternativas y de provecho para la labor informativa de esta revista.

Los demás socios de Kchimbo, César Cordero y Sandy Valentín, se unieron al grupo en Social Punta Cana, un lugar al aire libre donde ni la lluvia impidió disfrutar de una peña dominicana, con picaderas y la cata improvisada de cigarros mexicanos con ron y mezcal.

El siguiente punto visitado fue La Romana. En Cornelio Cigar Factory, punto turístico obligado para viajeros de crucero y aficionados a los buenos humos, Martín Cornelio nos ofreció cigarros de sus distintas líneas y formatos, mientras intercambiamos opiniones sobre la revista impresa de República Dominicana, que incluyó un breve artículo sobre nuestro anfitrión y sus aportaciones a la industria, a través de marcas propias y privadas.

Pernoctamos en el hotel El Dorado, que administra Giovanni Tomasello, CEO de Italo Dominican Cigar Factory, quien pronto abrirá su Cigar Lounge en ese complejo turístico. La cena fue una demostración de maridaje que ideó, en su calidad de chef, para una carne ahumada con el mismo tabaco del cigarro que se fumaba en ese momento.

De vuelta en Santo Domingo, visitar la Zona Colonial nos permitió admirar la arquitectura de sus edificios, incluyendo la primera Catedral de América. También ahí, nos permitieron comer y fumar en un colmado –lo que en México equivale a la tiendita de la esquina–, con una cerveza Presidente compartida en pequeños vasos plásticos.

Casualmente nos topamos con Havana, Lounge, Bar & Food. Lázaro nos mostró el taller donde elabora sus cigarros con tabacos cubanos y probamos un par de ellos.

Dos años atrás, durante la cobertura del entonces Dominican Cigar Fest, escuchamos sobre el Plan San Juan, y desde entonces las referencias sobre el desarrollo del tabaco en el suroeste del país, cerca de la frontera con Haití, se hicieron más frecuentes. Visitar San Juan de la Maguana y conocer el desarrollo de este proyecto gubernamental, en el que también participan empresas privadas, se había contemplado meses antes.

Llegamos de tarde a la cabecera del municipio –del mismo nombre–, con apenas más de 100 mil habitantes, donde al buscar un sitio para cenar encontramos lo inimaginable: El Rincón Mexicano, una taquería atendida por doña Alma Barrientos y don José Andrés Lugo, quienes como pareja méxico-dominicana encontraron en la tortilla y el totopo la fórmula para sostener a su familia durante tres décadas… y contando.

En nuestra edición anterior dimos cuenta de cómo la industria está transformando la economía de la región y consignamos los avances registrados por empresas dedicadas a la siembra de capa. También mostramos el trabajo de Tabacalera El Artista, la construcción de naves de La Aurora y publicamos nuestra entrevista con el director ejecutivo del Plan San Juan, ingeniero Luis Manuel Bonilla Bonilla.

Paralelamente, esta etapa del viaje se caracterizó por la rica gastronomía dominicana, pues el recorrido por los campos estuvo siempre acompañado de alimentos, desde los propios de la zona hasta un banquete en el interior de una casa de curado, donde los aromas del tabaco que reposa se mezclaron con los del pollo, el arroz, el queso y los tostones.

De vuelta a la carretera, la ciudad de Santiago de los Caballeros sirvió de base durante nueve días para visitar a otros protagonistas de la industria en Tamboril, Capital Mundial del Cigarro, así como en Villa González y Navarrete. Establecimos como centro de operaciones Tabaquería Cigar Club, de Carlos Abreu, donde compartimos algunas tardes con nuestro amigo Francisco Matos, CEO de Matos Cigars.

En Santiago también visitamos al director ejecutivo de la Asociación de Fabricantes de Cigarros Dominicanos, Procigar, Agustín Fernández García, y con rumbo a Villa González, en las instalaciones del Instituto del Tabaco, Intabaco, celebramos una entrevista con su director ejecutivo, ingeniero Iván Hernández Guzmán. Ahí, un grupo de dueños de marca afinaba los detalles para participar en la novena edición de la Feria Internacional de Alimentos, Tabacos y Bebidas, Agroalimentaria 2025.

En Tamboril nos recibió don Radhamés Rodríguez, presidente de Tabacalera El Artista, quien aparece en la portada de la revista impresa dominicana; visitamos las instalaciones de La Aurora, en cuya recepción siempre hay un exhibidor con nuestros ejemplares, y compartimos una mañana con el maestro Francisco Chico Rivas, que compartió sus experiencias como Máster Blender y más tarde nos llevó a comer gallina de Guinea.

Juan de León, en la tabacalera que lleva su nombre; doña Altagracia Ovalle en La Abeja Cigars; Abraham Flores, en PDR Cigars; Fermín Muñoz, en Brusco Cigars, y en Ritmo Cigars –para conocer las nuevas líneas de Diab Elán–, enriquecieron nuestra perspectiva sobre la industria local y nos permitieron ampliar visión y relaciones para seguir impulsando al tabaco premium dominicano.

En Villa González, con Yovanny Pérez y Roque Tejada observamos con gusto los resultados del desarrollo de Tabacalera La Lealtad, que hemos seguido desde hace tres años, y en Navarrete, acompañados de Martín Cornelio, sostuvimos una entrevista con don Leonardo Leo Reyes, el mayor exportador de tabaco de Latinoamérica.

Durante casi dos semanas, la estancia en El Cibao incluyó algunas experiencias que hicieron de esta gira algo especial. La delegación chilena de Humo Latino se incorporó el fin de semana intermedio, cuando Yovanny Pérez, CEO de Marvanny Cigars, nos invitó a San José de las Matas, Sajoma. Vivimos la experiencia del dominó dominicano a orilla del río: chicharrones, queso, ron y cerveza procedentes de un pequeño colmado en medio de la nada, donde para nuestra sorpresa también venden cigarros.

Antes de dejar Santiago tuvimos la oportunidad de convivir nuevamente con Abraham Flores, quien además de CEO de PDR Cigars es músico de conservatorio. Primero nos sorprendió con el estudio de grabación instalado en su fábrica, y luego con una cena en Vinos de Autores, propiedad de Damien Bischoff, empresario francés dedicado también a la comercialización de hoja de tabaco para capa.

Además de una colección muy respetable de arte dominicano y una cava magnífica, en el establecimiento la charla se acompañó con una degustación de los tintos Dos Dedos de Frente y Dominio del Bendito, en su maridaje con algunas vitolas de PDR.

Seguimos viaje hacia San Francisco de Macorís, cuya zona franca alberga la única fábrica de cigarros en la región: Tabacalera Esencia. Aprovechando el lanzamiento de la segunda edición dominicana de Humo Latino y nuestra presencia, Ángelo Papadopoulos, blender y cofundador de la marca, organizó un maridaje de sus cigarros Hierba Santa y Flor de Adhara, con dos tipos de mezcal distribuidos en el país por la empresa Aliméxico.

Previamente, al visitar su fábrica, Ángelo nos compartió sus conocimientos y experiencia al fumar calillas de sus tabacos San Vicente y Olor Dominicano en grado puro. La idea es conocer las características organolépticas de las hojas de una variedad determinada; experiencia común para un tabaquero, pero única para quienes la viven por vez primera.

Regresar a Santo Domingo anunció el fin del viaje… y si de inicio nos encontramos con Benny Batista y Valdespina, el cierre no podía ser distinto. Como despedida, en su casa nos ofreció una cazuela de mariscos, receta de doña Sandra, su esposa, con mejillones, tiras de cangrejo y cabeza, cola y espinazo de dorado, sazonados con cáscara de camarón.

Alimentos, cigarros, cerveza y ron se acompañaron de clásicos musicales de los años sesenta, ochenta y de la época de oro del cine mexicano. Y claro, escuchamos cantar a otro dominicano, pues aquí todo el mundo parece tener ese talento.

Lo que en el papel lucía como un largo viaje, en realidad resultó insuficiente para terminar de conocer la cultura de un país que consideramos un segundo hogar, así como a una industria que a lo largo de casi cuatro años de labor nos ha dado de todo y más… una tierra pujante que, al igual que nosotros, encuentra en el tabaco una fuente de cohesión, bienestar y, por supuesto, placer.