
Como novedad en el portafolios de La Capra Cigars, marca del empresario dominicano Jorge Jiménez, se presenta este cigarro compacto –por la cantidad de tabaco que contiene–, cuya buena manufactura logra un tiro correcto. Esto lo hace fácil y agradable de fumar, pues su fortaleza media brinda sabores de alta intensidad. Las cinco variedades de tabaco utilizadas le aportan fragancias dulces y equilibrio, aun cuando la tripa incluye un poco de Nicaragua. El tiempo de degustación es mayor al de un Robusto tradicional, pues el ring elegido normalmente corresponde a la vitola Toro. Es muy recomendable para quienes se inician en la afición por los cigarros premium, pero los fumadores experimentados mantendrán el interés debido a los tres y hasta cuatro cambios experimentados a lo largo de la fumada. Se recomienda maridar con café sin azúcar, pero igualmente con algún vino tinto o brandy, acompañado de trozos de queso Mozzarella.
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CARACTERÍSTICAS
Formato: Robusto, 5 pulgadas, cepo 56.
Capa: Negro San Andrés, México.
Capote: San Vicente.
Tripa: Corojo, Habano y Nicaragua.
Peso: Entre 20 y 22 gramos.
Tiempo de Fumada: 70-80 minutos.
Precio sugerido: 700 pesos dominicanos.
En frío:
Una vez fuera del celofán, de esta pieza se desprenden notas sutiles a canela y cedro, producto de su reposo en el humidor.
Encendido:
Las primeras caladas resultan dulces en boca y el aroma recuerda los frutos secos, sobre todo almendras. Esto, gracias al aprovechamiento de las puntas de las hojas, acomodadas en escalón en el empuño.
Primer Tercio:
Una vez consumida la primera pulgada sobresale una ceniza blanca que luce compacta. En paladar se detecta el sabor a granos de café tostado, chocolate amargo, y comienza a sentirse el tabaco Nicaragua, que además de cierto dulzor salado contiene una nota levemente apimentada. En nariz se perciben café y maderas.
Segundo Tercio:
La fortaleza aumenta un poco, producto del tabaco Habano. Un sabor cítrico, como a piña, mantiene un sabor dulce, al tiempo que los aromas se suavizan. La ceniza se mantiene firme, sin necesidad de corrección alguna, y casi al terminar el tercio cae naturalmente, lo que permite al cigarro respirar mejor. Un tono a hierbabuena ayuda a mantener un paladar fresco.
Último Tercio:
Ahora los sabores se intensifican y van hacia los frutos secos, almendras y nueces, así como a maderas, que predominan hasta el final. Los componentes del cigarro se sienten a plenitud, sin amargura ni picor alguno, en toda su complejidad. El humo es más abundante y en retrogusto resulta suave. La sensación en boca es limpia e invita a prolongar la fumada hasta donde los dedos aguanten.
Ranny Antonio Álvarez Núñez
Originario de Villa González, zona tabacalera por tradición, sus padres eran cosecheros. Desde muy joven se desarrolló en algunas de las empresas más importantes del país, y su experiencia como master blender abarca más de 20 años. Recientemente inició operaciones su propia compañía, Álvarez Cigar, en Higüey.






