Valdespina Cigars, Una marca familiar de calidad superior

A lo largo de más de cinco años, Valdespina Cigars ha logrado consolidarse en el mercado dominicano e internacionalmente como una marca boutique de calidad superior que ofrece a aficionadas y aficionados productos distintos, agradables, asequibles y con gran carácter y presencia.

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Para Benny Batista, su CEO y propietario, todo comenzó con una experiencia que le conectó con sus recuerdos familiares de infancia. Ahora Contralmirante en retiro de la Armada de su país, en los años 90 recibió de un oficial un puro tipo Toro, y luego de probarlo nunca ha dejado de fumar: una pasión que ha crecido durante décadas.

De hecho, aceptó el obsequio con cierta curiosidad, pues le recordaba a sus abuelos. Cuenta que de niño, aunque vivía en Santo Domingo, cuando visitaba a su familia paterna en Puerto Plata veía a su abuela, Carmela Valdespina, enrollar sus propios cigarros. «Eran muy sencillos, tipo pachuché, pero no los dejaba ni para cocinar, mientras manejaba los calderos». Su abuelo, Francisco Batista, Panchito, también fumaba siempre.

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Siguiendo el ejemplo de su padre, el almirante César Augusto Batista Valdespina, Don Quipito, Benny también forjó una carrera naval que, casualmente, le llevó a la industria tabaquera. Resulta que en 2020, la Armada remodeló el Club Naval para Oficiales y en su entrada había una pizzería que trasladaron a otra área. Él propuso al entonces Comandante General crear ahí un cigar lounge.

El superior aceptó, con la condición de adecuar el sitio en menos de los 18 días que restaban de su gestión. Sobró tiempo tras dejar lista La Recalada, como el Comandante nombró al lugar, en referencia a la llegada de un barco a puerto. Desde entonces, es parada obligatoria para todo fumador que entra al club.

De ahí, la idea de una marca propia tomó forma, a media pandemia, cuando el encierro generalizado propició una alta demanda que resultó en la escasez de cigarros que afectó al propio Benny. El nombre surgió de inmediato: Valdespina, como un homenaje a la familia, y gracias a su antigua amistad con Martín Cornelio, dueño de Cornelio Cigar Factory, en La Romana, logró la manufactura.

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La idea de la alianza estratégica con el fabricante fue trabajar conjuntamente en la definición de las mezclas y tamaños o vitolas, utilizando tabaco nacional hasta donde fuera posible; materia prima de las mejores tabaqueras, como Flor de los Reyes, de Navarrete, con al menos cinco o seis años de añejamiento.

Surgió así la primera liga: un puro Toro de 6 pulgadas, cepo 52, con capa Corojo y tabacos Piloto Cubano y HVA, de sabores suaves y aromas florales. Le siguió un Box Pressed de 6 pulgadas, cepo 52, nombrado con el apodo de su padre, Don Quipito. De capa San Andés Ecuador, capote HVA y tripa Corojo Criollo y Piloto Mejorado, es una fumada media, que no fuerte, pese a la impresión que su color pueda causar.

Dada la aceptación del segundo se hizo un tercero, también puro: Robusto de 5 pulgadas, cepo 52, Corojo completo. De intensidad media y agradable al paladar, entre sus sabores complejos predominan los frutos secos y un dulzor cremoso. La cuarta vitola, un Lancero de 6.5 pulgadas, cepo 40, se originó con la compra de capa Sumatra Ecuador: «Una cubierta preciosa con una figura cromática increíble. Me encantó su aroma y sus sabores a humo y madera quemada», cuenta Benny.

Esta capa también fue el principio de un Belicoso de 6 pulgadas, cepo 52, que marcó un cambio en las anillas de la marca.

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La nueva etapa de Valdespina Cigars trajo consigo un Salomón llamado Black Knight, de 6.25 pulgadas, cepo 58. Con capa San Andrés Ecuador y capote y tripa dominicanos enriquecidos con un poco de tabaco sirio Latakia –propio de los fumadores de pipa–, que por su fortaleza y aroma se creó pensando en los consumidores de EE.UU. Constituye, sin duda, un viaje sensorial equilibrado y emocionante.

Completa el vitolario Don Fafán, un cigarro Doble Robusto de 4.5 pulgadas, cepo 60, con capa San Andrés, capote HVA y tripa San Vicente. Un cigarro complejo, con un gran balance entre sabor y fortaleza.

De acuerdo con Benny –como en su caso–, el dueño de una marca debe involucrarse totalmente en la elaboración de sus productos, asegurando su calidad. Porque luego viene el mercadeo y todo el andamiaje que implica, desde cajas y anillos hasta su promoción, para la que no basta subir videos bonitos. Porque una buena presentación es necesaria y útil, pero al final los cigarros se valorarán por su calidad.