Lin San Cigars, tabaco torcido con amor

Casados hace tres décadas, Lino Ramírez y Sandra Matos comparten todo en pareja, incluida su pasión por el tabaco y la artesanía que implica mezclar y torcer un buen cigarro. Actividad que desde hace cinco años realizan bajo el nombre Lin San Cigars, marca propia en la que conjuntan sus nombres, gustos e historias a través de un extenso vitolario compuesto por más de una decena de piezas.

Lino recientemente cumplió un año fuera de la actividad judicial, donde se desempeñó por 30 años como alguacil auxiliar, mientras que Sandra continúa ejerciendo dentro del magisterio como profesora de nivel preescolar.

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Con experiencia fumando desde los 18 años, Lino sabía algo sobre degustar tabaco, pero no fue sino hasta la pandemia por Covid19 que tuvo la oportunidad de conocer La Hoja del Chan, empresa naciente que aprovechó los tiempos de encierro para crecer.

“Conocí a El Chan por las redes, probé sus cigarros y a las semanas de conocerlo, le pedimos una oportunidad para aprender el arte del tabaco”.

Lino y Sandra comenzaron como estudiantes de Gaby en el taller original de La Hoja del Chan ubicado en la casa familiar, conocieron el arte del cigarro, lo aprendieron y al poco tiempo surgió en ellos la necesidad de enfrentarse al mercado con una marca propia.

El 7 de enero de 2020, dentro del mismo taller que vio surgir la pasión, se realizó la presentación de la marca, misma que a la fecha produce 11 vitolas diferentes, todas con una historia y un porqué, “algo que Gaby nos enseñó”.

En este sentido, dentro de las muchas enseñanzas entregadas por El Chan y Liz a esta pareja, destaca la importancia de hacer las cosas con amor.

“Si no estás contento o si la estás pasando mal, esos sentimientos se transmiten al cigarro y nada te va a quedar bien, por eso, para tener un tabaco de calidad, las cosas se deben hacer de buenas y con amor”, aseguran.

Las vitolas

Envueltos en capas Connecticut, Maduro y Habano con tabacos de Santo Domingo, Nicaragua y Ecuador, cada cigarro producido por Lin San Cigars cuenta una historia.

De acuerdo con Lino, en Vieques, poblado de donde proviene su familia, es común que las familias lleven un mote relacionado con las aves, siendo pichón el mote de su abuelo, heredado a su padre, fallecido recientemente, y posteriormente a él. De esta historia nacen Don Pichón, un Robusto de 5 pulgadas, cepo 52, y Don Pichoncito, un Shorty de 4.5 pulgadas, cepo 60.

A estos cigarros le siguen un Lonsdale de 6 pulgadas, cepo 46, nombrado Nuestro Amor, cuya mezcla se elaboró en pareja, bajo la supervisión y participación de Liz y Gaby; el Goliat, un Toro de 6 pulgadas, cepo 60, elaborado con Kentucky fire cured inspirado en el mini schnauzer de la familia.

Además, La Teacher, un box press de 5 pulgadas, cepo 52, creado en honor al mote que Sandra recibió del grupo de artesanos torcedores durante su tiempo de aprendizaje; así como cuatro cigarritos más que reciben los nombres de Capitán, Coral, Isla Nena y Marshal, este último inspirado en los años de Lino como alguacil.

El tabaco en Puerto Rico

De acuerdo con Lino y Sandra, el tabaco de Puerto Rico no tiene nada que envidiar a las grandes marcas internacionales que se comercializan dentro del mercado de los Estados Unidos, respaldados por la formación y empeño de torcedores artesanales respetuosos de la tradición que algún día colocó a la isla como uno de los mayores proveedores de tabaco del nuevo mundo a Europa.

“¿Cuál es el mejor cigarro? Todos lo son”, sostiene Lino, quien considera que un buen humidor debe contener cigarros de todo tipo, nacionales, internacionales, caros y baratos, una variedad que permita tener siempre algo nuevo para el paladar.

“Tan sólo en el último festival Viva la Hoja, había cerca de 20 artesanos exponiendo nuestros productos, signo de que la industria se está levantando, sin contar con todas las fincas que ahora están produciendo tabaco luego de que esta producción se dejara caer por la caña y el arroz”.

Mujeres y tabaco

Sandra es una de las 9 torcedoras certificadas que al día de hoy existen en Puerto Rico, título que ostenta con orgullo al ser parte del cambio de paradigma que se vive dentro de la industria, donde luego de una larga tradición de dominio masculino, se siguen abriendo espacios para las mujeres en todos los niveles.

“Antes sólo se nos permitía despalillar o trabajar en el campo, pero estamos demostrando que podemos hacer las cosas igual y hasta mejor que los hombres”.

Además, desde su preparación como profesora, Sandra aprovecha sus habilidades para llevar el conocimiento y la cultura del tabaco a otras personas.

Los Hijos de la Hoja del Chan

Después de su certificación como torcedores, el primer grupo conformado por José Gabriel Cruz Ayala El Chan buscaba una forma de seguir en contacto y encontraron la oportunidad con la creación de un grupo de Whatsapp al que Lino nombró como Los Hijos de la Hoja del Chan.

Este acto, más allá de simplemente dar identidad a una forma de comunicación, se convirtió en el nacimiento de una hermandad y una familia que tiene lugar para todas y todos quienes se quieran unir. “Lo que buscamos es dar a entender que, si se trabaja en unión, las oportunidades se generan, que dejen de lado ‘la tiradera’ y trabajemos juntos por el bien de Puerto Rico”.

En este sentido, Lino considera que el hecho de que su marca siga adelante es un indicio de que La Resistencia vive, con presencia en la isla desde hace cinco años y la asistencia constante a cumpleaños, bodas, eventos corporativos y más actividades donde el tabaco recupera protagonismo.

“Hay quienes comenzaron, salieron del mercado y quedaron en el consumo propio, nosotros seguimos fortaleciendo la industria y el legado de El Chan”.