
Chris Morrill es un emprendedor apasionado y uno de los propietarios de Leaf Brothers Cigars, un destacado cigar lounge con sedes en Waukee y Ankeny, Iowa, que ofrece un ambiente sofisticado y acogedor para los aficionados a los cigarros. Chris se ha dedicado a seleccionar cuidadosamente tabacos premium que reflejen su amor por este arte. Bajo su liderazgo, Leaf Brothers Cigars ha ganado una base de clientes leales, ofreciendo una amplia gama de sabores y experiencias para conocedores y principiantes.
La Fumarosa
Iowa Series
Cada local cuenta con cómodos sillones de cuero y más de 800 variedades de cigarros. Las salas están equipadas con barras que sirven bebidas premium, ideales para maridar con los ricos sabores de los cigarros. Además, ofrecen membresías exclusivas que incluyen casilleros para guardar piezas personales. Este concepto convierte a Leaf Brothers Cigars en un destino ideal para quienes aprecian los buenos humos y un ambiente acogedor, perfecto para reuniones sociales o para disfrutar en solitario.
Blanca Czebouz
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¿Qué te inspiró a abrir un cigar lounge?
Llevo más de 20 años fumando, y desde que estaba en la universidad, cuando frecuentaba lounges en Denver, siempre quise tener el mío.
¿Cómo fue tu incursión en la industria del tabaco?
Intenté abrir mi primer local en 2003, cuando vivía en Colorado, pero no se concretó. Lo intenté de nuevo en 2008, ya de vuelta en Iowa, pero el proyecto se cayó a última hora. Después trabajé para Pars and Cigars y luego para David’s Fine Tobacco, hasta que finalmente logramos abrir nuestra propia tienda en 2018.
¿Qué hace único tu lounge?
Creo que la calidad del aire es nuestro mayor diferenciador. Hemos invertido mucho en sistemas de ventilación para que los clientes no estén sumergidos en una nube de humo. También nos enfocamos en la comodidad del mobiliario y en crear un ambiente relajado, como una auténtica sala de fumadores.
¿Cuáles son los mayores retos de tener un cigar lounge en Iowa?
Las leyes son muy restrictivas: es difícil conseguir licencia de alcohol, no se permite que los clientes lleven sus propias bebidas, y los impuestos al tabaco afectan mucho el flujo de efectivo. Además, los altos costos de renta y propiedad hacen que este negocio, de por sí con márgenes bajos, sea complicado.
¿Cómo seleccionan los cigarros que ofrecen?
La mayoría de lo que vendemos en el humidor son tabacos que yo considero de calidad. No todos son mis favoritos, pero tratamos de tener los mejores ejemplos de cada marca o tipo. Incluimos algunos saborizados porque son populares, pero el resto lo elegimos personalmente, probando lo que cada marca ofrece.
¿Cómo describirías a tu cliente ideal?
Nuestro principal público son hombres entre 35 y 65 años, de clase media-alta. También atendemos a jóvenes, mayores y mujeres, aunque en Iowa el porcentaje de fumadoras es bajo comparado con estados como Florida.
¿Qué tipo de eventos organizan para atraer clientes?
Hacemos eventos mensuales patrocinados por fabricantes, donde presentamos nuevas líneas, sorteos y promociones.
¿Cómo manejan el inventario y las compras?
Ahora trabajamos con un sistema «justo a tiempo», sin acumular mucho inventario. Antes teníamos cientos de cajas ocupando espacio y capital, pero lo optimizamos. Aprovechamos descuentos en ferias y promociones para maximizar nuestro poder de compra.
¿Qué es lo más importante en la experiencia del cliente?
Que reciban asesoría experta en el humidor. Hay tantos cigarros en el mercado que un buen recomendador marca la diferencia entre una tabaquería especializada y una tienda de tabaco común.
¿Cómo fidelizan a sus clientes?
Con los eventos mensuales y presencia en Facebook e Instagram, pero la verdadera conexión surge en la tienda, conversando con los clientes habituales.
¿Qué tendencias ves en la industria?
Hay más cigarros saborizados debido a regulaciones más claras de la FDA. También vemos aumentos de precios por inflación y aranceles. Cada vez hay más demanda de buenos cigarros por menos de 10 dólares, pero son difíciles de encontrar.
¿Cómo ha cambiado el mercado desde que abrieron?
Hay más marcas en el mercado, pero muchos fumadores ocasionales han dejado el hobby por la presión económica.
¿Qué desafíos regulatorios enfrenta la industria?
Los aranceles son el mayor problema. Si Nicaragua llega a un 10-18 por ciento, el precio promedio de un cigarro pasará de 10 dólares en 2018 a unos 17. Un aumento de 70 por ciento en seis años es difícil de digerir.
¿Cuáles son tus cigarros favoritos?
Cambian cada mes, pero suelo fumar Foundation (Olmec, Tabernacle, Aksum), Liga Privada, Dunbarton (Meat Lovers, Brulee), Plasencia (Alma Fuerte) y Crux (Bull & Bear). Son marcas con tabacos de capa excepcional y sabores profundos.
¿Tienes algún ritual para fumar?
(Ríe) No, llevo tanto tiempo fumando –probablemente más de 20,000 cigarros– que no me complico. Los corto con lo que tenga a mano, los poncho hasta con un bolígrafo, y los enciendo hasta en una estufa. Lo importante es la calidad del tabaco y su elaboración, no el método.
¿Qué consejo le darías a un principiante?
No te limites a los cigarros suaves o saborizados. Prueba 4-5 blends distintos (uno saborizado, uno suave, uno medio con notas de cuero/madera, otro con tierra/cacao y uno fuerte) para descubrir tu preferencia. Muchos clientes se sorprenden al darse cuenta de que les gustan los medios con toques de cacao.
¿Cuáles son tus metas para los próximos 5-10 años?
Mudar ambas tiendas a edificios propios. Tener vecinos o arrendadores es un riesgo que quiero eliminar.
¿Planean expandirse?
Además de los nuevos locales, podríamos abrir en otra zona con demanda insatisfecha.
¿Qué legado quieres dejar?
Me gustaría que Leaf Brothers siga existiendo dentro de 100 años.
Si pudieras recibir a una figura histórica en tu lounge, ¿quién sería?
Hoy elegiría a Trump. Este país está en un momento delicado, y me gustaría conversar con él sobre sus planes económicos, quizá aportando una perspectiva de la clase trabajadora.






