La Vitola

José Antonio Ruiz Tierraseca

Las vitolas o anillas de los puros, así como las habilitaciones que acompañaban sus cajas, nacen a partir del primer tercio del siglo XIX debido al auge del tabaco, la competencia entre los fabricantes cubanos, su lucha por proteger sus labores de fraudes y falsificaciones, así como la política seguida en aquella época para distinguir y adornar sus productos, destinados o dirigidos a las personas de nivel social alto.

Las primeras etiquetas litografiadas conocidas se incorporan por la Industria Tabaquera Cubana en las cajas de cigarrillos, entre los años 1836-1840, conociéndose como marquillas cigarreras.

Esto dio pie a los envases de lujo que La Eminencia, de Ramón Allones, y La Honradez, de la familia Susini, comenzaron a utilizar entre 1845 y 1850, y que tanto llamaron la atención en las mesas de príncipes, reyes y emperadores europeos. Su ejemplo cundió pronto entre el resto de los fabricantes cubanos.

Luego llegaron las anillas o vitolas que se pusieron a cada cigarro individualmente, y aunque existe información en contrario, parece demostrado que la primera vitola apareció después de 1870, muchos años después de las primeras habilitaciones.

Los expertos consideran que La época de oro de la vitolfilia corresponde a sus fases más tempranas y hasta 1910-1915, cuando las anillas alcanzan su mayor calidad artística.