El desafío de Linga Cigars

Alberto Arizmendi

En este momento, el reto mayor para las marcas de cigarros boutique o emergentes es el marketing. Así lo entiende Jonathan Almánzar, CEO de la empresa dominicana Linga Cigars, quien sabe muy bien que el futuro del negocio está en darse a conocer, que el fumador sepa de la existencia de opciones de calidad y que las identifique cuando vaya a una tienda o entre a un humidor.

«Por supuesto que lograrlo resulta tan difícil como costoso», dice este empresario, quien además de ser abogado con maestría en negocios ha ido creciendo de manera consistente en distintas ramas de oportunidad. A pesar de su juventud, pues tiene apenas 41 años, una trayectoria importante avala su incursión en el Mundo del Tabaco.

Esto le permite visualizar con claridad el futuro cercano de Linga Cigars, sobre la base de la producción propia y la colaboración con otras tabacaleras. En este momento ofrece ya siete ligas con tres o cuatro vitolas cada una: «un cigarro para cada fumador y cada ocasión», dice convencido. También, partir del mercado local de la República Dominicana, donde su negocio abarca tienda física, un restaurante-bar y un cigar lounge, como base de su expansión hacia Estados Unidos.

La empresa es un homenaje de carácter familiar, y su esposa, la socia que le impulsa para salir avante en esta nueva etapa. Este año pondrá en funcionamiento una fábrica en la que buscará establecer procesos de producción bajo estándares bien determinados, para que en la modernidad no se pierda la esencia artesanal de la manufactura de sus puros.

La entrevista se celebra por Zoom, plataforma que nos conecta entre la capital dominicana, Santo Domingo, y la ciudad de Xalapa, Veracruz, México. Jonathan nos recibe con un recorrido por El Patio, donde conjunta la gastronomía, la mixología y el café, un espacio para fumar y la Cigar Store RD, con habanos, puros nacionales e internacionales y accesorios. Nuestro anfitrión muestra orgulloso los espacios abiertos, la barra y demás instalaciones, ubicadas en Respaldo Juan Tomás Mejía y Cotes 6.

Luego se dirige hacia su oficina, donde cuenta que comenzó como fumador de puros desde muy joven, pero se fue involucrando cada vez más porque practicaba golf –otra de sus pasiones–, y en ese ambiente fumas antes, durante y después del juego.

TABACO PARA ANDULLO

Aunque la historia viene de años atrás. Su bisabuelo, a quien tuvo la fortuna de conocer, le platicaba que junto a su padre y todos sus hermanos sembraba café, cacao y tabaco para andullo en Yamasá, en el sureste del país y actual provincia de Monte Plata. Le decía que ese era el negocio bueno. De hecho, recuerda que cuando era niño sus familiares fumaban ese producto para pipa o cachimba, que también se masca.

Se trata de una tradición con más de 200 años, cuyo nombre deviene de los embutidos, pero que en este caso refiere la «hoja larga de tabaco arrollada; los manojos de hojas de tabaco con que suelen formarse fardos, y la mezcla de tabaco con una materia edulcorante para mascar».

En la República Dominicana, explica Jonathan, el tabaco se ensarta y se cuelga como en el proceso normal, pero luego se prensa con una soga y tiempo después se desata y se vuelve a apretar. De fortaleza muy alta, porque conserva todas sus grasas, es muy demandado por los peloteros o beisbolistas, quienes lo mastican, y se vende por libra o en rebanadas.

Para quienes no estamos familiarizados y observamos su proceso, el andullo se forma al envolver el tabaco en vainas de palma o yagua, y se comprime en varias ocasiones hasta perder su humedad y convertirse en una pasta compacta.

Pero en el caso de la familia de Jonathan, tras la muerte de su bisabuelo dejaron el negocio y él no vivía en Monte Plata, una región donde ahora el propio Instituto del Tabaco de la República Dominicana (Intabaco), estableció centros o estaciones experimentales en las que se cultiva tabaco para las capas de los cigarros, como es el caso del municipio de Yamasá.

También en esas tierras, la empresa Davidoff y su maestro mezclador Henke Kelner han obtenido capa con éxito, en una zona donde el tabaco únicamente se sembraba para elaborar andullos. «El asunto es que el dominicano no es tan nacionalista, refiere Jonathan, quien explica que ahora incluso algunos puros premium traen un poco de andullo, como el denominado ADN de La Aurora.

LOS INICIOS

Nacido en Santo Domingo, la capital, además de su formación académica Jonathan se había dedicado a la venta e importación de medicamentos y materiales y equipo médico; su relación con el Sector Salud data de 18 años atrás. Es por ello que el binomio fumador-empresario le ha dado el carácter para ir haciendo los ajustes necesarios en esta nueva actividad.

Confiesa lo que hoy pudiera considerar un error: Pensó que incursionar en el Mundo del Tabaco se trataba de un negocio fácil, pero se ha convertido en uno de los desafíos más importantes de su vida. Dice, también, que hasta entonces creía que trabajar no era necesariamente una actividad que debiera gustarte. «La gente lo hace por necesidad, no por gusto. ¿A quién le gustaría trabajar?».

Pero la vida te da sorpresas y entonces, al cumplir 37 años e iniciarse en el negocio de los puros, entendió el amor por el trabajo. «Esto te envuelve y se necesita mucho conocimiento y dedicación. Para hacerlo de la manera correcta no puede ser un part time».


Tal vez te interese:

Emborrachar al diablo…


Al fundar su empresa, en 2019, se fue a Tamboril, buscó una fábrica y comenzó con la producción de un lote de 10 mil cigarros con dos mezclas o blends, y también se puso a trabajar con las anillas y el primer packing. Y aunque después todo cambió, fue un inicio.

Cabe recordar que el municipio de Tamboril se considera por muchos como la Capital Mundial del Cigarro, pues concentra la mayor cantidad de fábricas y cuenta con un parque industrial de zona franca de los más importantes de la región. Durante décadas ha sido el mayor proveedor de cigarros de Estados Unidos; el tercer producto de mayor exportación del país, y origen de buena parte de los puros más vendidos y mejor calificados del mundo.

Aquí nació Linga Cigars, cuyo nombre hace referencia al mote de un tío que falleció prematuramente. La anécdota, cuenta Jonathan, es que su auto se descompuso y llamó a un primo para que lo remolcara hasta un lugar seguro. El pedido al rescatador fue que trajera una linga, como se conoce popularmente a la cuerda o banda de fibra sintética provista de ganchos, que sirve para arrastrar o cargar grandes pesos.

El primo no entendió, así que acudió al sitio sin el instrumento, en un transporte en estado más ruinoso que el averiado, pensando que la instrucción se refería a algún nombre dado al vehículo. El asunto causó gracia y se contó tanto, que La Linga se convirtió en el apodo del tío y ahora en una marca-homenaje.

LINGA, HOY

La imagen de Linga Cigars se origina en un escudo con fondo oscuro del que sobresalen los adornos dorados, que llevan como elemento principal las hojas de la planta del tabaco. Las anillas de los puros –elaboradas en litográficas de China y la República Dominicana– son grandes, vistosas, con mucho diseño y detalle. Excepto uno, cada producto se acompaña de un segundo anillo con el nombre de la mezcla.

Tras casi cuatro años en el mercado, bajo la marca se comercializan siete blends:

En las vitolas Corona, Robusto, Toro y Lancero encontramos Buncher, con capa Habana Ecuador; Curing, con Connecticut Ecuador, y Roller, con capa mexicana de Negro San Andrés, en honor a los torcedores. También está el Lulú Perfecto, un box pressed capa Brasil que hace referencia a su hija Lourdes.

Por otra parte, en Corona, Robusto y Toro están Cibao Valley, un Corojo Criollo RD manufacturado por Cornelio Cigars Factory; Ensarte, Sumatra Ecuador en colaboración con Blackbird Cigar Corp., y el reciente lanzamiento del Most Wanted, con Habano Ecuador, Negro San Andrés y cepos 70, 60 y 52, para responder a las expectativas del mercado estadounidense.

Todo ello se llevó a la Tobacco Plus Expo (TPE 22 International) celebrada en el Centro de Convenciones de Las Vegas, Nevada, Estados Unidos, a finales de enero pasado.

Jonathan considera que ofrecer una gama amplia permite atacar a todo el mercado: «Buscamos empezar con tantas blends y tantas vitolas porque ofrecemos algo a todo el que fuma. La cuestión es convencer a los estanqueros y entrenar a los dependientes de las tiendas para que entiendan que hay un Linga para toda ocasión y para cada persona que gusta de los puros».

Por ejemplo, al contrario de lo que se pudiera pensar, no se recomendaría un capa Connecticut para un principiante, porque en realidad se trata de una fumada compleja por el contraste entre amargo-dulce y disfrutar plenamente la experiencia requiere de un fumador experimentado.

En su caso, a una mujer le ofrecería un Corona maduro suave, con tabaco Negro San Andrés, pues tiene elegancia en la vitola, anatomía y sabores. El Lancero no sería una opción tan adecuada, porque resulta más fuerte. Respecto de los jóvenes, quienes muchas veces se inician con el puro por un asunto de estatus, ya que les brinda un perfil ejecutivo que refiere éxito, se identifican más con un Toro Habano o Maduro.

El Lulú Perfecto también tiene su complejidad. Con una capa brasileña de la misma semilla que el Negro San Andrés, posee características propias que aportan aromas y matices diferentes, y su color no es tan negro por el proceso de fermentación al que se somete: «El tabaco de México es, al final de cuentas, único». Con el Most Wanted le gustaría ocupar otras ligas, conservando sus vitolas actuales.

Lo importante es que durante los últimos meses la empresa se ha fortalecido con base en el consumo local. De manera creciente, las mujeres se integran a la cultura del tabaco y los jóvenes están comenzando a fumar.

COLABORACIONES

Entre los propósitos de Jonathan está mantener sus colaboraciones con las tabacaleras William Ventura, Blackbird Cigars y Cornelio Cigars Factory, que aportan a las mezclas de Linga distintos tabacos: «Tanto en Estados Unidos como en Dominicana, la gente quiere ver a las empresas haciendo cosas juntas».

Además, afirma que su intención es rodearse siempre de gente que haga cosas buenas y tener un portafolios con productos muy distintos. Utilizar variedades IT-154 y HBA, Corojo y así… porque la evolución de las marcas boutique está dada por el cambio en las exigencias de los fumadores, quienes buscan disfrutar todos los días de puros con buena presentación, construcción, combustión y sabor.

Cuenta que tuvo participación con una empresa para sembrar tabaco en San Andrés Tuxtla, Veracruz, México, pero lo dejó porque era muy difícil atender el negocio a distancia. Sin embargo esto no lo desanima, pues estaría dispuesto a volver a intentarlo en un país más cercano, como por ejemplo Nicaragua.

LA TAREA…

Desde Linga Cigars, el empresario es consciente de que el marketing implica el reto mayor para las marcas boutique o emergentes, incluso más allá de la logística y la distribución, «pues cuando en algún país encuentras trabas para llevar tus productos, si cumples con las normas finalmente podrás ingresar».

Sin embargo, sostiene que la mercadotecnia es muy compleja y se requiere cada vez de más ingenio. Es cierto que las llamadas redes sociodigitales pueden ser un apoyo, que vale la pena utilizar Instagram y Facebook, por ejemplo, pero en términos concretos las exposiciones y ferias son el único escenario que les permite exhibir sus productos de manera directa.

«Si visitan nuestro stand representantes de 30 tiendas, ahorramos el mismo número de viajes. En esta última Tobacco Plus Expo conocí gente de distintas regiones de Estados Unidos y de otros países, y la importancia de tu participación radica en los contactos que puedas establecer», agrega.

La tarea es aumentar la presencia de la marca en EE.UU. y abrir cuentas, aunque sea con pedidos modestos. «Se trata de invadir territorios importantes con presencia. Ahora mismo tenemos una visibilidad importante en Texas, Georgia y otros estados de la parte este donde estamos logrando una respuesta positiva».

Aunque en este momento apueste por la comercialización de lotes pequeños, para Jonathan el camino por andar resulta interesante. Las ediciones limitadas permiten cuidar de mejor manera los procesos de maduración de los cigarros: «Todos nuestros productos tienen de diez meses a un año añejamiento y queremos mantenernos en ese rango, pues constituye, a la par, un principio de calidad».

El apego a procesos determinados permite a Linga Cigars mantener un estándar en cada una de sus mezclas, ya que al procedimiento suman la materia prima. Ejemplo de ello es que ya se adquirió mucho del tabaco que mantendrán en su almacén durante todo 2022.

MIRADA DE FUTURO

«En la República Dominicana damos pasos cortos, pero firmes, para sembrar capa, y no sólo lo hacen las grandes empresas. Nosotros tenemos acceso a la capa criolla y eso es bueno. De hecho, participamos en el negocio agrícola con los cosecheros, pero por contrato, comprometiéndonos a la compra del tabaco», dice Jonathan, quien entiende perfectamente que el cultivo es un negocio distinto que también requiere de mucho tiempo y estudio.

Cuenta que al iniciar la empresa trabajó con tabacaleras pequeñas en las que produjo sus primeros lotes, pero al iniciar este año adquirió una bodega donde instalará una fábrica pequeña, pero muy automatizada, con protocolos que le permitirán establecer la mayor cantidad de procesos que la artesanía permita.

En decir, la trazabilidad en el proceso del tabaco: no sólo poner la capa adecuada, sino con apego a los tiempos, la cantidad de agua y demás requerimientos que no garanticen la calidad del tabaco, como la fumigación sin químicos.

«Hablamos de los procesos pequeños que hacen más profesional el trabajo en la fábrica, así como de la disminución de lo empírico que se basa únicamente en el ojo del tabaquero. De hecho, la empresa que asesora el proyecto es mexicana. El objetivo a futuro sería establecerse en Zona Franca, pero hablamos del mediano plazo porque es más costoso y se requiere de operaciones grandes para ser rentable».

Linga Cigars no paró con la pandemia de la Covid-19 y esto le permite confiar en que cumplirá con el propósito de este año, que es cambiar los procesos de manufactura de los cigarros en su nueva fábrica. «Quiero que nos reconozcan por nuestra capacidad de trabajo, estar en el negocio dentro de diez años, trascender y tener la satisfacción de haber cumplido con el deber».

Para ello, Jonathan promete mantener un trabajo constante que implica tiempo, logística, packing, recursos, etcétera, así como establecer relaciones que se preserven en el largo plazo: «Ofrecer un producto dominicano sin ataduras, para el mundo, porque utilizamos tabacos de México, Brasil, Honduras, Nicaragua y por supuesto, el local».

Hace un símil con la comida fusión, que rescata esencias distintas con el único objetivo de proporcionar una experiencia y placer. Que al fin y al cabo, fumar es como comer y beber.