Las mujeres detrás del cigarro

Cuando enciendes un cigarro premium ves un ritual, relajación y, tal vez, lujo. Lo que no es visible son las mujeres que están detrás.

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Dra. Anastasia Psomiadi

Desde los campos hasta las mesas de rolado, las mujeres son fundamentales para la industria tabacalera. No son simbólicas ni de apoyo, sino verdaderamente esenciales. Lo vemos cuando caminamos por las fincas y las galeras de producción, pues están en todas partes: en los campos, la selección de las hojas, el control de calidad, las mesas de torcido… Y están presentes, concentradas, calificadas y seguras.

Esto no es nuevo. Las mujeres han trabajado en el Mundo del Tabaco durante generaciones; lo nuevo es que finalmente estamos hablando de ello.

En una industria que comercializa el legado, rara vez documentamos la estructura laboral. Si nos tomamos en serio la autenticidad, debemos reconocer quién sostiene los sistemas de producción. Hacerlo no tiene un carácter sentimental; es transparencia estructural.

Mujeres en los campos

Un cigarro premium depende de lo que ocurre mucho antes de llegar a la mesa de rolado: las mujeres siembran, monitorean, cosechan, inspeccionan y conocen las hojas. Saben cuándo algo anda mal e identifican cómo se ve la calidad.

Países como la República Dominicana, Nicaragua, Honduras y Cuba dependen, en gran medida, de la producción de tabaco como parte de sus exportaciones, base de sus economías nacionales.

En 2024, la República Dominicana exportó más de mil 340 millones de dólares en cigarros, según el Instituto del Tabaco (Intabaco). Este sector mantiene más de 122 mil empleos directos en todo el país, que produce anualmente más de 8 mil 400 millones de cigarros, incluyendo los más de 182 millones hechos a mano.

Estas cifras nos dicen algo importante: no se trata de una pequeña actividad artesanal, sino de un motor económico de gran envergadura. Y detrás de ese motor hay mujeres.

La precisión importa

Un cigarro es tan bueno como la hoja seleccionada, y las mujeres suelen liderar esta etapa. Ellas ven diferencias que otros pasarían por alto: textura, elasticidad, potencial de combustión. Una escogedora me dijo: “Si la hoja está mal, la liga falla”.

Tenía razón, la selección es gestión de riesgos. Una capa débil se rompe, un capote desigual afecta la combustión, una tripa mal juzgada altera la fortaleza y el equilibrio. Cuando un país exporta más de mil millones de dólares en cigarros premium, los errores de calidad no son menores, sino costosos. Esta etapa protege la reputación de la marca antes de que el cigarro llegue siquiera a la galera.

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El rolado: destreza, no romance

El rolado no es un trabajo decorativo, sino técnico. Las torcedoras controlan la estructura, la densidad, el tiro y la apariencia. Un solo error afecta toda la experiencia de fumada, pues un cigarro correctamente torcido debe cumplir con parámetros estrictos: boncheo uniforme, presión correcta, integridad estructural para el añejamiento y resistencia constante al flujo de aire.

Los maestros torcedores pueden producir entre 100 y 150 cigarros al día manteniendo la consistencia. Ese nivel de calidad repetible es disciplina industrial, no folclor.

Para entender la escala: Habanos S.A., la corporación de cigarros premium de Cuba, reportó ingresos por 827 millones de dólares en 2024. Estos ingresos dependen de una artesanía en la que la precisión no es opcional, sino fundamental.

La realidad

El trabajo es arduo y las condiciones no siempre son fáciles. Muchas mujeres cargan con una doble responsabilidad: la fábrica y el hogar… Y aun así, cumplen.

En las mesas de rolado hay enfoque, disciplina, risas y solidaridad. Sólo en Nicaragua, las exportaciones de cigarros y tabaco hacia Estados Unidos alcanzaron 370 millones de dólares en 2024 (según datos de UN Comtrade). Esos ingresos fluyen a través de fábricas y fincas que dependen de una mano de obra constante y calificada.

Los ingresos del tabaco sustentan hogares, financian la educación, sostienen comunidades. Cuando las mujeres pasan a roles de supervisión, ligada (blending) o puestos ejecutivos, no sólo rompen patrones culturales; están influyendo en las cadenas de suministro, los estándares de calidad y la continuidad del oficio a largo plazo.

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El cambio

El cambio está ocurriendo, pero no sucede por accidente. El Movimiento Global SOTL fue el primer movimiento global estructurado para abogar formalmente por el reconocimiento de las mujeres dentro de la cultura del cigarro, no sólo como consumidoras, sino como productoras, líderes y contribuyentes culturales.

Esto no es una afirmación retrospectiva, es algo reconocido abiertamente dentro de la industria. Desde 2017, SOTL ha asesorado y apoyado a mujeres en diversos países para desarrollar sus propias iniciativas, desde reuniones locales hasta plataformas nacionales y colaboración entre industrias. Muchos de los esfuerzos visibles hoy, se fortalecieron mediante la orientación estructurada, la creación de redes y el desarrollo de liderazgo dentro de esta organización.

Esto nunca se trató de llamar la atención y nunca fue caridad, fue una corrección estructural.

Se ha avanzado algo, pero el reconocimiento sigue siendo selectivo y desigual. La mayoría de las mujeres en los campos y fábricas aún trabajan sin visibilidad más allá de su empresa. Sus nombres rara vez aparecen en las narrativas de las marcas, y su experiencia rara vez forma parte de las historias de marketing.

En algunos países persisten barreras adicionales. Las mujeres que fuman cigarros aún pueden enfrentar estereotipos o juicios culturales, incluso cuando forman parte de la misma industria que los produce. Esa contradicción es real y merece ser reconocida.

La visibilidad altera el comportamiento del mercado. Cuando las mujeres son reconocidas públicamente como productoras, y no sólo como consumidoras, se desafían las narrativas obsoletas sobre quién pertenece a la cultura del cigarro y esto fortalece a la industria.

Responsabilidad compartida

La próxima vez que enciendas un cigarro, haz una pausa. Ese cigarro pasó por manos que cultivaron y seleccionaron la materia prima, que luego torcieron, protegiendo su calidad.

Ellas no son una nota al pie de página en este sector, son parte de su base.

Si la industria del cigarro premium quiere proteger su legado, debe apoyar y elevar a las personas que llevan ese legado hacia adelante. La sostenibilidad no es sólo ambiental, sino capital humano, y las mujeres son centrales en esa ecuación.

Embajadora Cultural de SOTL

El reconocimiento es importante, aunque por sí solo no es liderazgo. Si las mujeres son fundamentales para esta industria, el siguiente paso es la visibilidad estructural, no un aplauso simbólico.

Es por eso que el MG SOTL creó el rol de Embajadora Cultural, y desde 2017 se ha construido sobre cuatro pilares fundamentales:

  • Reconocer el liderazgo.
  • Elevar la cultura.
  • Fortalecer la comunidad, de lo local a lo global, mujeres y hombres juntos.
  • Impulsar la educación a través de la SOTL Maestro School of Cigar Sommelier.

El rol de Embajadora Cultural no crea líderes, honra a las mujeres que ya lideran a través de su presencia, conducta, credibilidad y ejemplo. No es marketing ni cultura de influencers. Es un reconocimiento estructurado de las mujeres que entienden que los espacios del cigarro no son sólo lugares comerciales: son ecosistemas sociales.

Hoja de ruta de la Embajadora Cultural

  • Las mujeres identifican y apoyan los Destinos de Cigarros Amigables con las Mujeres.
  • Protegen los estándares de conducta e inclusión.
  • Representan la cultura del cigarro con un tono de liderazgo.
  • Tienden puentes de manera natural entre los negocios, las instituciones cívicas, la academia y la sociedad civil.

El futuro de la cultura del cigarro no se sostendrá sólo por la nostalgia. El rol de Embajadora Cultural de SOTL formaliza lo que siempre ha existido en silencio. No creamos poder; hacemos visible el poder que ya existe.

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