Carmen María Vázquez, Administradora, El pilar de la experiencia

A sus 66 años, doña Carmen María Vázquez es un ejemplo de mujer luchadora –como muchas dentro de la industria–, quien demuestra que la experiencia no se acumula en vano, sino que sirve de pilar al sostén, tanto propio como para otras.

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Originaria de Estelí, Nicaragua, comenzó a trabajar a los 14 años en la fábrica Nicaragua Cigars –ahora Joya de Nicaragua–, impulsada por la necesidad de una familia de cuatro hermanos, en la que su madre era trabajadora doméstica.

Carmen se ocupaba de rezagar y empacar cigarros, actividad que desarrolló durante más de una década, para luego llegar a Estelí Cigars, donde don Enrique Kiki Berger vio en ella el potencial para dejarla a cargo del área de empaque de la nueva empresa.

Realizó distintas tareas, incluso en la finca, y su permanencia y dedicación permitieron el nacimiento de una relación personal, que le hace parte de una gran familia tabaquera. Un sentimiento que trascendió a la muerte de don Kiki, quien le brindó su confianza para administrar la fábrica y responsabilizarse de supervisar cada proceso.

Desde entonces, Carmen llega muy temprano para informarse de cualquier problema surgido durante las últimas horas del día anterior. Tras resolverlo viene la primera taza de café, que acompaña la cuenta de los materiales y de la plantilla de personal, que incluye a un centenar de personas en la fábrica principal, otras 70, en una auxiliar, y los trabajadores de la finca.

Del total, más de 60 por ciento son mujeres que desempeñan labores como el empaque, el rolado y la administración, dejando a los hombres las tareas más duras en las casas de curado, los pilones o el bonchado de las hojas, antes del toque final.

Doña Carmen también se encarga de supervisar los envíos internacionales, coordinando cada acción con una contadora, hasta suplir todas las órdenes contenidas en un folder que acumula pedidos de la República Checa, Alemania, Canadá, Suiza, Hungría, Suecia, China, Chipre, Italia, Estados Unidos e Israel, entre otros países.

Todo lo que ella posee ha sido fruto de su trabajo en Estelí Cigars, por lo que se siente plena y orgullosa de su trayectoria. “Ha sido un honor para mí. He hecho mi casa y preparé a mi hija como médico, entre muchas cosas más. Para Karen no somos trabajadores, sino familia, y así nos lo hace sentir”.

Afirma que Karen Berger es un ejemplo de mujer empoderada que ha hecho crecer la empresa y recuerda que, tras la muerte de don Kiki, personalmente se trasladó a Miami para brindarle su apoyo.

«Muchos creyeron entonces que tierras y fábrica iban a desaparecer, pero me la traje de Miami para resolver los temas administrativos, sembrar, cosechar, y ni un metro de tierra se ha vendido. Las mujeres somos verdaderas luchadoras”.

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