
Enseñar a otras personas las técnicas del rolado para terminar un cigarro artesanal, y de la conformación del empuño, su parte interior, es un gusto para Francisca Paola Paulino, facilitadora del Instituto Nacional de Formación Técnico Profesional (Infotep) en la Escuela de Tabaqueros instalada recientemente en Tamboril, en alianza con la Asociación de Productores de Cigarros de la República Dominicana (Procigar).
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Ella nació en Villa González, la tierra donde –dicen– se obtiene el tabaco más fino, y se trasladó a Tamboril, la zona industrial que elabora cigarros o puros artesanales que están entre los mejores del mundo, y que en conjunto representan uno de los principales productos de exportación del país.
Cuenta que siempre ha estado involucrada con el tabaco. Su papá era cosechero y desde pequeña estaba en los terrenos de cultivo, donde veía algunos procesos que con el tiempo han cambiado. «Ahora son casas de curado, pero antes eran ranchos, y me encantaba entrar ahí cuando el tabaco estaba maduro, porque me encanta el olor que desprende».
Cuando alcanzó la mayoría de edad entró al curso de elaboración de cigarros del Instituto del Tabaco, y ahora tiene 18 años de práctica. Su primer trabajo fue en la fábrica Davidoff, pero un año después regresó al Intabaco como empleada, elaborando cigarros, y le llevó un año más escalar a facilitadora.
«Desde que inicié el proceso he capacitado muchos grupos, y la gran mayoría, 80 por ciento, son mujeres. Antes eran muchos los hombres, pero no sé, parece que nosotras estamos tomando el control en casi todas las empresas».
Para Francisca, quien ha tenido la oportunidad de estar en ferias internacionales celebradas en diversos países, «es un orgullo decir que soy dominicana, pues el tabaco es cultura que viene pasando de generación en generación y nos representa. Me siento feliz de participar en esta labor, que apoya a quienes buscan entrar al ámbito laboral, pues para mí, además de un trabajo, es un hobby».
A las mujeres que desean ser tabaqueras, «les digo que no tengan miedo, porque desarrollar esta función es un arte que nos cambia la vida. Por ejemplo, con esto pude pagar mi carrera de psicología clínica, aunque nunca he ejercido porque me enamoré del tabaco, que es mi forma de salir cuando me siento estresada, ya sea trabajando o fumando, porque me gusta disfrutarlo también».
De acuerdo con Francisca, para ingresar a esta escuela gratuita que ofrece cursos en tres turnos entre semana y un sabatino, sólo se requiere la mayoría de edad, así como saber leer y escribir. «El rango de edad es de 18 a 99 años… No hay límite». El curso tiene una duración de 78 horas, pero como es algo muy práctico, «termina cuando estés totalmente capacitado».
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