Irma Elena López Colindre, Ensarte, Oportunidad de progresar

Originaria de Jalapa, Nueva Segovia, Nicaragua y formada como técnico en agronomía, Irma Elena López Colindre ha dedicado su vida laboral al tabaco, profesión en la que esperaba construirse un futuro mejor: meta cumplida como madre de una hija y líder de una veintena de mujeres, quienes también buscan una oportunidad para progresar.

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A los 17 años empezó como chequeadora en una finca, en la supervisión y registro de las actividades diarias, donde luego encontró el gusto por el ensarte y el trabajo con otras mujeres, a quienes considera buenas empleadas y personas muy disciplinadas.

Cuatro años atrás llegó a El Coyol, una finca propiedad de Humo Selecto, empresa que concentra más de 150 manzanas de terreno, con 19 galeras, de las cuales ahora ella es responsable.

Irma es la encargada de supervisar el ensarte del tabaco cuando recién baja de los transportes que vienen desde el campo a las galeras; celosamente vigila el llenado de las mesas para que las mujeres tomen sus pares y llenen cada cuje, de acuerdo con su capacidad.

Ni siquiera durante esta entrevista, celebrada vía Google Meet, Irma detuvo sus labores; se tomó el tiempo necesario para responder a las preguntas, pero a la vez se mantuvo atendiendo la llegada del material a la galera donde se encontraba.

Bajo su supervisión trabajan 25 mujeres, 18 ensartadoras y el resto personal de apoyo, mientras que los hombres –medidores– se ocupan únicamente de la subida del tabaco hasta lo más alto de cada galera. Así, el tabaco se sube después del ensarte, tras lo cual viene la zafa, que significa bajar los cujes cuando ha terminado el proceso de secado.

Este trabajo se realiza durante ocho meses del año, y durante los cuatro meses restantes algunos integrantes de la plantilla laboral se dedican a brindar mantenimiento a las galeras y a la finca, además de sembrar frijol, sorgo y maíz, con lo que se brinda nutrientes a la tierra.

A lo largo de su vida, el tabaco le ha abierto muchas puertas, tanto a ella como a todas su compañeras, muchas de ellas madres solteras y otras casadas, quienes deben atender las labores del hogar antes de salir al campo, mientras que otras laboran de lunes a viernes y el sábado asisten a la universidad. “El tabaco da muchas ventajas”, afirma.

Irma es la única mujer entre cinco hermanos y también es madre de una niña de 11 años, a quien ha podido criar en un ambiente familiar de mucha unidad. “Yo trabajo para darle una buena vida, para que sea alguien en la vida y se prepare”.

Mientras tanto, ella vislumbra un futuro pleno entre cujes, hilos y hojas de tabaco, disfrutando a diario de su labor y esperando contar con mucha vida para seguir dedicada a esta parte de la preindustria dentro del sector tabacalero.

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