
Cada año, en el segundo lunes de febrero, se celebra en la isla de La Palma, Islas Canarias, la festividad de Los Indianos. Se trata de un evento multitudinario, con referencia a los indianados o canarios que emigraron a Cuba, donde hicieron fortuna, y regresaban con toda su pompa, para encontrarse con sus familiares.
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Fernando Sanfiel
Haciendo amigos internacional
Un fiel reflejo de ese periplo lo recoge Olga Palmero en su libro Semillas de Vuelta Abajo, recreando con lujo de detalles –en versión novelada– los avatares de esos viajes y sus gentes, así como el valor que la semilla de tabaco cubana tenía en esa época.
Es un deber agradecer a mi buen amigo y experto en habanos, John Hatrick, por regalarme el libro que me llevó a descubrir más detalles de mis antepasados y de mí mismo: La aventura del tabaco – Canarios en Cuba, del escritor e investigador Mario Luis López Isla.
Voy a tirar de ese amplio estudio para profundizar en el nacimiento de la ciudad de Cabaiguán y su relación directa con mis antepasados y los de otros muchos palmeros.
Con motivo de la celebración del centenario de la municipalidad de Cabaiguán, el próximo 11 de julio, vamos a atar los lazos que la historia creó desde la fundación de esa ciudad y municipio cubano que es canario, como lo reflejan sus costumbres, cultura, calles y edificios.
Sirvan también estas líneas para dar pistas a mi amigo John sobre los apellidos de mi tierra, presentes en el libro: Crespo y Guerra (Puntallana); Cabrera, Abreu y Santos (Santa Cruz de La Palma); Morera (Mazo); García y González (Breña Alta); Expósito (San Andrés y Sauces), y un sinfín de hilos de los que tirar para armar una historia de los hombres y las mujeres que pusieron las piedras de este magnífico legado en el mundo tabaquero.
LA HUELLA DE LOS PALMEROS
Es mi deseo que este relato detallado motive a los descendientes de quienes fueron parte importante de esa época. Que sirva de guía y despierte el interés de investigación en cada familia reflejada en la lista de personas y profesiones, y plasmen en un documento el repaso profundo de los protagonistas.
Empiezo por destacar la figura de Eulogio Crespo Guerra, nacido en el municipio de El Granel, en la población de Puntallana, al norte de la isla. Se estableció en Cabaiguán junto con sus hermanos, Juan y Antonio, entre 1900 y 1901. El periódico Felicidades publicó en su tiempo un artículo sobre mi paisano, que en líneas generales realza su participación en el desarrollo del poblado:
“No se puede hacer historia de Cabaiguán sin evocar la figura de don Eulogio Crespo Guerra, emigrante canario de personalidad recia que supo primero doblegarse sobre la tierra, y luego facilitar el comercio en extensas y despobladas zonas, como vendedor ambulante, para luego fundar un comercio con el nombre de Las Islas Canarias, en 1911. Esta fecha fue el inicio de muchos éxitos que fueron configurando y haciendo crecer a Cabaiguán. Fundando también su casa bancaria para transformarse más tarde en Banco Crespo, que después establecería sucursales en Placetas, Sancti-Spíritus y Yaguajay, facilitando la colonización hasta convertirse en emporio de riqueza agrícola».
Por este motivo se consideró a Eulogio Crespo como uno de los más genuinos e importantes fundadores de Cabaiguán, y por ello su muerte, ocurrida el 16 de octubre de 1941, fue muy sentida por todos.
Pero este caso no es el único. Al iniciar el siglo XX fueron miles los canarios que trabajaban la tierra y cientos quienes fundaron pequeños y medianos comercios. Mencionaremos algunos, seguros de que se nos quedan otros tantos por descubrir:
Ciriaco Eustaquio Martínez fue el propietario del mayor almacén de víveres finos, que incluía también licorería, ferretería, locería, quincalla y mueblería. Fundada en 1921 y denominada La Esperanza, se ubicaba en las calles Valle y Tercera del Oeste.
Muy cerca, los palmeros Anastasio y José Cabrera Delgado tenían la tienda mixta La Comercial, en la intersección de las calles Hernández Leal y Tercera del Oeste. Mauricio González Triana y Gabriel Rodríguez Santos tenían también una tienda mixta en la calle Natividad, que anexaba un importante almacén de tabaco.
El palmero Isidoro Rodríguez Triana, en sociedad con el cubano Benito Bada, fundó en 1910 La Popular, una majestuosa tienda mixta considerada la más antigua de la localidad, en la céntrica calle Natividad. Vendía ropa confeccionada, monturas, víveres finos, frutas, dulces, y contaba con peletería, ferretería, cantina y panadería. En 1919 adquirieron el famoso café Las Brisas, que regentó su hijo Gabriel Rodríguez Santos tras recibirlo de su tío, Eusebio Santos, nacido en La Palma.
Con su famosa frase: “Cuando llegué a Cabaiguán lo primero que hice fue tomarme un café en Las Brisas», el mazuco Honorio Díaz (de la población palmera de Mazo) hacía referencia a este café, situado en la esquina de las calles Natividad y Ferrocarril, frente a la antigua estación de trenes. Era punto de visita obligada para cientos de viajeros que visitaban la floreciente ciudad.
De hecho, la lista es tan extensa que en función del espacio sólo mencionaré sus nombres y ocupación, como una especie de guía:
Dueños de tiendas mixtas:
Quintín Abreu.
Manuel Acosta.
Domingo Álvarez.
Francisco Batista.
Aurelio y Braulio Cabrera.
Guillermo y Benito Cabrera.
Pepe Cacho.
Antonio Cairo.
Gil y Nazario Calderón.
Pedro Camacho.
Diego Candelario.
José Canino.
Juan Canino.
Elías Carpio.
Juan Crespo.
Manuel Cruz.
Manuel Cuquillo.
Armando Díaz.
Honorato Díaz.
Liberato Díaz.
Crispín Expósito.
Diego García.
Federico González.
Ángel Hernández.
Antonio Hernández.
Domingo Hernández.
Lucas Hernández.
Polo Hernández.
José López (Caraballo).
Alberto Lorenzo.
Juan Lorenzo.
Roque Lorenzo.
Victoriano Machín.
Julián Martín.
Policarpo Martínez.
Antonio Ortega Sanz.
Domingo Pacheco.
Antonio Pérez.
Faustino Pérez.
José Pérez.
Juan Pérez Luis.
Ismael Quesada.
José Rodríguez
Manuel Rodríguez.
Primitivo Rodríguez.
Saiz y Gutiérrez.
Germán San Blas.
Julián San Juan.
Augusto Tavares.
Agustín Tosté.
José Yanes.
Comercios de sus descendientes:
Pedro Acosta, zapatería.
Antonio Caballero, ferretería.
Genaro Cabrera, lechería.
Zoilo Calderón, venta de billetes.
Manuel Calero, billetería y talabartería.
Germán Camacho, comercio de maderas.
Pedro Camacho, carpintería, panadería y casa de alquiler.
Hermanos Canino, pollería y panadería.
Félix Carmona, talabartería.
Orestes Concepción, pollería.
Eulogio Crespo, tienda de efectos eléctricos.
Martín de la Cruz Barrera, escogida de tabaco.
Pedro Darias, fábrica de gofio Las Afortunadas.(1)
Pablo Díaz, almacén de viandas.
Genaro Dorta, taller de enseres menores El Rifle.
Benardino González, zapatería.
Braulio González, deposito de huevos y aves.
Esteban González, relojería.
Agustín Grillo, comercio de frutas y vegetales.
Celedonio Hernández, fábrica de gofio El Capitolio.
José Hernández, taller de enseres menores.
Antonio Herrera, farmacia.
José López (Caraballo), fábrica de gofio.
Benigno Lorenzo, tienda de tejidos.
Gregorio Lorenzo, tienda de tejidos.
Juan Lorenzo, comercio de tabaco.
Máximo Lorenzo, pollería.
Raimundo Lorenzo, zapatería.
Victoriano Machín, panadería.
Abraham Martín, fábrica de hielo.
Edelmiro Martín, taller de enseres menores.
Francisco Martín, carbonería.
José Méndez, herrería.
Antonio Padrón, cuatro carnicerías.
Antonio Pérez, herrería.
José Pérez, escogida de tabaco.
Pedro Pérez (La Breña), carpintería y escogida de tabaco.
Rosario Pérez, panadería La Canaria.
Victoriano Pérez, almacén de tabaco.
Vidal Pérez, comercio de vinos isleños.
José Prieto, farmacia.
Antonio Rodríguez (Garafía), alquiler de autos.
Gabriel Rodríguez, lechería.
Guillermo y Ruperto Rodríguez, depósito de maderas.
Antonio Roseo, herrería.
Sergio Sánchez, líneas de ómnibus.
Vicente Sanfiel, taller de reparación de calzado.
Santiago Santana, billetería.
Alfredo Yanes, mueblería.
Otros establecimientos:
Imprenta Barreto.
Almacenes Crespo Electrics.
Barbería de Anacleto.
Barbería Mena.
Puesto de frutas de Eliseo.
Taller de costura de Dolores, Lola.
Hotel La Viña Canaria.
Hotel Nueva Paz.
Fueron también muchos los bares, cafés y hoteles propiedad de canarios como Pedro Darias, Lucas Hernández, Gabriel Rodríguez Santos, Honorio Díaz, Domingo Pacheco, Juan Pérez Rechupas.(2)
Jiménez García, El Porvenir.(3)
Crispín Expósito, El Crispín.
Telésforo de Paz, El Gallito.
Pablo Díaz, El Polo Norte.
Y los negocios Bar Cuba y Helados París, de socios canario-peninsular.
La mayoría de fondas y hoteles eran propiedad de canarios o sus descendientes directos:
Domingo Concepción, El Mercantil.
Pedro Darias Mora y Domingo Oliveros Casanova, hotel Central.
Ricardo Duarte, hotel Perla.
Manuel Lorenzo, hotel Manolo.
Hilario Martín, hotel Sevilla, el más lujoso, adquirido más tarde por el canario Juan Pérez.
Eleuterio Pérez, hotel Unión Canaria.
Onofre Ramírez, hotel Unión.
Sergio Sánchez, hotel La Bondad.
Las fondas de Valle y Quintana, especializadas en comida canaria, propiedad de Herminio Barrera y Juan Chimijo Hernández; la de Domingo Pacheco, y una más que abrieron en sociedad Sergio Sánchez y Manolo Lorenzo en la calle Natividad, antes de hacerse dueños de sus respectivos hoteles.
Mencioné antes el Banco Crespo, pero no debo olvidar la figura de Pepe Yanes, quien junto con su socio cubano, Juan Bauzá, fundó la marca de tabacos Bauzá. De igual manera, en sociedad con Francisco Prieto estableció la tienda mixta Prieto y Yanes, y fueron copropietarios de otro importante banco.
Ésta es la imborrable huella canaria y palmera que marcó de manera singular el desarrollo de la ciudad de Cabaiguán.
PROTECCIÓN Y AUXILIO DE PALMEROS
— Junta Beneficiaria Canaria (1861).
— Asociación Beneficiaria y Protección Agrícola de la Habana (1872).
— Todos los comerciantes mencionados eran miembros activos de la Cámara de Comercio.
— Cabaiguán fue uno de los primeros lugares del interior donde se fundo la Delegación de la Asociación Canaria (1907).
— Miembros de la colonia Canaria crearon en la capital la Asociación Canaria de Beneficencia, Instrucción y Recreo de La Habana (1906), conocida popularmente como Asociación Canaria.
— Habitantes de la colonia del Valle de Aridane, por su presencia en los núcleos cubanos con más residentes palmeros: La Habana, Sancti-Spíritus, Cabaiguán, Camajuaní,(4) etc., se organizaron y recaudaron fondos para defender sus intereses y ayudarse mutuamente.
Antonio Martín Capote,(5) isleño de Los Llanos de Aridane, manifestó: “Desde que llegué a Cabaiguán existía la Delegación Canaria. Enseguida me hice socio, porque eso me garantizaba la atención a mi salud y era una forma de estar unidos los compatriotas…”.
ASOCIACIÓN DE CANARIOS
Las asociaciones disponían de diversas secciones que atendían diferentes asuntos de su interés: Beneficiencia, Sanidad, Propaganda, Inmigración, Protección del Trabajo, Recreo y Adorno, Cultura, Fomento Económico e Intereses Morales y Materiales.
Respondiendo a sus deseos, este modelo se implementó en toda la geografía cubana: Camajuaní (3 de febrero de 1907), San Antonio de los Baños (24 de febrero de 1907), Luis Lazo (14 de abril de 1907), y Cabaiguán-Guayos (21 abril de 1907).
La constitución de Cabaiguán comprendía también a Guayos, al ser pueblos colindantes, y llegó a agrupar hasta cinco mil socios. Su sede estuvo en la céntrica calle Valle, esquina con Cuarta de Oeste, y su presidente era Benito Rodríguez, mientras que Misael Guerra fungió como secretario. Durante su visita, en 1913, el presidente de la Asociación Canaria en La Habana, Alejandro Bienes, dejó constancia de la importancia que la Asociación concedía a la población, como nueva capital Canaria en Cuba.
NUESTRA INFLUENCIA
Este relato pone de manifiesto la importancia de los canarios, palmeros, en la isla de Cuba, y más concretamente en Cabaiguán, pues además de ser trabajadores incansables compartieron sus conocimientos y habilidades para apoyar el progreso de la isla.
La iniciativa para el asociacionismo promovida por los inmigrantes es muy similar al establecimiento de un sistema de gobierno y administración pública, aunque promovido desde el ámbito privado. Es una demostración de la eficacia de la iniciativa privada en áreas como la cultura, sanidad y beneficencia; un ejemplo que no tiene caducidad.
El tabaco ha sido y es el nexo que une a Cuba y La Palma. Aunque durante las últimas décadas el flujo migratorio se revirtió, y hoy cientos de cubanos pueblan las localidades de Breña Alta, buscando a sus antepasados. Se establecen en la isla para lograr un futuro mejor y aportar su energía y conocimientos a la vida y la economía local.
FUENTES Y REFERENCIAS
LOPEZ ISLA, Mario Luis. La aventura del tabaco. Los canarios en Cuba. Gobierno de Canarias, Viceconsejería de Relaciones Institucionales / Centro de la Cultura Popular Canaria, 1998.
- Comercio que se desplazó a Santa Cruz de La Palma.
- Familia residente en Breña Alta.
- Residencia y fonda/casa de comidas de mi familia en Breña Alta. Aun conserva el nombre y da nombre al barrio de Buenavista de Arriba (Familia González/García)
- San Juan de Camajuaní, Cienfuegos, provincia de Santa Clara, fue lugar de nacimiento de mi abuela materna, María Concepción del Carmen, el 7 de febrero de 1904.
- Sus descendientes fundaron en La Palma la marca de tabacos Capote.
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