
De elaborar Jerez y Brandy en Santiago de Cuba, a ser uno de los pioneros de la producción de ron mediante el sistema de solera en ese país, Pablo Nonell fue un inmigrante español que llevó a otras latitudes su pasión, ejemplificada de manera excepcional con el símbolo de su marca: la golondrina
Lee en la revista (gira tu dispositivo para mejor experiencia de lectura):
Gonzalo Romero S.
Nacido en 1834 en Lloret de Mar, municipio catalán de la llamada Costa Brava, el alma viajera de Pablo Nonell lo llevó a buscar nuevos horizontes y se estableció en la ciudad de Santiago, Cuba, donde como buen español emprendió el negocio de la producción de jerez y brandy. Esto le permitió desarrollar una visión y producir ron mediante el sistema de solera, creando Matusalem, el destilando que marcaría un parteaguas en la historia de esta bebida.
Con el correr del tiempo la empresa pasó a manos de sus sobrinos, Enrique y Benjamín Camp, y posteriormente la familia Álvarez encabezó la sociedad. Durante la ley seca en los Estados Unidos (1920-1933) y en la década siguiente, el boom del turismo en Cuba permitió que Ron Matusalem viviera uno de sus mejores momentos y fuera ganando fama en el nivel internacional.
Por desgracia, a mediados de siglo XX se generaron cambios políticos que interrumpieron las actividades de la empresa en Cuba, y al fallecer los hombres más importantes de la compañía, sus descendientes se mudaron a Miami. Las familias trataron de reactivar la producción en los Estados Unidos, sin éxito.
Finalmente, tras superar disputas legales entre los herederos de la marca, durante la última década de siglo XX lograron llevar de nueva cuenta Ron Matusalem al mercado, tras establecerse en la República Dominicana. La marca conserva la receta familiar que ha pasado de generación en generación a lo largo de 150 años, y la creación de distintas etiquetas se ha mantenido fiel a sus orígenes.
Matusalem, Gran Reserva 18
Añejado en sistema de solera con rones madurados hasta 18 años en barricas de roble francés, en vista es un líquido de color caoba, con tonos dorados a contraluz; en nariz, notas de vainilla y caramelo, y en boca es complejo e intenso, con notas de vainilla, café y caramelo. Encontramos al final un ron con personalidad, y aunque no es muy complejo resulta agradable al paladar. Ideal para compartir entre buenos humos.
No olvide compartir sus comentarios. Recuerde que “la gratitud es una expresión que aumenta la felicidad y atrae el éxito”.
Fotografías: facebook.com/matusalemmx
Suscribe to our Newsletter






