México y La Palma

Vaya por delante que la creación de la Edición Limitada Centenario, by Fernando #3 (1925-2025), es la conclusión de un reto personal y un merecido homenaje a dos de los tabaqueros más importantes del último siglo, ya que es justo reconocer el esfuerzo, la dedicación y el legado que estos hombres nos han dejado.

Con esta edición especial queremos llevar a los fumadores el sabor, el aroma y la historia de dos estilos, dos regiones y dos formas –que en realidad son una– de ver y tratar al tabaco desde la tierra, donde todo tiene su origen.

El cultivo del tabaco es metódico, casi castrense, y requiere de muchos sacrificios en el campo, donde la calidad nace del quehacer cotidiano del agricultor; en su día a día, su vida… Y ahora el fumador puede acercarse a esa visión, a la manera ancestral de hacer las cosas que no se ven, pero son el secreto de todo.

Lee en la revista (gira tu dispositivo para mejor experiencia de lectura):

 

Fernando Sanfiel

Haciendo amigos internacional

Don Juan Rodríguez y don Ernesto González

LA HISTORIA SIEMPRE SE REPITE

ERNESTO GONZÁLEZ

(Breña Alta, España, 1904-2003)

Don Ernesto González Pérez es el todo en el Mundo del Tabaco en la isla canaria de La Palma. Durante sus inicios, él mismo torcía sus puros y, una vez por semana, recorría la isla en su bicicleta para venderlos de pueblo en pueblo. Con el tiempo y con sólo 14 años creó su primera marca: La Primorosa (1918), y más tarde una segunda: La Rica Hoja (1925).

La Fábrica, como se le conoce actualmente, es la productora de tabacos a mano y mecanizados más antigua e importante de La Palma y Canarias.

A lo largo de los años, don Ernesto tuvo múltiples socios y fue el apoyo y artífice de la salida al mercado de casi 90 por ciento de las marcas producidas en La Palma, desde Albatros hasta La Africana, que han sido referencias de una vida comercial tan ajetreada como productiva.

La Rica Hoja es, para los tabaqueros de la isla, el amigo y el mecenas que siempre les ha ayudado a salir adelante. Don Ernesto fue respetado siempre por su rigor de trabajo y seriedad, así como su trato cercano y cariñoso. Protector de todo joven que comenzara a producir, era su apoyo y referente. Por ello hasta hoy, después de tres generaciones, mantiene su reputación intacta.

JUAN RODRÍGUEZ

(San Andrés Tuxtla, México, 1896-1998)

Don Juan Rodríguez López nació en el Valle de San Andrés, Veracruz, México, que como La Breña, en La Palma, es el corazón tabaquero de la región. Comenzó a cultivar tabaco 115 años atrás, produciendo –tras cuatro generaciones– el mejor tabaco negro mexicano para la exportación.

Como muchos de quienes forjaron su éxito desde muy jóvenes, a sus 14 años comenzó a plantar tabaco “para los alemanes”, adquiriendo el carácter, constancia y experiencia necesarios para que cada cosecha sea excelente.

Trabajó hasta que su edad y sus fuerzas se lo permitieron. Con 96 años aún madrugaba para acercarse a la plantación y darle sus cuidados, pues fue un hombre forjado en la tierra, con raíces profundas en ella.

La relación entre don Ernesto y don Juan, que a inicios del siglo pasado hicieron sus primeros negocios y se conocieron en los viajes del mexicano a Canarias para estrechar sus relaciones comerciales y personales, marcó el inicio de una nueva y sólida relación en las figuras de sus nietos: Paco Paxtián y Miguel González, y de la Tabacalera R. Paxtián con la Compañía Insular de tabacos, S.A.

TABACO MEXICANO

El tabaco Negro San Andrés ha pasado de ser un tabaco tosco, negro y muy meloso, al mejor tabaco para capa del mundo: sedoso, aromático y sabroso, muy sabroso, que aporta al aspecto exterior de un tabaco la sobriedad que da un color maduro y homogéneo. Ha sido domado para los torcedores, ganando en características para los sentidos.

Es el tabaco que siempre me enamoró y por el cual tomé como un reto personal crear una producción canaria en la que deje su legado y personalidad, consolidando en una liga la fusión entre dos localidades con muchas similitudes: dos regiones bandera en la producción de tabaco en rama, pues “si a bueno sumas bueno, el resultado no puede ser malo”.

Con esta ilusión creamos tres mezclas que, después de mucho probar, me llevaron a elegir la última –de ahí el número tres–, que se adapta más a mis gustos como fumador: fortaleza Media-Alta y sabor ligeramente amargo, pero dulce, con tonos nunca antes percibidos de chocolate amargo, madera y el dulzor característico de la miel de caña de azúcar.

Elegir la vitola adecuada para saborear este tabaco, sin prisa y hasta el final, tampoco fue sencillo. Después de mucho pensar me decidí por algo no muy habitual, pero semejante a otras propuestas del mercado: un Toro de 6 pulgadas, cepo 52, con 21 gramos de siete hojas de buenos tabacos del mundo.

Un cepo famoso entre los fumadores, por su grosor medio y longitud de su cuerpo, para alargar el tiempo de disfrute y no quedar con ganas de más. Conseguimos una hora y 45 minutos para esta propuesta, cercana a un sabor umami (profundo, sabroso y prolongado) que difícilmente se alcanza en un tabaco, y un equilibrio y redondeo casi perfectos.

Todo ello conforma el Toro 52 Centenario 1925-2025 SELECCIÓN, by Fernando #3. Un tabaco que a nadie dejará indiferente.

FUSIÓN DE DOS MUNDOS

La tarea resultó ardua y gratificante; máxime cuando el objetivo era hacer algo para homenajear a dos tabaqueros que pusieron los cimientos de grandes empresas. Pusimos tiempo y muchas ganas para lograr una liga diferente, histórica, que haga honor a los tabacos más selectos del mundo.

Una de mis metas fue fusionar el tabaco Negro San Andrés en la tripa con los tabacos de esta tierra: Breña y Pelo de Oro, a los que se sumaron variedades de Oriente que tradicionalmente han sido parte de las ligas canarias. A la par, un capote vasto que soporta los amplios gradientes de humedad en las zonas tropicales, pero sin alterar la evolución de la fumada.

Sea ésta una nota de agradecimiento para todos los profesionales que nos transmitieron su pasión tabaquera para concretar esta tarea, desde agricultores hasta fabricantes y fumadores.

¡Salud, y buenos humos!