Aniversario del Vodka… La Matrioshka

Fernando Sanfiel

En el aniversario de la creación del Vodka –el 31 enero, también Día de los Tercios españoles–, abrimos este nuevo marco de posibilidades y un guiño a otras culturas, al incluir nuevas opciones y propuestas que brindan un espectro de posibilidades amplias para disfrutar de un puro.

El 31 de enero se considera día oficial del nacimiento del Vodka ruso. Tiene como base el decreto del zar Iván III, quien ese día, en el año de 1865, estableció el monopolio estatal sobre la producción, estandarizando su fortaleza en 40 grados.

Las primeras menciones a la producción de bebidas alcohólicas en el territorio de ese país datan del siglo XI, pero se trataba de destilados caseros sin mucho en común con el «Vodka» moderno; una palabra derivada del término «voda» (agua), que significa literalmente «agüita», y apareció entre finales del siglo XVI y principios del XVII.

El Vodka ha tenido un papel significativo en la vida social, económica e incluso política de Rusia, donde no sólo se utilizaba como bebida, sino también como medicina y medio que permitía recaudar fondos para el Tesoro, mediante impuestos comunes y especiales.

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Otro elemento relevante de esa cultura es la Matrioshka, creada en 1890, cuya fama le convirtió en un icono del país y representa la imagen, protección y fertilidad de la mujer campesina que cosecha los cereales para el Vodka: es un conjunto de muñecas huecas pintadas con colores vivos y diferentes motivos, en cuyo interior –cada una de ellas– guarda otra figura similar, de menor tamaño.

UN PURO CUBANO

El Sitio, Cohíba de La Palma

Para esta propuesta buscamos sinergias que equilibren los sentimientos y afinidades con ingredientes típicos rusos, dándole un sentido y cierto equilibrio, como propone un buen maridaje. En el caso del Vodka busqué opciones para rememorar los sabores cubanos y abrir la mente para disfrutar del sentir cultural que más nos apetezca.

El cigarro elegido ya no se consigue en el mercado; es una semblanza del pasado e historia del tabaco canario, más concretamente, el palmero. Una liga desarrollada por don Imeldo Rodríguez, quien buscó rememorar a otra marca desaparecida y logró una de sus grandes creaciones: Condal Serie Maestros Tabaqueros, que fue un éxito.

Se trata de un Robusto de fortaleza media alta, característica de los tabacos de el Sitio, con un blend de Habano Ecuador, Dominicano y Sumatra, pero con el toque de nuestro tabaco de la Breña, que de acuerdo con Cigar Journal (2015), en su momento fue uno de los diez mejores puros del mundo.

Es una ocasión de conmemoración y reivindicación de sabores ancestrales, tradicionales, que siempre estarán ahí y nos permiten meditar sobre valores, culturas y tradiciones. Predominan la calidad y la perspectiva personal al degustar esos productos, elaborados bajo procedimientos ancestrales basados en el rigor y el gusto por las cosas bien hechas. Un maridaje para degustar un pasado muy presente.

SENSACIONES DE CAMBIO

La idea de este maridaje es transmitir a los lectores/fumadores las sensaciones de cambio, o más bien la degustación de la vuelta a las raíces; a lo que siempre estuvo ahí. El valor de la tradición tabaquera y la destilación, en su base, sin aditivos ni modas: una apuesta por lo que nos trajo hasta acá, y nos recuerda que lo auténtico no esta reñido con la innovación.

Porque todo tiempo presente no necesariamente es mejor. Así que mantener las tradiciones y culturas es algo más que preservar nuestra propia esencia.

Valentina Vandici nos propone un trago basado en Vodka, de sabores secos y aderezados con amargos/salados, para un tabaco cubano. Se trata de un cóctel de autor, en honor a la tradición, y le denominamos Matrioshka.

INGREDIENTES:

— 30 ml de Vodka Beluga infusionada con Hibiscus.

— 30 ml de Té samovar ruso.

— 20 ml de Zumo de limón.

— 15 ml de Sirope de trébol y estragón.

— 15 ml de Campari, infusionado con frutas del bosque.

— 20 ml de Bitter eneldo.

SENSACIONES CULTURALES

Sintiéndome el Tucker Carlson de los tabacos, me dispongo a dejarme conquistar por los sabores y aromas que rememoran al pueblo ruso y sus creaciones; asomarme a la “Madre Volga”, que partiendo desde Valdái llega hasta el mar Caspio, en un recorrido por el arte y la poesía… Y a fumar con un abrigo, porque aquí en el Trópico también hace frío.

Se trata del puro clásico de la vitola Robusto: 120 mm, cepo 50 y 12 gramos de tabaco, rematado por un torcido de autor gracias a la cubana Vilma Gutiérrez Guadarramo, quien tantas alegrías llevó a millones de fumadores desde su austero puesto de trabajo en la fábrica de la Breña.

De fortaleza media-alta, este tabaco nos deleita desde su arranque con un marcado carácter habano: terroso, madera y cuero, que van aumentando en su evolución.

El primer sorbo de Matrioshka es un canto a los dioses que aplaca los rigores de la personalidad del Robusto y aporta un amargo metálico que se agarra al paladar. Es como un “limpiar y comenzar de nuevo”.

En el segundo tercio aparece un sabor dulzón a vainilla, cacao, notas tostadas de tabaco y un agradable y seco final a madera de cedro. Es cuando pareciera que el tabaco decide descansar un rato, dando al Vodka la opción del protagonismo.

El tercer tercio es una batalla de gigantes: cueros y maderas entablados contra el acero metálico, haciendo del paladar casi una armadura de caballeros prestos a luchar. Es la sensación de haber degustado algo realmente excelente, épico y muy distinto… Hasta que el cabo del tabaco nos recuerda que nada dura para siempre, las excelencias son efímeras y por apurarlas te puedes quemar los dedos.

Definitivamente valió la pena maridar Cuba y Rusia con esta propuesta de repaso de historia de muchos siglos. Una propuesta con los tiempos y buenos humos con aires de cambio.