Plan San Juan, una nueva oportunidad

Para cientos de hombres y mujeres en las distintas comunidades de San Juan de la Maguana, el tabaco representa una nueva oportunidad de crecimiento, desarrollo, arraigo y estabilidad económica para ellos y sus familias.

De la mano de una nueva cosecha, con la cual se experimenta desde 2021 en estas tierras fértiles de una zona conocida como El Granero del Sur, las y los habitantes de San Juan han dejado de recorrer grandes distancias en búsqueda del sustento, hallando en el tabaco una ocupación que se ha convertido en pasión.

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A sus 50 años de edad, Gaspar Angomás es campesino de profesión, quien ha dedicado su vida entera a la agricultura como una tradición familiar aprendida de sus abuelos y sus padres. A causa de la pobreza, Gaspar cuenta con pocos estudios, pero vasto conocimiento alrededor de la siembra y cosecha de arroz, maíz, habichuela y, desde hace dos años, también del tabaco.

Con la llegada de este nuevo producto a San Juan de la Maguana, quien antes recorría kilómetros a pie buscando empleo entre los ciclos del cultivo tradicional, ahora se desempeña como supervisor de siembra, cosecha y limpieza en los campos de tabaco, recogiendo como fruto una mejor vida.

“El tabaco representa un ingreso de dinero que no existía, empleando, en una sola finca modelo, a más de 300 personas provenientes de las comunidades de Hato del Padre, La Higuera y La Garita, entre otras”, afirma Gaspar.

La mayoría de quienes habitan en San Juan se dedican al campo, pero los cultivos tradicionales tienen ciclos muy marcados en los que al llegar a su fin, carecen de oportunidades laborales, mientras que el tabaco es un producto que ha elevado el valor que se le da a la tierra y a la actividad agrícola.

De acuerdo con Gaspar, la fortaleza radica en que al finalizar la siembra y la cosecha de las hojas de tabaco, el proceso sigue, “hay trabajo por hacer en las casas de curado, por ejemplo, mientras que cuando se cosecha el arroz o las habichuelas, sólo resta venderlas, son cinco meses de trabajo y ya”.

En San Juan de la Maguana las ganas de trabajar sobran, pero hacían falta las oportunidades, y hoy existen anécdotas de personas como Gaspar que viajaban cuando menos cinco o seis kilómetros entre fincas para encontrar un ingreso y llevar alimento a su mesa.

“La gente de San Juan es educada y de rápido aprendizaje, son buenas personas que necesitaban de una oportunidad. Con la llegada del tabaco, la vida ha mejorado mucho”.

Originaria de Hato del Padre, Ana Luisa Valenzuela había encontrado sustento en el cuidado de personas mayores en Santo Domingo, capital de la República Dominicana, donde el descanso era un lujo y la responsabilidad nunca termina.

En 2021, gracias al impulso de una amiga, decidió volver a La Garita, la comunidad en la que nació, para probar suerte en el campo, donde el cultivo de tabaco prometía oportunidades y la esperanza de un mejor futuro.

Así, de vuelta en San Juan, Ana Luisa encontró un ingreso estable y jornadas de trabajo definidas, en un empleo donde las mujeres tienen mucho futuro dentro de los distintos procesos que el cultivo de tabaco requiere.

“Mi vida es muy diferente ahora, acá soy supervisora de más de 50 mujeres y hombres, pero sólo durante mi jornada de trabajo. Además, veo un futuro prometedor para mí y para mi familia. Llegué sin saber, he ido escalando puestos y espero seguir así”.

Madre de un niño de 10 y una niña de 5 años de edad, Ana Luisa asegura que el tabaco en el sur se trata de una relación ganar-ganar, donde el campo provee el sustento a las familias y los sanjuaneros preparan a una siguiente generación que garantiza el desarrollo del tabaco en el sur hasta donde se pueda llevar.

De igual forma, José Daniel Pimentel de los Santos es un ingeniero agrónomo especializado en temas fito-sanitarios, con años de experiencia dentro de los cultivos tradicionales de la zona, pero sin esperanzas de proyección a futuro.

Ello, hasta la llegada del tabaco a la región, producto que arribó a San Juan acompañado de ofertas laborales, mejores ingresos y una visión a largo plazo. “Los cultivos de arroz o habichuelas van en decadencia debido al cambio climático, y la entrada del tabaco a San Juan de la Maguana ha venido a cambiar el estilo de vida de la comunidad”.

En un principio, José veía su incursión en el tabaco sólo como una forma de seguir ingresando dinero para su familia, pero al cabo del tiempo, se ha involucrando más y hoy se siente motivado por el aprendizaje obtenido.

Además, como sanjuanero de toda la vida, ha sido testigo del impacto positivo que el cultivo ha tenido en una sociedad donde la juventud desempleada era común. “Hombres y mujeres han encontrado beneficios de manera directa e indirecta, si contamos a quienes se dedican a vender los almuerzos u otras cosas que se necesitan y sólo nos queda agradecer a Dios la oportunidad de trabajo que el tabaco representa en San Juan de la Maguana, en el sur de la República Dominicana”.

Dentro de esta industria naciente en la zona sur de la República Dominicana existen casos como el de María de los Reyes Alcántara, licenciada en Educación y Orientación Escolar, para quien las oportunidades de trabajo dentro de su profesión eran nulas. “Para obtener un empleo, uno necesita algún respaldo, una influencia política o algo así y a veces hasta eso es insuficiente”.

Como ella, muchas otras personas, especialmente mujeres, han invertido años en su preparación profesional e incluso han aprobado concursos de posición docente, pero ante la falta de espacios dentro del sistema educativo, encontraron en el tabaco una oportunidad para ganar el sustento y alimentar a sus hijos.

De acuerdo con María, la sociedad sanjuanera se compone de muchas madres solteras o viudas que se hacen cargo de su hogar, como es su caso, y afirma que “la vida no es cara en San Juan, pero hacía falta alguna oportunidad de empleo, por pequeña que fuera, para poder vivir cómodos”.

A la par de cerca de un centenar de mujeres empleadas en una de las primeras naves instaladas dentro de la Zona Franca de San Juan, María sigue aprendiendo sobre el tabaco, dominando el arte del despalille y la clasificación de la hoja.

“El trabajo dignifica y esta oportunidad nos hace sentir personas útiles para la sociedad. Las mujeres también tenemos el derecho de llevar el sustento a casa y eso es muestra de que nosotras también podemos”.