De vuelta a las raíces: Strangers on a Train

Haciendo Amigos Internacional

Fernando Sanfiel

Sirva este artículo como homenaje al buzo holandés Daniel Menno Sperling (y a su hijo, mi gran amigo Humberto, Huibert Sperling), cuyo trabajo y experiencias contribuyeron al avance de la llamada Medicina Subacuática, para seguridad de los buceadores y base de las tablas de descompresión de la Marina de Estados Unidos.

Él fue parte de un grupo de expertos en obras hidráulicas contratados para excavar, en condiciones muy precarias, los túneles del Metro de Nueva York. Sin ellos, la Medicina Hiperbárica actual no sería lo mismo.

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BEBIDA MEDICINAL

Desde tiempos ancestrales, la medicina tuvo por base los remedios naturales y surgió de la búsqueda del hombre para curar –con lo que tenía a mano– las enfermedades.

Esto viene a cuento porque se estima que entre los años 1500 y 1800, unos dos millones de marineros murieron a causa del Escorbuto, enfermedad causada por la escasez o ausencia de vitamina «C». Los síntomas eran muy claros: debilidad general, encías sangrantes y hemorragias internas, entre otros.

La nota más antigua sobre este mal se remonta a 1550, y a lo largo de dos siglos se probaron distintas fórmulas para su curación. Sin embargo, el primero en experimentar hacia 1740 con jugos de cítricos como naranjas y limones fue el comodoro George Anson, quien se embarcó en un viaje de cuatro años alrededor del mundo, con una flota de ocho barcos y mil 854 tripulantes. Sólo sobrevivieron 188; la mayoría murió por el Escorbuto.

La historia de los preparados para beber y combatir la enfermedad inició entonces. Mientras los oficiales de la Armada bebían Gimlet –Ginebra y jugo de lima–, los marineros recibían una ración diaria de ron, que mezclaban con limón. Después lo rebajaron con agua y jugo de lima, dando origen al Grog, de textura muy similar al Daiquirí. El consumo de esta bebida creció a grado tal, que a los bebedores se les llamó Limeys.

En cuanto al origen del famoso coctel elaborado con Ginebra y jugo de lima, que ha pasado de generación en generación, existen dos versiones:

La primera se remonta a 1879 y explica el nombre del trago como homenaje a Sir Thomas D. Gimlet, cirujano de la Real Marina Británica, quien habría introducido la bebida para tratar el Escorbuto. Definitivamente, fue la mejor manera de aumentar el consumo de Vitamina «C» entre las tripulaciones, por sus propiedades y buen sabor.

La segunda historia, de 1928, refiere que la denominación procedió de una asociación de carpinteros británicos, cuyos miembros solían beber una mezcla de Ginebra y jugo de lima. Por su sabor potente y capacidad de entrar en el organismo le llamaron Gimlet, que significa barrena de mano; herramienta caracterizada por agujerear madera y paredes más de la cuenta.

Sea una u otra, este coctel ha pasado de generación en generación y durante el siglo pasado gozó de gran demanda tanto en Europa como en Estados Unidos, quizá por simular un tratamiento médico. La Ginebra le aporta gran potencia, equilibrada por las notas agrias de la lima y su toque final dulce.

REINTERPRETACIÓN

Con una base de Gin, se presenta esta reinterpretación del coctel, nombrado por Valentina Vandici como Strangers on a Train.

INGREDIENTES:

Cordial de lima Kaffir, lima y kumquat

— 60 g. de miel de pino.

— 60 ml. de agua caliente.

— 20 ml. de jugo de lima fresco.

— 20 ml. de jugo de kumquat.

— 10 g. de ralladura de lima Kaffir.

— 10 g. de ralladura de kumquat.

— 2 hojas de lima Kaffir.

— 10 g. de ácido cítrico.

Licuar, colar y llevar al Shaker. Al final se añaden a la Ginebra y el Bitter (en un estándar de 50 y 25, respectivamente), pero la idea es dejarlo al criterio de quien lo prepare –para que sea personalizado–, pues el sabor característico de la bebida está en el resto de ingredientes.

TABACO VINTAGE

El tabaco elegido ya no se consigue en el mercado. La vitola Presidente, con 230 mm, cepo 38, tiene 12.8 gramos de tabaco, y aunque en la actualidad no se estila, en su época fue un símbolo de distinción. Es uno de los tesoros guardados en el humidor, entre las viejas marcas que rememoran la historia del tabaco canario, más concretamente, el palmero.

Presidente, elaborado por La Rica Hoja en Breña Alta, en la isla canaria de San Miguel de La Palma, lleva una liga de don Ernesto González, uno de los pioneros de la industria tabaquera local y cubana (1925). Agudizando su ingenio, desde hacer los tabacos en casa y repartirlos en bicicleta, creó un emporio tabaquero que ha resistido los distintos golpes de la economía y hoy en día nos trae millones de placeres que brindan una excusa para gozar.

FUMAR Y BEBER…

Durante prácticamente 13 años, entre el 17 de enero de 1920 y el 6 de diciembre de 1933, se instituyó en Estados Unidos la llamada «Ley Seca», que con base en la XVIII Enmienda a la Constitución prohibió la venta de bebidas alcohólicas, incluidas su producción, transporte e importación.

En este escenario, que había impactado la cotidianidad de los ciudadanos –a unos más que a otros–, la atmósfera estadounidense se llenó de sentimientos de miedo, preocupación y hasta pánico, cuando el 24 de octubre de 1929 el Crack remató la faena, desatando la peor crisis en la historia de Wall Street.

Al fumar este cigarro añejo, viejo, pienso en esas experiencias del ser humano; acontecimientos vividos y muchas veces planificados escrupulosamente por unos para dañar a muchos otros indefensos, llevando a la ruina e infundiendo miedo entre las masas. Presenciamos hoy una época convulsa, provocada muy probablemente por los mismos.

En esa misma sintonía, me dejo envolver por los aromas de un pasado amargo, ácido, fuerte y denso. Me refiero a este puro de los de antes, una hora y media para el recuerdo de tabaco, buzos y brebajes fuertes y ácidos para hombres... Y por supuesto, el coctel de Gin planteado por Valentina.

La evolución de la fumada es regada por toques secos, ácidos de lima-limón y amargos que recuerdan la rudeza de otras vidas, de otras formas de subsistencia más sacrificadas. En la garganta, una sensación fuerte pero agradable, densa, con cuerpo, sabor a reto y tratamiento médico para elevar el pH.

Es una degustación de la vuelta a las raíces, a lo que siempre estuvo ahí: una propuesta con los tiempos. Buenos Humos con aires de cambio.