
María Candelaria Concepción Mesa, Cande, es torcedora desde hace más de 40 años. Es una persona reservada, muy reservada… pero también educada y de temperamento amable. Su principal característica es la humildad y pareciera que su comportamiento y estancia no se notan, pues no gusta de llamar la atención, pero la verdad es que con su trabajo ha dado prestigio a grandes marcas. Al igual que los cigarros que elabora, su verdadera belleza está por dentro.
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Fernando Sanfiel
Haciendo amigos internacional
Cande nació en 1967 en la población de Breña Alta, la región tabaquera por excelencia en las Islas Canarias, y desde su niñez se encontró muy dentro de la industria. Creció ayudando a enhebrar hojas en la finca de don Leoncio, que cultivaba su padre, aunque pronto despertó su vocación por la enseñanza; quería ser maestra.
Sin embargo, eran años difíciles y había que contribuir a la economía familiar. Esto le llevó a interesarse por la actividad predominante en el municipio: la elaboración de tabacos, que le permitió labrarse una vida profesional de larga trayectoria.
Al terminar el bachillerato, durante el descanso veraniego, conoció a unos vecinos que se dedicaban al tabaco. En ese momento le cautivó la capacidad de ser alguien que “crea algo”. Así que mientras asistía al Curso de Orientación Universitaria (COU) nocturno, durante el día inició como tabaquera con un pequeño artesano que le prometió enseñarle a trabajar. El salario le permitía afrontar los gastos.
Trayectoria y palmarés
Cuenta que en mis inicios trabajó por 23 años con don José Alfredo Martín Pérez en la Fábrica de Puros El Purial, en Breña Alta, que destinaba toda su producción a las islas de Lanzarote y Fuerteventura. «Él me empezó a enseñar en su casa, por medio de un ayudante, que me dio un puro hecho y me dijo: ‘mira, tiene que quedarte como esto’.”
Recuerda que en su primera “tarea” sólo logró hacer 40 tabacos, pero fue progresando con ayuda de su madre, quien le llevaba el control del tiempo, hasta llegar a elaborar 300 puros al día.
Después quiso probar en otras fábricas y trabajó para la JTI (Japan Tobacco Internacional, anteriormente RJ Reynolds y antes Tabacos Capote), en el municipio de El Paso. «Me traían las cajas de capotes y las gavillas de capa que teníamos que mojar y despalillar».
Finalmente se determinó que se dedicara únicamente a encapar: «Me daban una capa buenísima que jamás había visto. Era espléndida, fina, sedosa y se caracterizaba por unos puntitos blancos (concentraciones minerales que determinan su calidad), de tal forma que los tabacos quedaban brillositos, brillositos…».
Le daban cajas de mil tabacos para la semana y le pagaban muy bien. Eso le permitía trabajar para dos fábricas, puesto que hacía mil 800 cigarros a la semana. «Estaba acostumbrada a la capa que trabajaba don José Alfredo; Java y Cuba, y recuerdo que era negra, como el ébano; nada parecido a la que me suministraba la JTI».
Tras su estancia en El Purial ingresó a La Nubia (marcas La Nubia y Santa Cruz, en Breña Alta), donde sólo se hacían tabacos mecanizados y sus tareas cambiaron. En ese tiempo la fábrica era propiedad de CITA Canarias (marcas Coronas, Maestros Tabaqueros y Condal, en Tenerife), y le propusieron quedarse de tiempo completo, pero sólo permaneció ahí un año.
Su empleo siguiente fue en Finca El Sitio (2009), cuando quien esto escribe dirigía la Fábrica. Ahí fue cuando su trabajo se reconoció ampliamente, pues torcía dos vitolas que tuvieron un gran éxito comercial y gozaron de prestigio entre los fumadores: Robusto Finca El Sitio, entre los diez mejores tabacos del mundo (Cigar Journal, 2010), y Short Pirámide Finca El Sitio, que en 2012 fue número uno de ventas en Europa.
A partir de 2017 trabajó durante ocho años para Tabacos Julio, hasta que «me captó mi antiguo jefe en Finca El Sitio, Alejandro Sánchez, quien me ofreció volver a trabajar juntos en La Rica Hoja, donde me desempeño desde 2025″.
Cande, hoy
En la actualidad, Cande se mantiene como una de las torcedoras estrella de La Rica Hoja, una de las fábricas más antiguas de Canarias, donde desempeña un papel fundamental para el surgimiento de una nueva propuesta, y cómo no, en la confección de unidades de alto valor, gracias a su técnica depurada y destreza en el torcido.
Esto le ha ganado el derecho a participar en la creación de una Serie de tabacos para una marca desaparecida, con el objetivo de un relanzamiento: La Africana, registrada por la empresa Juan Cabrera Martín, S.A., radicada en La Palma, que arrastra sus orígenes desde Cuba.
Con las primeras unidades torcidas por Cande se da forma a un nuevo y, esperamos, gran proyecto. Estoy seguro de que elegirla para ello no fue una casualidad, sino parte de una estrategia para sumar talentos que garanticen un resultado de excelencia.
Tabaqueras en el mundo
La mujer siempre ha estado vinculada a la industria tabacalera. Un ejemplo es el que hoy se cita: alguien que, en el tabaco, ha hecho de todo. Como ella misma dice, «desde el ensartado de las hojas verdes en los cujes, la escogida, la selección, mojado, despalillo, confección de bonches, encapado y hasta la habilitación». Múltiples tareas imprescindibles, siempre en la sombra, para nuestro disfrute de cigarros premium.
Sirva este artículo como reconocimiento a la destreza y habilidad femenina en el arte de fabricar tabaco, pues no habrá IA que las pueda sustituir.
La incorporación de la mujer a las tareas directivas y de promoción pública es ya conocida, al ser más mediática y llamativa. Pero es de justicia visibilizar y valorar ese trabajo opaco, de esfuerzo y sudor diarios tras el telón. Rendimos un modesto homenaje a las decenas de miles de desconocidas que siempre han estado ahí. Sin ellas, no habría sido posible fumar tabacos excelentes.
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