Osvaldo Radhamés. El alma del Dominican Cigar Fest

Desde Tamboril, su pueblo –como él le llama–, conocido hoy como la Capital Mundial del Cigarro, Osvaldo Radhamés Rodríguez cuenta que su padre, Ramón Antonio Rodríguez, Don Pulita, «un auténtico tabaquero de la República Dominicana», lo involucró desde que tenía cuatro años en el pequeño taller que dirigía y que producía cigarros para el consumo local. Ese fue el primer oficio que aprendió y desarrolló.

Hoy, como industrial y presidente de Tabacalera El Artista, refiere que al pasar del tiempo fue profundizando y tratando de desarrollar el tema corporativo, de tal suerte que a la par de sus estudios como Licenciado en Administración de Empresas y Máster en Marketing decidió incursionar en el mercado internacional, que en ese entonces era básicamente Estados Unidos. Los resultados fueron positivos, pues la empresa –gracias a su crecimiento– figura entre las más importantes del país.

Pero no siempre fue así. De hecho, dice que 25 años atrás la compañía era mediana, y desde entonces le surgió la idea de crear una organización para que los pequeños productores se desarrollaran y tuvieran un espacio en el mundo del cigarro. Finalmente este anhelo se convirtió en la Asociación Dominicana de Cigarros y Tabaco (Adocitab), que él preside y reúne actualmente a 63 afiliados.

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Don Osvaldo reconoce que no todos ellos tenían las condiciones económicas o la preparación necesaria, «pero quienes realmente se han enfocado ya tienen otra visión, están creciendo y abren sus espacios en los mercados, que es lo que buscamos. Los pasos dados han permitido cambios importantes entre nuestros socios».

Con toda una vida dedicada a la industria, a sus 63 años conoce muy bien la importancia que el tabaco ha adquirido durante los últimos tiempos, y por ello afirma que hay lugar para quien busque hacer las cosas bien: «ofrecer productos de calidad, tener un manejo de Marketing, etcétera… Creo que todos pueden llegar al mercado mundial».

El Dominican Cigar Fest

La idea de organizar un evento de tabaco, como agrupación, fue originalmente apoyar el desarrollo de los pequeños y medianos productores, visibilizarlos, porque aquí tienen un sitio. «Pero la realidad es que el año pasado, durante la primera edición del Dominican Cigar Fest, tuvimos alrededor de 12 mil visitantes y estamos corrigiendo todo lo que consideramos que podíamos mejorar».

Afirma que «esto se está perfilando como un gran éxito, porque dentro de la industria todo mundo nos conoce y buscamos la participación de este sector en el nivel mundial. Tendremos a más de 400 invitados internacionales, quienes vienen a conocer y están interesados en hacer negocios. Hoy en día existe un déficit en la producción de puros y la idea es apoyar tanto a los fabricantes como a nuestro país, donde tabaco y cigarros son el segundo renglón económico que más aporta al Producto Interno Bruto (PIB)».

Dice que ellos asisten a los diferentes eventos mundiales de la industria, tanto los de mercado, en Estados Unidos y Alemania, como los de origen, que es el caso de Cuba, Nicaragua y recientemente Puerto Rico. «Así que recibiremos a gente de esos países. Entiendo que este año nos consolidaremos, debido a nuestra influencia en los distintos mercados, y que nuestro festival se seguirá celebrando cada año, tal y como lo hemos planteado».

A pregunta expresa sobre la Asociación Dominicana de Fabricadores de Cigarros (Procigar), responde: «Mantenemos una bella relación con ese grupo y la realidad es que estamos encaminados a lograr que la industria del tabaco dominicano sea una sola. Nosotros tenemos la mejor disposición para avanzar hacia allá, porque en realidad no somos competencia de nadie».

De acuerdo con don Osvaldo, la mayoría de los reconocimientos que ha otorgado la Adocitab han sido para miembros de Procigar. Por eso afirma que «realmente tenemos el ánimo de conjuntar esfuerzos y que nuestra industria sea nacional, que es la idea de la marca-país. No hay espíritu de competencia entre las asociaciones, porque ambas trabajamos para que la República Dominicana mantenga el liderazgo mundial del tabaco».

Un Gobierno enfocado

Asegura que el sector gubernamental se ha enfocado plenamente en el desarrollo de la industria nacional. «Sin su apoyo, seguramente no podríamos celebrar un evento como el nuestro, porque es muy costoso. Pero afortunadamente todos los organismos del Estado están presentes, colaborando».

Sabe bien que algo nuevo, como su organización o el Dominican Cigar Fest, siempre tendrán gente en favor y en contra, aunque no lo expresen. Y aunque «no soy político, tampoco soy ajeno y la realidad es que República Dominicana nunca tuvo un presidente como Luis Abinader, quien ha trabajado con la industria del tabaco a plenitud, con su presencia y además, respaldo. Gracias a ello hemos tenido muchos logros».

Entonces, puntualiza que el Presidente inauguró el festival del año pasado, y aunque ahora tiene un compromiso fuera del país, «cuando recibió la invitación decidió ajustar su agenda para venir a Tamboril. Eso habla de actitud, al igual que la denominación del tabaco y el cigarro como Patrimonio Cultural del país, o que su segunda reunión una vez asumido el cargo –durante la pandemia de Covid-19–, haya sido con nuestro sector, en Santiago».

De más está decir –continúa–, que hace apenas un año se anunció durante el festival la creación de un Parque Industrial en Zona Franca para los pequeños y medianos productores de cigarros de República Dominicana; algo que no tiene precedentes.

«Ya estamos trabajando en ese proyecto, que significa casi 2 mil millones de pesos que la Asociación aportará, mientras que el Estado hará grandes inversiones al construir calles, aceras, asfaltado, energía eléctrica, la barda perimetral y el sistema de agua pluvial, por ejemplo. El apoyo es consistente, y aunque haya gente pueda verlo mal, al final de cuentas beneficiará al país», agrega.

Hacia el final de la entrevista, don Osvaldo no niega la posibilidad de que en ese espacio también pueda erigirse una sede permanente para el Dominican Cigar Fest, y cuando se le pregunta si crear la Adocitab y consolidar el festival sería su legado, dice que si pudiera dejar algo a su país, le gustaría que fuera la unidad de la industria nacional del tabaco.