República Dominicana merece un festival como el nuestro

«Un evento como el Dominican Cigar Fest no sólo es necesario, sino imprescindible, porque un país que es potencia mundial en la producción de tabacos y cigarros premium debe tener una feria para presentar las cientos de marcas que en el nivel internacional todavía no se conocen y son muy buenas. Muchas las elaboran expertos que trabajaron durante décadas en nuestras fábricas más famosas, pero decidieron fundar una propia, que todavía es micro, pequeña o mediana».

Quien así habla es Francisco Matos, director técnico de la Asociación Dominicana de Cigarros y Tabaco (Adocitab), y afirma convencido que esta segunda edición consagrará al festival como un evento al que la industria internacional debe asistir. «Así como nosotros vamos desde Tamboril, Capital Mundial del Cigarro, a las ferias famosas de Alemania y Estados Unidos –entre otras–, es tiempo de que los aficionados, productores y comercializadores nos acompañen en República Dominicana.

«Buscamos que todo el mundo espere esta fecha con ansias, esta vez del 10 al 12 de noviembre, casi saliendo el otoño y entrando el invierno, pues como somos un país tropical tendremos ya un clima más fresco y cómodo para degustar cigarros, a diferencia del año anterior», dice el también miembro directivo de la Asociación y del comité organizador del evento.

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Considera que todo festival de la industria tabacalera es importante y tiene características particulares. Por ejemplo, en su país la Asociación Dominicana de Fabricadores de Cigarros (Procigar), ha realizado durante más de 20 años un evento festivo para los aficionados y comercializadores de sus marcas. «Nosotros, como agrupación de más de 60 micro, pequeñas y medianas empresas, pensamos más en exponer los productos y hacer negocios».

Francisco Matos asegura que continuarán apoyando cualquier iniciativa similar en el Mundo del Tabaco, pues no hay que olvidar que todos los países productores debieron fundar la International Tobacco Growers Association (ITGA), como agrupación que enfrenta las dificultades frente a instituciones internacionales dedicadas al antitabaquismo. «Entonces, toda actividad es muy importante para hacernos sentir como sector».

Un paso adelante

Considera que los dominicanos van un paso adelante, toda vez que son el primero y hasta ahora el único país en declarar Patrimonio Cultural al tabaco y al cigarro –gracias a la Ley 341-22–, hace apenas un año. La Adocitab busca entonces «aglomerar fuerza de cohesión económica y política, porque los organismos internacionales antitabaco seguirán su lucha y nosotros no nos vamos a dejar».

Otra característica de la Asociación es que envuelve a todos quienes participan en la producción de cigarros, desde el cosechero hasta el procesador, el productor y los fabricantes de celofán, cajas y anillas; «es una agrupación completa con todos los eslabones de la cadena, hasta colocar el cigarro entre los dedos de quien lo degusta».

A la Adocitab le corresponde agrupar a un sector desorganizado y desorientado –continúa Francisco Matos–, pues sembrar una cultura asociativa nos permitirá enfrentar cuestiones como la trazabilidad, que Europa exigirá en 2024 a quienes exporten cigarros. Con ello se refiere al seguimiento del producto, desde su origen hasta el consumidor final, en relación con materia prima, procesamiento, distribución y localización después de su entrega.

Los participantes en el festival no necesitan ser miembros de la Asociación, pero sí cumplir con la normativa 481 del Instituto Dominicano para la Calidad. (Indocal), que marca las exigencias mínimas para que el producto sea llamado cigarro dominicano, que es la marca-país. Además, este año expondrán algunas empresas de Estados Unidos, Brasil y Paraguay, «que vendrán tal y como nosotros vamos a las ferias en el extranjero».

Respecto del esperado crecimiento del Dominican Cigar Fest y la infraestructura turística cercana a su sede, expone que en Santiago hay varios empresarios dedicados a construir hoteles y ahora mismo están en proceso cerca de 3 mil habitaciones. En el caso de Tamboril, de un año a otro se tiene un nuevo establecimiento con 50 espacios y seguramente los servicios seguirán creciendo, de tal forma que en poco tiempo eso no representará problema alguno.

Mirar hacia el futuro

De acuerdo con Francisco Matos, la marca-país y su registro se obtuvieron desde 2015, pero es necesario llevarla a la práctica e impulsar la cultura del tabaco. De hecho, la materia prima dominicana está en la tripa y capote de cigarros de todo el mundo, «y si hoy se recibe en divisas más de mil 400 millones de dólares, hay que sembrar el doble, el triple, y eso se logra vendiendo realmente buenos productos».

Expresa que después de la pandemia de Covid-19, en la República Dominicana también se puso de moda fumar, ya que «paradójicamente, hace siete u ocho años aquí no se consumía más de 2 por ciento de la producción, y mucho de ello lo compraban los turistas». Es ahora cuando una buena cantidad de jóvenes y ex fumadores de cigarrillos están comenzando a degustar cigarros puros.

Reconoce que «nuestro pueblo está aprendiendo a consumir lo propio, pero todavía calificaría de muy bajita la demanda local. Esa es una lucha en la que poco a poco estamos avanzando, porque cualquier empresario que invierta con la idea de vender en el mercado nacional se muere de hambre…

«El negocio real está afuera, sobre todo ahora que el habano de Cuba ha tenido una baja de producción y el mercado en Europa, Medio Oriente y África luce vacío. Entonces la idea es ir hacia allá, pero al mismo tiempo ir ampliando nuestro consumo local. Ojalá muchos dominicanos y dominicanas se decidan enfrentar al principal enemigo del organismo humano, que es el estrés, degustando los buenos cigarros que aquí se manufacturan».

También considera que los festivales, en la medida en que se avanza, aumentan el consumo de manera natural, y por ello invita a todos los degustadores de los cigarros premium a vivir y provocar la humareda más grande de los buenos puros en esta segunda edición del Dominican Cigar Fest.