Dominicana: Un ejemplo para todos

Don Eladio Díaz, qué entrevista

Editorial

César Salinas

República Dominicana es ejemplo para todos los países productores de tabaco y cigarros. Y no hablo de su producción y exportaciones, de más de mil 300 millones de dólares anuales, o de que la planta de humo sea el segundo producto agroindustrial de mayor importancia en la economía; ni siquiera de que recientemente el presidente Luis Abinader anunció la creación de una Zona Franca exclusiva para pequeños y medianos empresarios tabaqueros o de que el sector genera más de 300 mil empleos directos e indirectos.

No. Es ejemplo porque el cigarro es un orgullo nacional, porque la cultura tabaquera se extiende hacia todos los ámbitos de la vida dominicana. Cultura, identidad y arraigo. Tan es así, que el pasado 22 de junio la Cámara de Diputados aprobó un Proyecto de Ley que declaró al tabaco y el cigarro como Patrimonio Cultural de la República Dominicana.

¿Esto qué implica? Que ahora son productos de interés nacional, que se fomentará aún más su promoción, preservación, defensa y desarrollo mediante la competitividad y las exportaciones, con la intervención de los ministerios de Cultura y de Industria, Comercio y Mipymes.

El presidente Abinader destacó algo que me pareció fundamental: la invaluable herencia de familias de pequeños productores, quienes a través de generaciones han transmitido a sus descendientes los conocimientos y la cultura sobre el cultivo del tabaco y la elaboración del cigarro.

Esta edición de junio, que tienes virtualmente en tus manos, es especial. No creo que en alguna anterior, quizá, de ninguna publicación, hayan aparecido tantos productores como en el número 9 de Humo Latino Magazine®. La mayoría, en nuestro especial del primer Dominican Cigar Fest, que se desarrolló del 3 al 5 de junio: 20 entrevistas nada más.

Hay tanto qué decir del festival (más de 25 páginas, de hecho), que sólo mencionaré: espero ansioso la edición 2023 que la Asociación Dominicana de Cigarros y Tabaco (Adocitab) –que reúne a más de 60 pequeños y medianos productores y que bien dirige don Osvaldo Radhamés Rodríguez–, ya está preparando.

Hay tantas historias por contar, como cigarros por probar: un terreno inexplorado por descubrir. Un festival único que reunió a toda la cadena productiva, tanto al campo como a los cigarros, empaque, anillas, cajas, celofanes y humidores, así como a academia, iniciativa privada, Gobierno, etcétera… Pero en el centro está y siempre debe estar el productor, que es el alma, sin duda, de esta fiesta tabaquera.

Gracias a mi amigo Osvaldo Morales, de OM Cigars, un productor que ahora es mi hermano; a don Eladio Díaz, por concederme una de las mejores entrevistas de mi vida y abrirnos las puertas de su casa y de su corazón. A Jonathan Almánzar, por todo tu apoyo; Asiaraf Serulle, por tus palabras y atenciones; Iranis Montes de Oca, por coincidir en tanto; Cornelio, amigo, te veo en septiembre, y a Giovanni Tomasello, por presentarme a tu hermosa familia. A todas las personas que nos brindaron un vaso con agua, un contacto, una foto, una entrevista, una mano: ¡Gracias!

República Dominicana nos mostró lo que todos pensamos y algunos sabemos desde el primer día: estamos construyendo el mejor medio especializado de tabaco en español.

Por último, pero no por ello menos importante, quiero mencionar a nuestros amigos boricuas Carlos y Yalitza, nuestra portada, cuya entrevista ha sido una de las más intensas y hermosas que hemos celebrado. No se la pueden perder. Disfruten de esta extensa edición, les aseguro que cada página vale la pena.

 

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