Madre Tierra Cigars, Empresa Familiar por Definición

Apenas en 2017, Juana de la Cruz, Lisandro de la Cruz y John Deans planeaban asociarse dentro de su propia empresa. Cinco años después, herederos de una amplia tradición tabaquera dominicana, con experiencia militar y de aviación, esta familia decidió emprender el vuelo y fundar lo que al día de hoy es la definición de un negocio familiar.

Motivados por el mercado y una clara estrategia de atención al cliente, Madre Tierra ha experimentado un crecimiento sin igual, contando con un catálogo de siete blends de línea regular, una marca especial y un paquete importante de proyectos por realizar. Cargamento que viaja con rumbo fijo para llevar a la marca a lo más alto de la industria tabaquera en el nivel internacional.

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Rodaje (taxiing)

John Deans es un ex ingeniero de vuelo de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos con 22 años de servicio, retirado como mecánico para Delta Airlines y ahora un apasionado del tabaco; pero esto no siempre fue así.

Nacido en Ohio, pero criado en Florida, el único contacto de John con la industria era el tabaco de mascar, hasta que conoció a Juana de la Cruz y a Lisandro, hermanos provenientes de una familia de tabaqueros de la República Dominicana con más de 50 años de experiencia.

En 2017, cuando la relación de John y Juana prosperaba, Lisandro solía llegar a su casa con mazos de cigarros de una producción privada etiquetada como LDC (siglas del nombre de Lisandro); al poco tiempo, el sitio se encontraba lleno de cigarros almacenados, pues la pareja no solía fumar.

Durante el confinamiento a causa de la pandemia por Covid-19, la curiosidad –alimentada por el aburrimiento– invitó a Juana y John a probar uno de los cigarros que colmaban su hogar, momento en el que el gusto y la pasión por los buenos humos despertó en la familia.

De manera casi inmediata, John se puso en contacto con Lisandro para darle a conocer la decisión de crear una marca y poner sus creaciones dentro del mercado en los Estados Unidos. Pronto, iniciaron la creación de blends, la contratación de tabaqueros y el registro de la marca Madre Tierra en ambos países.

Apenas dos años atrás, en 2022, la empresa lanzó su producto inaugural, un Toro, 6 pulgadas, cepo 52, capa San Andrés; cigarro que fue bien recibido por el mercado, marcando así un próspero inicio dentro de la industria tabaquera, donde las marcas familiares tienen un lugar especial.

Los cigarros se elaboran a partir de una producción propia, con tabaco cosechado en fincas propiedad de la familia De la Cruz, ubicadas en la República Dominicana y Ecuador. Cada pieza es producida en su propia fábrica, instalada en Tamboril, Santiago de los Caballeros, la Capital Mundial del Cigarro.

En casa de los Deans aún se conserva un mazo de los cigarros iniciales como testimonio de los inicios de la empresa y como un tesoro que se guarda como legado para las próximas generaciones. “Lisandro no sabe que aún los tenemos, siempre digo que cada que viene de visita, los guardo bajo llave en caja fuerte”, bromea John al respecto.

Despegue

Durante nuestra entrevista vía videollamada, John recuerda el primer evento en el que participaron como marca: una recaudación a favor del tratamiento para niños que padecen Cáncer, donde los asistentes acudían a él con decenas de preguntas sobre el cigarro, momento para el cual no se encontraba preparado. “La gente venía a mí con tantas y tantas preguntas para las que no tenía respuesta. Pensaba que un cigarro esa sólo un cigarro, sin más. Aquella noche gasté unos 300 dólares en llamadas a la República Dominicana con Lisandro para que él me asesorara”, comparte.

Aquella noche, el Madre Tierra San Andrés había sido un éxito total y dentro de John se había sembrado la semilla de la pasión por el tabaco. Más allá de sentirse desanimado por no poder responder a las dudas de la clientela, esta experiencia lo motivó a estudiar y aprender sobre el tabaco, viajando, incluso, a la República Dominicana para experimentar de propia mano los procesos de campo, aprender a despalillar y rolar un cigarro, cosechar y hasta colocar las anillas. “Necesitaba saber cómo se hacían las cosas para poder responder las preguntas”, agrega.

Por otra parte, en los Estados Unidos, Juana de la Cruz es estilista, pero su familia ha producido tabaco desde hace mucho tiempo. Al lado de sus abuelas, ella aprendió a rolar perritos, estos cigarros rústicos que su familia vendía por miles en un colmado propio. “Llegamos a vender hasta tres mil piezas. Los 12 hijos de una de mis abuelas sabían hacerlos y no paraban de producir”, recuerda.

Juana vivió un tiempo en Nueva York, antes de trasladarse a Florida, y en cada viaje de vuelta a Santo Domingo solía visitar la fábrica para mantenerse cercana a su tradición. De aquellas visitas, surgió la idea de crear una marca propia a sugerencia de su hermano.

Y como parte de los beneficios de retiro de John, Juana viajaba de manera gratuita de dos a tres veces al mes a su patria, facilitando la coordinación con Lisandro para dar vida a la marca.

Lisandro de la Cruz es el encargado de la producción, con experiencia en la industria desde 1982, y autor de todos los blends disponibles actualmente, a excepción del Habano, creado por uno de los master rollers de la fábrica como una idea que los sorprendió.

De acuerdo con John, Lisandro es una persona muy particular, preciso, organizado y perfeccionista, características que suman al éxito de la marca y empresa.

A dos años de su lanzamiento, Madre Tierra se ha consolidado como una empresa pequeña dentro de la industria y como una marca cuyo objetivo es crecer y colocarse a la vista de todos en el mapa internacional, ello, tomando como herramienta principal sus blends de alta calidad y una estrategia de atención al cliente particular.

“Somos una empresa de apenas cuatro personas y eso dificulta algunos procesos”, señalan. Situación que no interfiere con su deseo de estar presentes en cada evento para convivir con las personas de manera cercana, sin descuidar el mercadeo.

“Y aquí es donde surge la ventaja, porque cuando tú llamas a cualquier otra empresa, una vez te atiende Juan, otra vez Betty y en la siguiente ocasión Susan; pero con nosotros es distinto, siempre los atiendo yo y eso hace una diferencia, la clientela lo ama”, afirma John.

Ascenso

Conscientes de que salir al mercado con un vitolario amplio no es recomendable, el inicio de Madre Tierra en la industria del cigarro premium recibió la guía y venia del mercado para hacerlo y con apenas dos años de existencia, el catálogo de la marca se compone de siete blends de línea regular, todos ellos en formato Toro, 6 pulgadas, cepo 52, elaborados en capas Connecticut, Rosado, Habano, San Andrés, Pennsylvania Broadleaf, Corojo y Cameroon, además de La Fuma Ricardo, un cigarro tripa corta de 6 pulgadas, cepo 50, elaborado con capa Habano Ecuador y capote Dominicano, nombrado Nurse Rick en honor a Rick Kellerman, una podcaster ampliamente reconocido dentro de la industria.

Así, Madre Tierra ofrece un cigarro para cada tipo de paladar, con blends para satisfacer a quien busca una fumada fuerte, hasta algo más suave. “Lisandro siempre pasa momentos de tensión con cada lanzamiento, pero afortunadamente cada ligada ha sido un éxito una tras otra”, afirman.

Para que una marca crezca, es indispensable identificar las debilidades y convertirlas en áreas de oportunidad. En ese sentido, Madre Tierra se ha propuesto modernizar su sitio web https://www.madretierracigars.com/ a fin de convertirlo en una eficiente herramienta de venta, aunado a los negocios que Juana y John puedan cerrar de propia mano.

Para estos emprendedores, el viaje dentro de la industria del tabaco premium ha sido toda una aventura, pero están convencidos de que mantener esta cercanía con sus clientes es lo que los hace diferentes, los mantiene en el gusto del mercado y los llevará a cumplir sus metas a futuro.

“Recientemente ganamos un contrato entre otras 50 empresas para surtir a una cadena de clubes con 19 sucursales en los Estados Unidos y esto es apenas el principio”, aseguran.

Crucero

Con ocho cigarros introducidos de manera exitosa en el mercado, Madre Tierra hará una pausa en la creación de nuevos blends sin detener su progreso dentro de la industria.

De acuerdo con John, el siguiente paso es la fabricación de otros formatos como el Magnum 6 pulgadas, cepo 60, un cigarro no apto para todo público, razón por la que se elaborará únicamente para las mezclas de capas Habano, Breadleaf y posiblemente Corojo.

Formato al que se sumarán algunos Torpedo y una versión Short para La Fuma Ricardo, atendiendo a la necesidad de algunos clientes de una fumada rápida, algo que puedan disfrutar durante sus descansos, el almuerzo o antes de volver a su habitación de hotel.

Destino

Para los socios, el viaje ha sido duro, pero mantienen firme su hoja de ruta rumbo a la fabricación de un millón de cigarros al año, meta que esperan alcanzar en algún momento de 2025. “No estamos siquiera cerca ahora, pero las proyecciones son grandes y La Fuma Ricardo será un importante impulsor de esta meta”, señalan. 

Apenas han pasado dos o tres semanas desde que los frutos empezaron a darse de manera constante, pero Madre Tierra ya se embarca en su próxima aventura con la contratación de más personal que los ayude a cumplir con los números que buscan.

Ejemplo de ello es el primer pedido de La Fuma Ricardo, un envío de cinco mil cigarros que aún no llegan a suelo norteamericano y ya se encuentran agotados. “Ése fue el éxito de las pruebas que distribuimos, ya tuvimos que llamar a Lisandro para encargar otros cinco o diez mil cigarros extra”, destacan.

Además, John comparte que, para el verano del año próximo, Juana viajará a la República Dominicana con el único objetivo de diseñar su propio cigarro. Trabajará con los blenders y rollers, le pondrá nombre, anilla y todo lo necesario para tener un cigarro personal.

Dos o tres meses más adelante, John hará lo mismo, seguido de Jacob. “El objetivo es tener una línea personal para disfrutar y obsequiar a los amigos, no más. Yo quiero un lancero, es difícil de vender en Estados Unidos, pero me gusta y será para mí”, explica.

Una empresa de veteranos

Además de haber sido mecánico para Delta Airlines, John es veterano de la Fuerza Aérea, pues fue ingeniero de vuelo de un Lockheed C-141 Starlifter, un avión de carga, con 15 misiones de combate completadas en distintos países; mientras que Jacob Senior, colaborador de ventas y amigo, sirvió como PJ (Pararescue), una unidad especializada en la búsqueda, rescate y asistencia de personal durante el combate.

El pasado de ambos socios hace que Madre Tierra tenga una relación especial con organizaciones de veteranos en los Estados Unidos, entre las que destaca la fundación Concerned Veterans for America (CVA), quienes trabajan con ex militares para asegurarles ingresos y atención médica adecuada una vez que dejan de prestar sus servicios al país.

De igual forma, mes tras mes, la empresa realiza la donación de 100 cigarros para entregar a los veteranos, así como distintos envíos a las tropas destacadas al rededor del mundo, esto como una manera de lidiar con diferentes problemáticas sociales y de salud relacionadas a la vida militar y al despliegue en acción.

“Hay muchos problemas familiares, de estrés postraumático o de salud por amputaciones que se presentan al regreso de la vida militar, y fumar un cigarro te permite alejarte del mundo por una hora, relajarte y no preocuparte por nada más. Y ésa es la forma en la que nosotros tratamos de ayudar”. 

La Fuma Ricardo

En términos simples, La Fuma Ricardo es un cigarro que nació a partir de la necesidad de contar con un producto económico y de calidad que pudiera competir frente a los tabacos de Nicaragua y Honduras, que suelen tener menor costo que los producidos en la República Dominicana.

Pero la historia de este cigarro va más allá, al lograr cautivar el paladar de los integrantes de Cigar Hacks –un importante podcast con siete años de trayectoria dentro de la industria del tabaco premium– que, a decir de John, poseen un gusto difícil de satisfacer.

John recuerda haber llevado el cigarro al sitio en el que el podcast se desarrolla –que suele ser dentro de alguna tabaquería–, haber compartido el cigarro con sus integrantes y recibido una retroalimentación sumamente positiva.

“Y entre bromas, luego de terminado el programa, Nurse Rick preguntó que cómo se llamaría el cigarro y Juana le dijo que sería buena idea nombrarlo en su honor. Él no creyó que fuera real, pero lo hicimos porque es una persona muy conocida dentro de la industria y el hecho de que aceptara dar su nombre y entrar con nosotros a esto, fue muy importante para nuestra historia”, comparte John.

Se trata de un cigarro de tripa corta que ha sorprendido a un mercado que no confía en este tipo de tabacos, por la debilidad de su ceniza, “pero la construcción de La Fuma Ricardo es tan buena, que puedes alcanzar unas 2 a 2.5 pulgadas de ceniza y la gente no lo puede creer”.

Nurse Rick

Rick Kellerman Nurse Rick es un enfermero psiquiátrico certificado de 63 años de edad, establecido en el norte de Boston, fumador desde hace 30 años y podcaster desde hace 7 acompañado por un grupo de aficionados, sujetos que se hacen llamar Hacks, que en inglés se define como alguien inexperto o con poca habilidad.

La misión principal del podcast (Cigar Hacks) es promover el consumo local, invitando a las y los aficionados a realizar sus compras de tabaco de manera presencial en su tabaquería más cercana, en lugar de hacerlo vía Internet.

Atraído por el buen clima, Rick y su esposa suelen viajar a Florida durante el invierno, momento que aprovecha para visitar a su hija –estudiante avecindada en la ciudad– y, por supuesto, tiendas locales, siendo una de ellas el sitio en que coincidió con Juana y John.

De acuerdo con Nurse Rick, el nombre originalmente pensado para el cigarro era muy similar al de un par de marcas existentes en el mercado, por lo que representaba un problema de derechos de autor “y era una lástima que no tuviera nombre porque era un excelente cigarro, así que a manera de broma sugerí que lo etiquetaran en mi nombre, pero en español: Ricardo”, recordó.

Si bien las versiones varían un poco entre sí, en un punto, la historia de este cigarro coincide: su sabor encanta a quien lo prueba, y cuando se suma esta calidad con la influencia de Nurse Rick en el medio del tabaco premium, el resultado sólo puede ser exitoso.

“Yo soy un tipo promedio y nada más, así que me siento muy honrado, agradecido y hasta divertido de tener este cigarro”, expresó durante nuestra llamada telefónica.