
Silvio Loaisiga y José Antonio Ortega son un ejemplo de éxito. Ambos, con más de 26 años de experiencia en los ramos agrícola e industrial del sector tabacalero, son los fundadores de Loaisiga Cigars, S.A., una empresa nicaragüense que en poco tiempo ha logrado abrirse paso en varios países de América y Europa; mercados internacionales altamente competitivos. La clave es que, para ellos, la calidad no es negociable.
Bajo esta directriz, ambos socios se propusieron desde un inicio participar en todos los procesos del tabaco, partiendo de la siembra hasta la producción de materia prima –que surten a diversas empresas locales–, así como en la manufactura de puros para distintas marcas privadas. Recientemente lanzaron su propia marca, Infiel, que con base en estándares rigurosos llega y se fortalece en distintas regiones del mundo.
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Experiencia acumulada
Silvio Loaisiga cuenta con más de 24 años de experiencia en la industria del tabaco… Nació y creció en Estelí, Nicaragua, donde comenzó a trabajar en este sector desde los 18 años –recién egresado de la escuela secundaria–, mientras estudiaba Ingeniería en Sistemas. No obstante, como su trabajo le llevó hacia un perfil más administrativo enfocado en el control de procesos, decidió ampliar su preparación con una segunda carrera, Administración de Empresas.
Durante su desarrollo profesional se involucró y familiarizó con temas de almacenamiento de productos finales, control de inventarios y materias primas. Pero también se desempeñó en las áreas de equipamiento y nuevas tecnologías, ganando espacio dentro de la empresa donde laboraba. Tuvo la oportunidad de seguir escalando hasta llegar a Gerente Operativo de la compañía, pero al desconocer algunos procesos decidió involucrarse en el campo y en la producción, afinando sus conocimientos.
Por su parte, José Antonio Ortega, originario de Managua –capital del país–, es un ingeniero agrónomo que inició su carrera profesional a los 20 años en una empresa de agroquímicos, en la que forjó una carrera a lo largo de 26 años. Desde que llegó a trabajar a Estelí, en 2005, se enamoró del cultivo del tabaco, y en su inquietud de aprender comenzó a sembrarlo, gracias al respaldo y financiamiento de don Gilberto Olivas (QEPD), «quien fue un gran hombre», dice.
En ese entonces conoció a Silvio, quien ya trabajaba para una tabacalera y pronto se convirtió en su amigo y cliente. Durante 18 años desarrollaron una amistad profunda, sincera y transparente, tanto en lo personal como profesionalmente.
Durante 2012, cargado con ese Top Ten de personas con quienes hacía negocios, José Ortega fundó su propia empresa de agroquímicos en Nicaragua, que lo llevó a ser líder del mercado durante varios años. Tras extender su presencia hacia países como Costa Rica, Panamá, Guatemala, Honduras y República Dominicana, en 2017 accedió a venderla a una trasnacional estadounidense que cotizaba en la Bolsa de Nueva York.

Nace una empresa
Loaisiga Cigars se gestó durante un evento familiar, recreativo, con una plática entre amigos… algo que pudo quedar en el olvido. Silvio estaba inquieto por su situación laboral y deseaba explorar un nuevo proyecto que llenara sus expectativas profesionales. José le propuso crear una sociedad y tener algo propio.
Para Silvio, la mayor preocupación era que para emprender algo se requería de grandes cantidades de dinero, pero José le respondió: “Lo que tú necesites, es lo que pone la gallina. Yo soy un loco… las veces que me he tirado al agua me ha ido bien, y cuando no, he aprendido”, recuerda –palabras más, palabras menos–, durante la entrevista celebrada mediante videoconferencia.
Bastaron unos días para que Silvio renunciara a su trabajo y “lanzados al agua” –como ellos lo expresan–, todo comenzó. José actuó con lealtad, firme ante el compromiso de su palabra, y de inmediato comenzó a buscar los recursos y a explorar las opciones de compra de tabaco. Silvio, por supuesto, se encargó de la infraestructura para sembrar y procesar las hojas, entre otras necesidades.
De esta forma se conjugaron los factores económicos, la experiencia de Silvio en infraestructura productiva y la creatividad de José, que llevaron a la práctica en su negocio para lograr competir en un país con grandes marcas.
Silvio puso con ello “punto y final” al pasado, abriendo un capítulo nuevo en su vida para crear una compañía desde cero. El proceso no ha sido fácil, pero hasta ahora se ha superado distintos retos.
En 2021, Loaisiga Cigars inició operaciones en Estelí con el procesamiento de tabaco en rama sembrando en las zonas de Jalapa, Condega y Estelí. El cien por ciento de la materia prima se fermenta y prepara en sus propias instalaciones de preindustria y fábrica.

Infiel, by Loaisiga Cigars
La marca lleva el nombre de Infiel, por lo que José y Silvio aclaran divertidos y con picardía que nada tiene que ver con “el tema de faldas”. Su connotación es simple, pero profunda, porque se refiere al requisito indispensable de cualquier mejora en la vida. Es decir, ser infiel a las costumbres, a lo tradicional, a la zona de confort –coinciden ambos–, y atreverse a empujar los límites para conocer algo nuevo.
En ese sentido, como para iniciar la empresa dejaron atrás su vida profesional anterior y salieron de lo convencional para hacer todo diferente, hubo quienes por ello les calificaron de «infiel»… Y como sucedió justo cuando ideaban el nombre de la marca, no fue necesario buscarlo más. «Llegó solo… y sí, ahora somos orgullosamente Infiel”.
La manufactura de sus puros inició a mediados de 2023, mientras esperaban por el proceso de añejamiento adecuado para el lote de materia prima reservada al nuevo proyecto. Las primeras cajas se enviaron a Estados Unidos a principios de este año.
Se trata de cigarros premium de fortaleza media a media-fuerte; una apuesta por el sabor del tabaco, a través de una mezcla agradable que invita a seguir fumando. Sus líneas incluyen un Connecticut Ecuador de excelente fortaleza; un Habano Sungrown Ecuador con sabor y fortaleza media, y un Maduro San Andrés México: «Un Maduro educado, porque no golpea el paladar y permite una experiencia extraordinaria». Todos ellos llevan una liga de tabaco cien por ciento nicaragüense.
En cuanto a sus vitolas, con el objetivo de captar diferentes gustos cuentan con un abanico de seis tamaños: Corona, 5.5 pulgadas, cepo 42; Robusto, 5 pulgadas, cepo 54; Toro, 6 pulgadas, cepo 54; Churchill, 7 pulgadas, cepo 54; Torpedo, 6,5 pulgadas, cepo 54, y Toro Gordo, de 6 pulgadas, cepo 60.
Estos puros se comercializan a precios adecuados en diferentes mercados, como Nicaragua, Honduras, Guatemala, España, Chile y EE.UU., principalmente en Florida. La estrategia consiste en mover el producto en el rango promedio de la marca con mayor volumen de consumo, pero con una calidad superior. «Pronto estaremos también en Alemania, Brasil, Argentina, Colombia y los Emiratos Árabes», agregan.

La recompra esperada
Como parte de su plan de marketing y formación profesional, Silvio y José se dieron cita en Dortmund, Alemania, para asistir a la feria comercial InterTabac. A su regreso decidieron visitar a su distribuidor en Madrid, España, donde les habían organizado una cata a ciegas con su Sungrown, para un grupo de 15 fumadores.
“No se dijo a los participantes qué fumarían ni se nos presentó como los dueños ni nada… Sólo nos invitaron a pasar al salón para escuchar las impresiones sobre el puro, y al final todas las opiniones fueron positivas”, afirman.
Pero recibir halagos, más allá de la satisfacción personal, no representa mucho para la empresa como tal, y ellos lo saben. Así que decidieron añadir a esa experiencia el obsequio de un Infiel capa Maduro al distribuidor, quien lo probó y de inmediato lo añadió a su orden de compra.
“Generalmente, la primera impresión de una marca nueva es que sólo será una más, pero nosotros nos enfocamos en llamar la atención con nuestro branding para romper el hielo y que nos prueben. Con esta estrategia, la recompra es la única respuesta que esperamos”.
Traspasando fronteras
Para conquistar el mercado internacional, en Loaisiga Cigars se unieron las experiencias de ambos socios, tanto en la fábrica como en el tema comercial. Por ello, en 2024 José también decidió dejar todo atrás y enfocarse de tiempo completo en la empresa.
De inicio encontraron a un distribuidor en Estados Unidos, donde actualmente comercializan un volumen considerable de puros, y analizan nuevas posibilidades en las regiones de Texas y California.
También en España, que significó su primera exportación a Europa, y desde ahí buscarán llegar a otros países del continente, mientras se cumplen los requisitos necesarios para entrar a Qatar, Dubai y África.
Además, cuentan con distribución en Guatemala, un comercializador en Honduras y otro en Nicaragua, donde ampliaron su volumen de venta gracias a un contrato con el Duty Free del aeropuerto, donde en sólo cinco meses se convirtieron en los puros más vendidos por esas tiendas.
A estos avances suman negociaciones con posibles distribuidores en Brasil, Colombia, Chile, República Dominicana y México… “en sólo tres meses de trabajo”, destacan.
En cuanto al tema de Trazabilidad, parte de los nuevos requerimientos en Europa, el compromiso de Loaisiga Cigars es alto. Cumplen con los estándares de producción y controles de calidad que hacen posible saber, incluso, quién elaboró un puro y de qué cosecha o pilón proviene su tabaco.
De igual forma, cada pieza elaborada registra de 35 a 40 por ciento de materia prima tratada en campo con productos biorracionales de bajo impacto ambiental, lo que significa un importante control en el cultivo y procesos siguientes, garantizando una baja importante en la carga química de las hojas «para superar cualquier test de residuos, como los que suelen realizarse en países europeos».

Objetivos futuros
Loaisiga Cigars no cierra sus puertas a ninguna posibilidad. Por ello, a las marcas privadas se les trabaja puros de tripa larga y corta, de calidad premium y semipremium; opciones para todo gusto y bolsillo. Como parte de la producción propia se desarrolla dos marcas más que pronto estarán en el mercado –variantes de su propuesta comercial–, y tampoco descartan algunas Ediciones Limitadas bajo la anilla de Infiel.
La misión es simple: no cambiar mucho los esquemas de trabajo y mantenerse como productores de materia prima y maquiladores. “En un principio estas actividades se planearon como momentáneas, pero ahora lo vemos distinto y nos sentimos cómodos con ello”, afirman.
«Agradecemos a todas las personas que han hecho posible el crecimiento y desarrollo de Loaisiga Cigars. En especial, a cada uno de nuestros colaboradores –desde el campo hasta la industria–, así como a nuestros clientes, por depositar su confianza en este proyecto. Todo ello nos compromete a ser mejores cada día y llevar a lo más alto el nombre de Nicaragua, a través de nuestros productos».






