El Arte de las Mezclas. Un encuentro con los blenders

¿De dónde viene el tabaco? Suele ser la principal pregunta para cualquier aficionado antes de adquirir un cigarro, aunque las características organolépticas de las hojas que dan forma a los mejores cigarros del mundo no tienen tanto que ver con su país de origen, sino con los distintos microclimas que existen en cada región y hasta en cada finca, lo que hace de la mezcla de tabacos un verdadero arte que sólo puede ser perfeccionado a base de los años de práctica dentro de la industria. Hecho del que Néstor Plasencia Jr., Christian Eiroa y Manuel Quesada dieron testimonio bajo la guía de Michael Herklots, durante el seminario de blending “Triple Amenaza”, realizado durante la pasada edición 2023 de la feria comercial de la Premium Cigar Association (PCA), en la ciudad de Las Vegas.  

De acuerdo con Néstor Plasencia Jr., en Nicaragua y Honduras se cuenta con la ventaja de tener microclimas y distintos tipos de suelo en el mismo país y es así como el tabaco de Estelí resulta completamente distinto al de Jalapa, por citar un ejemplo. 

Por lo que durante la tarea de realizar un buen blend, puedes encontrar distintas características qué aportar a tu cigarro sin trasladarte de un país a otro, “buscas un tabaco ácido con más cuerpo, ve a Estelí. Si quieres algo más medio, ve a Jalapa”, refiere el hombre principal en Plasencia Cigars. 

Aquí, Christian Eiroa, tabaquero con amplia trayectoria y tradición familiar, explicó que dentro de las mismas fincas se puede encontrar diferencias organolépticas, pues dentro de los predios hay zonas de suelo rocoso y otras con suelos más compactos.

Y destaca una característica importante dentro del aprendizaje del blend: No hay manera de aprenderlo, más que haciéndolo.  

“Creo que Néstor y yo hemos sufrido un poco de lo mismo a lo largo de nuestras carreas, aprendimos de nuestros padres, personas mayores que pensaban de una manera cuadrada, para quienes las cosas eran como eran y ya. Pero, nosotros decidimos experimentar y hacer las cosas diferentes, empezamos a probar con otros tabacos, a mover las semillas de región también”, recuerda. 

Con base en su experiencia personal, Manuel Quesada habla del Valle del Cibao, en la República Dominicana, donde el río Yaque divide el terreno en dos grandes regiones principales, la región norte, cerca de las montañas con suelos más secos y la región con tierras nobles y arcillosas que dan un tabaco más intenso que el que se da en el norte. 

En este punto, queda claro que las amplias variedades de tabaco que se puede encontrar tanto en una misma finca, como alrededor del mundo, ofrecen cantidades ilimitadas de mezclas por probar, pero ¿Qué pasa cuando se encuentra la mezcla perfecta y se debe sostener a lo largo de los años?

En este sentido, Manuel Quesada tiene claro el hecho de que los cultivos de tabaco no son eternos, de que se agotarán algún día y tienen que ser sustituidos dentro de la mezcla, momento para el cual existe un movimiento estratégico conocido como “superposición” que se trata de cómo introducir un nuevo tabaco a la mezcla poco a poco y de manera casi imperceptible para el exigente público dentro del mundo de, tabaco premium. 

Para ello, este cubano con más de un siglo de tradición tabaquera corriendo por sus venas considera que el control de inventario es fundamental, así la fábrica puede tener claros los orígenes de cada lote y con ello definir lo que el nuevo tabaco necesita aportar a la mezcla. 

En complemento, Christian Eiroa destaca que los cigarros necesitan ser consistentemente buenos o consistentemente malos, mientras sean consistentes para que público pueda confiar de alguna forma en tu marca. 

Pues un cambio en el cigarro es aceptable, ya que es natural que el tabaco cambie año con año y es donde señala que un error que cometido como industria es no haber hecho lo que sí se hace en el vino: Haber creado la cultura de separar las producciones por cosecha, por lo que ahora las empresas se deben preocupar en demasía por mantener una consistencia que satisfaga al cliente.

Así que tener un buen control de las pacas y saber cuáles vienen de un año lluvioso o de uno seco, se torna fundamental para predecir las características de las hojas y las posibles similitudes que una pueda tener con otra al momento de reajustar la mezcla por falta de materiales, continúa Néstor Placencia Jr., antes de agotar este tema en la discusión. 

Sabiendo que el suelo forma una parte importante en el desarrollo de la hoja ¿Qué tanto se trabaja en la tierra durante el amplio proceso que implica la elaboración de un buen cigarro premium? 

Cuestionamiento para el que Néstor Placencia Jr. tiene una respuesta certera, pues su experiencia en esta industria le ha mostrado que La forma en la que prepares y mejores el suelo, será definitoria de la cosecha.

¿Pero cómo se logra un buen suelo en una zona donde año con año se cosecha tabaco absorbiendo los nutrientes de la tierra?

“Escuchando a la naturaleza”, responde nuevamente Néstor. Sabiendo que a los campos se les puede añadir un cultivo de cobertura como frijoles, sorgo, girasol; plantas que tienen distintos sistemas reticulares que nutren el suelo de formas diferentes. 

Conocimientos que aún tratándose de una industria de más de 150 años de historia, apenas camina en pañales en cuanto a investigación agronómica.

De acuerdo con Christian Eiroa, la semilla de tabaco se encuentra lista en aproximadamente 40 a 45 días de iniciado el proceso, mientras que el suelo se comienza a preparar más o menos al mismo tiempo, cronograma que da tiempo para hacer pruebas al suelo mientras la semilla está creciendo.

Y Manuel Quesada añade que antes de ser plántulas, las semillas se colocan en una muestra de tierra del mismo suelo al que más tarde se incorporarán, pues la transferencia desde el invernadero al campo es integral con una tierra que ya contiene los nutrientes necesarios para la semilla y se incorporarán al suelo también.

¿En qué libro o escuela se aprende todo esto?, inquiere Michael Herklots.

“En ninguno, se aprende a la mala”, coincide este panel de expertos reunidos en la Sala C del Centro de Convenciones del Venetian Resort donde se lleva a cabo el seminario. 

Al tomar la palabra, Manuel Quesada, aseguró que ninguno de los presentes asistió a la escuela para saber estas cosas, pues lo aprendieron de la manera difícil, “Yo no sé si los más jóvenes, pero yo sí he arruinado toneladas de tabaco aprendiendo qué y cómo hacer el proceso y así es como se hace”, añade.

Mientras Christian Eiroa continúa asegurando que la única vía para aprender y desarrollar dentro de mundo del tabaco es la experimentación, proceso donde puede haber errores y muchas veces son lo mejor. 

Pero ¿Cómo se logra una buena mezcla? Pregunta Michael Herklots y sugiere un par de vías. Una donde se toma una mezcla preexistente, se analiza y se decide ver hasta dónde se puede hacer llegar. Y la otra donde se vacía el conocimiento acumulado en papel, se ejecuta la idea y se saborea si lo que se tenía en mente funcionó o no. 

En su turno al micrófono, Christian Eiroa explica que su proceso inicia con la visita a las plantaciones y viendo los tabacos colgando en el secado, donde el ojo, nariz y paladar experto ya se puede hacer una idea de lo que hay, pero es en el proceso de fermentación, su parte favorita, donde se puede oler los tabacos y se afianzan las ideas. Aunque, agrega, rara vez suele mezclar orígenes, así que sus ligadas suelen ser un 99 por ciento para cigarros en grado puro. 

Por otra parte, Manuel Quesada define su trabajo como algo menos desarrollado que el de las mentes más jóvenes, donde se ha dedicado a elaborar puros cien por ciento dominicanos, pero una amplia mayoría de mezclas con tabacos de Honduras, Nicaragua, México, Ecuador y Estados Unidos, jugando y probando la extensa infinidad de posibilidades, sabores y aromas que brinda la utilización de tantas variedades de hoja, “Pero sí, es una escuela de pensamiento nada más, no hay que quitar mérito a la hechura de puros, pero Dominicana es más conocida por hacer mezclas”, explica.

En contrapunto, Néstor Placencia Jr. que dentro de su empresa, los puros son mayoría, donde a través de cada puro les gusta saber exactamente qué tabaco está en la mezcla, sabiendo exactamente el día en que se realizó el cultivo, la cosecha, la temperatura de los pilones y todo. Aunque nunca pierde la oportunidad de crear una mezcla entre tabacos de Honduras y Nicaragua, que a decir de su experiencia, forman una mezcla asombrosa también.

Y siguiendo dentro del tema de mezclas, Michael Herklots pregunta: ¿Acaso no es más rentable hacer una nueva, que mantener la consistencia de una en particular? 

Y Néstor Placencia Jr. responde que mantener una base es importante y es una tarea que requiere de mucha inversión e inventario, pero que dentro de todo ello, existen oportunidades para generar ligadas extraordinarias con cosechas de las que se dice “se dan una vez en la vida” y es cuando entran en juego ligeras variaciones a la base presentadas la mercado como “Edición Limitada”. 

Ligadas que generalmente contienen alguna hoja que, sin explicación aparente o necesaria, resultaron mejores que el resto, así que se separan en pacas individuales y se destinan a elaborar un producto especial que difícilmente podrá ser replicado en el futuro. 

Para Christian Eiroa, en este tema lo importante es sacar el negocio del proceso, pues si tu convicción es hacer una mezcla, sólo tienes que hacerla sin pensar en si será redituable y por cuánto tiempo, sólo hacerla porque te gustaría hacerla “y lo vas a disfrutar”, afirma, “siempre manteniendo una producción reducida, pero constante para evitar atascos en tus bodegas y te puedas concentrar en la consistencia”, añade.

Además, Manuel Quesada considera que hay que tomar en cuenta que esta no es una industria o un mercado estático, sino que siempre está cambiando y creciendo y los distintos tabacos del mundo, especialmente los nuevos como los de Panamá o Puerto Rico, no vienen en los libros y hay que probarlos para empezar a jugar con semillas, orígenes y años. Y ahí es donde el trabajo de mezcla se vuelve una constante, pues muchas veces tienes que trabajar con lo que está en ese momento en el inventario. 

Finalmente, Christian Eiroa destaca un punto importante dentro de la industria: La paciencia.

A pesar de todos los avances en la cura del tabaco y de cómo se tratan los campos durante el proceso de siembra, el uso de energía solar, de nuevos sistemas de riego, cosas que hace a la industria más eficientes, cada elemento de este proceso no brindará resultados sino hasta muchos años después, cuando el humo haga su juego. 

Juego que Manuel Quesada define como un vehículo de placer, pues para él, las sensaciones de una buena fumada no vienen de las hojas como tal, sino de los humos que desprenden durante la combustión, “y por eso hay que tener mucho cuidado durante todo el proceso de almacenamiento y elaboración de los cigarros, para no afectar con una mala combustión, todos los años de esfuerzo que hay detrás”, concluye.

De esta manera, durante la última edición de la PCA, este seminario de blending concluyó por falta de tiempo y no ide ideas, dejando claro que el arte de la mezcla es una tarea de paciencia, dedicación, ensayo, error y aprendizaje empírico únicamente acumulado durante más de cien años de tradición tabaquera alrededor del mundo. 

Sintetizando todo ese esfuerzo a los minutos en los que las y los aficionados se sientan, olfatean, manipulan y encienden un cigarro, para disfrutar de los aromas y sabores que una hoja tratada con especial cuidado desde que era una semilla, puede brindar tras los 400 pasos que un buen cigarro requiere para satisfacer un paladar.