Asylum 13 Oblongata Natural: Fumando en Ciudad Gótica

Tabaccology

Luciano Quadrini

Llevaba ya 500 días en cuenta regresiva para hacer este viaje. La espera se hizo larga debido a la ansiedad y al contexto de pandemia pero finalmente me encuentro acá, en la ciudad de New York en el borough de Queens, disfrutando de otra recomendación infalible de Gabriel Estrada, Hombre Habano 2019, que no para de traer novedades en tabaco a nuestro país. 

Buscando un lugar propicio para el análisis de este puro emprendí una caminata nocturna por el barrio y me acomodé debajo del puente de la estación de metro en 40 St-Lowery St. de la línea número 7. El lugar me pareció por demás pintoresco y perfecto para absorber por completo la esencia del lugar. Ya caída la noche, son las nueve en punto, con una temperatura de 22 grados y una agradable brisa de un otoño joven. El entorno se despliega como una película: gente caminando con apuro para regresar a sus casas después de un largo día de trabajo, con auriculares, respondiendo las últimas llamadas laborales de la jornada; familias tomando fotos, disfrutando de ser turistas, con sonrisas imborrables; ciudadanos locales llenos de bolsas con productos alimenticios para disfrutar de una cena, e incluso algunos vendedores ambulantes que cruzan las calles sin descanso acompañados por algunas palomas que tratan de picotear algo que por accidente toque el suelo: La vista de la ciudad es inmejorable. 

 

En el fondo se alza el Empire State que esta noche está iluminado de un verde esmeralda que realza su innata belleza. Sin duda están dadas todas las condiciones para comenzar esta experiencia sensorial. 

El elegido para fumar en Ciudad Gótica es una joya del maestro Christian Eiroa: Asylum 13 Oblongata Natural. Fue pura casualidad la decisión de que esta sea la primera reseña de mi viaje, pero creo que azarosamente es muy apropiado para esta ciudad. La palabra asylum significa, en español, asilo o manicomio, e inmediatamente me recuerda al Arkham Asylum de Ciudad Gótica de los comics y películas de Batman. La estética de Ciudad Gótica siempre me hizo fantasear con que así se vería la ciudad de New York, y aunque ya he estado unos dos meses de visita en la Gran Manzana, todavía le encuentro similitudes con la metrópoli de DC.

Sin más preámbulo comencemos a ver qué trae Asylum 13 entre manos. 

Se trata de un puro de seis pulgadas de largo y un cepo de 60 en formato box-pressed (hermano del Medulla, mismo blend pero en formato round parejo), vestido con capa Corojo de Honduras y tripa y capote del mismo origen. Medulla Oblongata es el nombre en latín utilizado para referirse al tronco del encéfalo, que está conformado por el mesencéfalo, la protuberancia y el bulbo raquídeo. La porción del sistema nervioso central que une las estructuras cerebrales con la médula espinal y el cerebelo. Es un centro nervioso que regula algunas funciones vegetativas como son la frecuencia respiratoria, el latido cardiaco, y además es lugar de paso y origen de importantes vías nerviosas. De más está decir que me atrajo desde un principio por su nombre, debido a mi afición a la anatomía humana, a la cual le he dedicado ya 10 años de mis 30 años de vida en el estudio y la enseñanza de la misma. Unir pasiones siempre es un placer del que hay que estar agradecidos.      

Volviendo al puro. La capa es lisa, color marrón café, de venas casi imperceptibles, sin baches, muy suave al tacto y de oleosidad media. Lleva un papel en la parte inferior que la protege y donde se lee el nombre “Oblongata”. Seguido al análisis visual y táctil procedemos con la parte olfativa. En frío, en el pie, se perciben notas a caramelo y chocolate, y en la capa algo de heno. 

A esta altura ya no sé si el impaciente es el puro o soy yo, y no dudo en realizarle un corte recto con guillotina de doble hoja y comenzar el encendido con torch mientras pasa una ambulancia que parece alentarme con su sirena. A pesar de estar en la ciudad donde la gente siempre está apurada, me tomo mi tiempo para ir tostando el pie del puro muy lentamente. 

Primeras caladas y me recibe un inicio amigable, con tintes herbales. Por detrás surge un cuero respetuoso y detrás de él la pimienta va apareciendo también. Una pimienta negra de poco picor por ahora, pero de muchísimo sabor. No es lo mismo que un puro tenga “picor” a que tenga notas a pimienta, ya que se percibe (además de por ese picor) por notas olfativas y gustativas particulares. Los tostados están presentes con un perfil como de café que se integra a los frutos secos que llegan con avellanas. 

Aproximándonos al segundo tercio brota un dulzor similar a la miel y en el retrogusto se va depositando un sabor a madera de cedro bastante intensa y deliciosa. El cedro continúa adquiriendo intensidad en este tercio y se va uniendo de a poco el heno que le aporta una cuota de acidez que llega a balancear perfectamente ese dulzor propio de la miel. La definición de los sabores es impecable, casi no requiere esfuerzo y concentración. Las notas son claras, están bien diferenciadas y se perciben dinámicas, como mutando calada a calada. Los tostados retoman fuerza ahora con sabores más maltosos. La pimienta sigue suave pero ahora se adosan otras especias como la nuez moscada. El cuero nunca se fue y sigue de base en el fondo. 

Pasando la mitad del segundo tercio se nota un aumento de intensidad liderado por el cuero, que ahora se pasa al asiento del conductor y acarrea notas a tierra seca. En el último tercio, como se nos anunciaba previamente, domina el cuero con un fondo herbáceo. La cremosidad del humo jamás mermó en toda la fumada, y la ceniza se sostuvo firme en el cigarro sin ningún problema a pesar del calibre. La combustión es intachable. 

Ya llegando al final el puro se mantiene en el perfil de los tostados y la intensidad ha descendido un poco, a un nivel muy agradable. A coronar el final llegan el caramelo y el café que no pasan para nada desapercibidos. Sin dudas es un puro que volvería a fumar habitualmente. A pesar de que el cepo 60 no es de lo que más se amolda a mi paladar, este cigarro, debido a su fortaleza media, su mecánica y construcción excelentes, y su tremenda definición en sabores y aromas se ha ganado un lugar fijo en mi humidor.   

Como dicen mis amigos Nicolás Valenzuela y Gastón Banegas, “te deja tibio” con ganas de fumar aunque sea una pulgada más.

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