Carlos Brugal Cigars, elegancia y glamour en cada fumada

Cuando a la dedicación por un producto de calidad se suma el talento nato para el mercadeo y un apellido consumado en el mercado local, se crea una fórmula perfecta para el éxito. Tal es el caso de Carlos Brugal y Federico Núñez, un par de amigos de la infancia que crearon una marca basada en la elegancia y el glamour del acto de fumar.

Carlos Brugal Cigars es sinónimo de estatus y representa una oportunidad para que cada fumador encuentre placer en momentos de convivencia sin importar sus gustos a través de dos blends, con fortalezas de media a fuerte y de suave a media, creados para satisfacer cada paladar.

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Amistad y sociedad

Carlos Alberto Brugal Naranjo y Federico Núñez Tejada se conocieron durante su adolescencia, crecieron juntos –apenas a unos metros de distancia– y lo hicieron viendo a sus padres disfrutar del tabaco, sus aromas y sabores.

El arraigo de este par de amigos por su tierra –ahora convertidos en socios– los llevó a incorporar elementos distintivos de sus orígenes dentro de la anilla con la que ahora incursionan en el mercado del tabaco premium: palmas por la zona de los cocotales de Puerto Plata, un monumento que representa a la provincia de María Trinidad Sánchez y las monedas históricas de la República Dominicana.

Como es normal en la vida de cualquier persona, los caminos de estos niños tomaron rumbos diferentes al crecer. Mientras Carlos se dedicó al mundo inmobiliario, Federico se desarrolló en el ámbito del mercadeo y las leyes, pero Nagua siempre fue un punto de encuentro para ambos.

Atendiendo al llamado de su madre, Federico volvió a su tierra natal para hacerse cargo de las fincas familiares, en donde cada cierto tiempo recibía a Carlos para conversar y compartir un cigarro. Con el tiempo, estas reuniones educaron sus paladares, abriendo ante sus sentidos el abanico de posibilidades que ofrece el tabaco.

Al igual que Carlos, Federico no comenzó a fumar sino hasta cumplida la mayoría de edad.  “Recuerdo una mañana, con 18 años ya, decirle a mi padre que me enseñara a encender un cigarro. Ese día, en lugar de reprimendas, él me entregó una cata”, comparte.

En la casa de Federico, el tabaco no escaseaba gracias a su tío Rafael Basilio, quien junto a su esposa laboraba en una importante fábrica de cigarros y procuraba obsequiar –por lo menos– una caja de tabacos al mes.

Mientras tanto, Carlos continuó creciendo en el mundo inmobiliario, un negocio que encontraba próspero y cómodo, con muchas oportunidades y la posibilidad de trabajar desde casa. En 2019, en un viaje a Cuba, se introdujo de lleno en el Mundo del Tabaco y los maridajes, despertando en su interior el interés por la hoja y sus placeres.

Fue así, con un amplio surtido de cigarros y tardes enteras para compartir, que lo que comenzó como una peña entre amigos que fumaban para satisfacer su paladar y conversar, más de una década después se convirtió en el proyecto para la creación de una marca y una oportunidad de negocio basada en su propio disfrute.

Homenaje familiar

Firmes en la creación de un producto bajo los más altos estándares de calidad, la idea “se añejó” durante tres o cuatro años, con altas y bajas, como todo negocio, pero trabajando para construir uno de los mejores cigarros dentro del mercado, uno que satisfaga al público y lo haga sentir pleno en cada fumada.

El primer paso fue visitar distintas fábricas dentro de la amplia variedad que Tamboril –Capital Mundial del Cigarro– puede ofrecer, para seleccionar alguna que se distinguiera por su calidad de elaboración. “Cada que visitábamos una fábrica probábamos un arsenal de cigarros… Eran las 7 de la mañana con nada más que agua y café en el estómago, un verdadero golpe, pero era la forma de aprender” para luego desarrollar el blend, recuerda Federico.

El equipo ya contaba con el diseño de las anillas y de las cajas, piezas de lo más elegante, entintadas en color azul, tono elegido por su asociación con la paz y la tranquilidad; pero hacía falta encontrar a un master blender que tradujera sus ideas a la mezcla de un cigarro que fuera perfecto. “Fueron muchas las propuestas que probamos, pero hasta que de las 10 personas en el focus group, sólo uno o dos tenían opiniones negativas, fue que elegimos a las ganadoras”, detalla Federico.

De acuerdo con Carlos, la elección de Carlos Brugal Cigars como nombre para la marca es un homenaje a la memoria de su padre, reconocimiento que continúa con la primera línea de su producción, Don Carlos Brugal, cigarro presentado en capas Connecticut, formato Doble Toro, de fortaleza suave a media, y Habano Toro, de fortaleza media-alta. “Me inspiró mi familia al fundar la fábrica del Ron Brugal, que en la actualidad es un sinónimo de dominicanidad”, detalla Carlos.

Entrada al mercado

La idea para crear esta marca surgió en 2020, y en el mes de diciembre de 2024 los cigarros estuvieron disponibles en el mercado dominicano, abarcando las ciudades de Santo Domingo, Punta Cana, Santiago, Nagua, Cap Cana, San Cristóbal y Bávaro. Se reporta como agotada la primera producción de su capa Habano y sólo quedan unas cuantas existencias de la Connecticut.

El secreto o la fórmula del éxito para este par de socios radica en el talento natural de Federico para el mercadeo, los años invertidos en el desarrollo del blend y la marca en general, así como un nombre e identidad muy llamativos. “El juego se llama paciencia. Nuestros cigarros, después de rolados, tienen casi dos años de guarda, y esa espera aporta calidad”.

Si bien la marca se introdujo al mercado desde el pasado mes de diciembre, el lanzamiento oficial está programado para el día 8 de febrero en la Marina de Cap Cana, en Bohemian Cap Cana Cigar Lounge, evento que dará paso a la publicidad de calle y televisión.

Basados en decisiones inteligentes de negocio, el primer lote de cigarros fue reducido, y tras lograr más de 90 por ciento de aceptación en el mercado, Carlos y Federico decidieron liberar un embarque mayor, mismo que en breve habrá concluido su periodo de añejamiento para ser ofrecido al público.

La diferencia de su producto contra lo que existe en el mercado se basa en el marketing. De acuerdo con Carlos y Federico, cuando las personas obtienen cigarros de su marca, la mayoría los coloca en una caja normal y así los saca a vender, mientras que ellos trabajan un blend particular, con tabaco de categoría premium, colocado dentro de una elegante caja elegida para añadir valor de marca, “algunos clientes ni siquiera escuchan el precio, sólo la quieren tener y ya”.

Y cuando el amor no llega a primera vista, cuentan con una estrategia de venta face to face con visitas a cigars en Punta Cana, La Terrera, Samaná y otras localidades, conversando directamente con los clientes, quienes –sostienen– suelen realizar pedidos a la primera fumada.

Enamorar al cliente

En el futuro inmediato, los objetivos de Carlos Brugal Cigars están claros. En un par de meses, cubrir la totalidad del mercado en la República Dominicana antes de iniciar la expansión rumbo a los Estados Unidos, donde ya se trabaja la entrada desde el estado de Florida. Además de presentar una segunda línea llamada C. Brugal, en honor a Carlos.

Y así, continuar con el crecimiento sostenido que la marca muestra hasta este momento. “El día 9 de diciembre salimos al mercado y, con corte al 25 de enero, hemos tenido más salida y movimiento en el negocio del cigarro que dentro de lo inmobiliario”, detalla Carlos con satisfacción.

Pero no todo en la vida es dinero, y el objetivo a largo plazo de la empresa es mantenerse como un negocio cien por ciento familiar, como un legado que permanezca para los hijos, nietos y quienes vengan detrás. “¿Crear una empresa para ser ricos? No, queremos dejar algo, crear una fundación que nos permita dar partes de nuestras ganancias”, destaca Federico.

Carlos Brugal Cigars busca enamorar al consumidor con este primer par de ligas, en un comienzo lento, pero firme, hasta que ambos socios puedan dedicarse única y exclusivamente al negocio del tabaco. “Todo emprendedor enfrenta dificultades, pero afortunadamente contamos con familias fuertes que nos han sostenido para seguir adelante”.

Finalmente, Carlos y Federico coinciden en que la satisfacción llega cada vez que un cliente los recibe con mucho agrado, les abre un espacio en su agenda y les ofrece mucho cariño, “y ese nivel de aceptación nos motiva a seguir trabajando para tener un producto épico, único, que cause asombro y que cada calada se complemente con un ¡wow!”.