Castaing Díaz Cigars, cualidades inesperadas

Nacido y criado en Santo Domingo, la capital, Francisco Díaz Bello se considera un «dominicano neto» porque recorre el país entero «y me identifico mucho con cada provincia». Destaca que tiene buenos amigos en todo sitio, y con ellos comparte buenos momentos y los puros Castaing Díaz, que ofrecen a quien los prueba una experiencia nueva: «cremosidad, aroma y sabores que no se encuentran regularmente en un cigarro nuevo o una marca emergente».

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Al igual que muchos de sus colegas –como se refiere a quienes emprenden en el ramo– Francisco Díaz Bello inició con Castaing Díaz Cigars durante la pandemia de Covid-19, pero sus raíces vienen de atrás… Su abuelo materno, don Ventura Bello, cosechaba tabaco en un campo en Yamasá, provincia de Monte Plata, donde, siendo niños, él y sus hermanos pasaban las vacaciones escolares enteras.

Recuerda que su abuela, doña Evangelista de los Santos, también fumaba en pipa el tabaco para Andullo «que el viejo preparaba», y se sentaban al lado de ellos para compartir, escuchar anécdotas y ese tipo de cosas. «Los abuelos nos malcriaban y consentían mucho, éramos felices, libres, y allá todo era espectacular: hasta el agua de manantial que bajaba de la montaña, fresca, no tenía comparación».

Nacido y criado en Santo Domingo, la capital dominicana, Francisco llevaba al abuelo los puros que su padre le enviaba desde Estados Unidos, «y cuando llegaba al campo el viejo se ponía muy contento con esos cigarros». Aunque don Ventura y doña Evangelista fallecieron después de los 90 años, en esos terrenos dedicados al tabaco «mis tíos, que viven allá, dejaron ese negocio y prefirieron el cacao».

Una marca, dos apellidos

Muchos años después, su acercamiento con los cigarros fue casual, ya que esta vez debía enviarle puros dominicanos a un amigo que vivía en EEUU. En 2020, su búsqueda le condujo hasta Santiago y a su actual fabricante, William Santos, con quien comenzó a platicar, a conocer sobre la industria y sobre todo a fumar: «No me interesan el cigarrillo, la hooka ni el vaper… El cigarro fue el que me atrapó por el aroma, textura y todo lo que encierra fumar un buen puro».

Como pasar a saludar y fumar con William se hizo una costumbre, Francisco no sólo le cogió el gusto a fumar, sino que empezó a visualizar el negocio y a diseñar –junto con el fabricante– las mezclas de sus cigarros. «Para conocer debes probar y degusté muchos puros, como sigo haciendo por las noches, en casa, cuando me siento tranquilo a disfrutarlos junto con un traguito de Mamajuana…«.

Su marca conjunta los apellidos de los socios: Castaing y Díaz, pues decidió asociarse con su sobrino César –hijo de su hermana mayor–, quien vive en Estados Unidos. «Ellos son tres hermanos y somos muy unidos, porque incluso vivimos juntos un tiempo. Así que, durante una de sus visitas, nos sentamos a probar el cigarro que había elegido y le gustó. Le dije que quería tener una marca personal, con buenos puros,» y él accedió a sumarse a la iniciativa.

«Lo que comenzó fumando con mis amigos, con la idea de compartir y pasar un buen rato, ya con mi socio tomó forma y creamos la marca y nuestra empresa, que lanzó sus productos hasta 2024 porque al cigarro hay que darle su tiempo de reposo. Por ahora estamos únicamente en República Dominicana, pero con toda la actitud y el ánimo de echar pa’lante».

Oferta en crecimiento

Francisco habla entonces sobre su oferta actual: la línea Sensation, con dos vitolas y blends. Un Toro box pressed de 6 pulgadas, cepo 54, con capa Negro San Andrés México, capote Cubano y tripa Dominicana, Cuba y Nicaragua, así como un Toro de 6 pulgadas, cepo 54, capa Habano, capote Corojo y tripa Cuba y Dominicana. Adelanta que está en producción otro cigarro, Temptation, también de 6 pulgadas, cepo 54, pero Torpedo, con capa Negro San Andrés, que estará en el mercado antes de finalizar el año.

Por su fortaleza media, se trata de una oferta para un público que ya fuma. No obstante, la marca ampliará su portafolio con otras propuestas «en dos pasos». Es decir, dirigidas a quienes se iniciarán o ya comienzan a apreciar «la sabrosura de los cigarros. Una fortaleza suave, pero que dé seguidilla y se pueda disfrutar con una café, una cervecita ligera…».

Gracias a su trabajo como vendedor para un dealer de la empresa de telecomunicaciones Claro, Francisco tiene oportunidad de recorrer el país entero y llevar la promoción de su marca «a todas partes». Su estrategia se ha centrado en la venta directa y también ha tenido mucho éxito en Amigos Cigar Café, establecimiento ubicado en San Cristóbal. «Siempre respondo a las solicitudes que me hacen en Instagram (castaingdiaz_cigars) o vía WhatsApp. Nos ponemos de acuerdo y hago el envío a cualquier parte del mundo».

Sabe que existen fumadores que se casan con una marca, y por eso «como hago siempre, a un amigo o colega, le doy un cigarro y le digo ‘prueba’. Ya cuando me dicen que está bueno, yo lo sé, pero necesito de más ideas y palabras de otras personas para estar seguro de que el producto les gustará a los demás».

De acuerdo con Francisco, lo mejor de sus puros es que ofrecen una experiencia nueva, «por la cremosidad, aroma y sabores no se ven regularmente en un cigarro nuevo o una marca emergente. He tenido la confianza con mi fabricante de participar para hacer las ligas, hacer pruebas y dejar pasar el tiempo necesario para que el cigarro repose y ofrezca lo mejor de sí».

Como todo emprendedor que ingresa a la industria, su objetivo en el mediano y largo plazo es posicionarse en los mercados internacionales «como digno representante de la República Dominicana, que goza de muy buena fama… Llevar nuestro producto, crecer como marca e ir adelante con una buena distribución, que ahora estamos planificando para extendernos, como primer paso, en todo nuestro país».