Whitney J. Hillman, un cigarro a cielo abierto

Pese a las restricciones y vastedad de un territorio diferente al común para el mercado, Whitney J. Hillman destaca por su labor en la gerencia para productos de tabaco de Brown Jug, una vinatería ubicada en Alaska, donde impulsa la integración de una comunidad fuerte de aficionados que –como ella– aman compartir un cigarro bajo el cielo abierto de El Gran Norte

Whitney es nativa de Alaska, EE.UU., donde el número de Lounges es limitado y los impuestos representan un obstáculo para la industria del cigarro. A pesar de ello, se rodea de aficionadas y aficionados dispuestos a construir redes a través de la organización de eventos sociales y la asociación con embajadores de marca, para crear una cultura única alrededor del tabaco.

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Gusta también de las actividades al aire libre, cuya práctica le ha permitido fincar amistades innumerables y una base sólida para forjar una carrera en la industria: “Ya sea que esté pescando, conduciendo motocicletas de montaña o atendiendo mi granja, no hay nada como disfrutar de un cigarro a cielo abierto”.

Como Gerente de Categoría en Brown Jug, tiene la suerte de combinar su pasión con la profesión. Aprovecha la interacción con los clientes para educarlos sobre los cigarros y su disfrute, ejerciendo un liderazgo que fortaleció al convertirse en la primera mujer certificada como Sommelier de Cigarros en Alaska, con el programa ofrecido por el Movimiento Global SOTL.

Para Whitney, impulsar la integración de una comunidad en torno de los cigarros presenta grandes desafíos, pues en Alaska –como en otros lugares del mundo–, las prohibiciones de fumar en interiores limitan las reuniones presenciales. Además, el vasto territorio del estado privilegia el acceso de minoristas en línea, quienes actúan en una escena más dispersa.

Sin embargo, con apoyo de la comunidad actualmente explora espacios para eventos «alternativos» que cumplan con las regulaciones, y organiza reuniones educativas y degustaciones que animan a los entusiastas del cigarro a participar. “Esto fomenta un sentido de comunidad y aprecio por las experiencias compartidas”, dice.

Su visión sobre la cultura del cigarro en Alaska es ambiciosa y espera un mayor número de Lounges operando, así como una política fiscal distinta para los cigarros premium, al margen de los cigarrillos. Desarrolla esta idea con un enfoque comunitario, pues los eventos pueden atraer a los representantes de marca, para compartir sus conocimientos en un entorno acogedor donde todos se sientan parte de la familia Brown Jug.

Como Sommelier, mantiene un aprendizaje constante sobre los matices del tabaco: sus diferentes regiones, variedades, procesos de curado y combinaciones, para crear una experiencia de fumar única.

Whitney aclara que no sólo se trata de conocimiento técnico, pues un aficionado al tabaco premium aprecia la experiencia completa de un puro: «Busca entender cómo el tiro, la quemada y el perfil de sabor evolucionan, y también se trata de hacer maridajes y compartir esta pasión con otros”.

Entre otros recuerdos memorables, cuenta que un día de julio –durante la temporada de captura de salmón–, bajo un cielo de color naranja había pasado un día lento y poco productivo… hasta que un tirón en la línea la estremeció. Un ejemplar magnifico, atrapado en el anzuelo, al que vuelve siempre con las primeras bocanadas de un Arturo Fuente, que era lo que fumaba en aquel momento. “Pura satisfacción. Un recordatorio de que a veces las mejores cosas de la vida llegan cuando menos lo esperas”.