
En el marco de la séptima edición de Fuego & Barrica, celebrada en Honduras, Carlos Castillo Cigars & Co. reafirmó el ímpetu de una tradición familiar ligada al tabaco desde finales del siglo XIX.
Su historia se remonta a Matilde Castillo, tatarabuelo del fundador, quien sembraba tabaco en Jamastrán hacia 1870. Tras décadas de altibajos en la industria, la familia retomó su legado en 2020, en plena pandemia, dando vida a la marca Carlos Castillo Cigars, en honor de Carlos Castillo Valle, su abuelo, pionero en los sectores ganadero y agrícola.
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Hoy, la empresa se abre camino más allá de Honduras con un portafolio de seis líneas que incluyen capas San Andrés, Connecticut, Habano y Maduro. Sus cigarros ya están presentes en Estados Unidos, especialmente en Texas, Florida y otros puntos de la región sur.
La marca ofrece desde robustos clásicos hasta samplers y cigarillos, siempre con la intención de resaltar la calidad existente en su país de origen: “En Honduras el tabaco forma parte de nuestro ADN, de nuestra cultura”, afirma Carlos Castillo, recordando que este producto es incluso patrimonio cultural de la nación desde 2016.
Sobre su participación en el evento, encabezando las marcas Bandido, Blue Blood, Smoking Rabit y Abuelo Tomás, celebró la organización y el ambiente: “Estamos contentos; lo disfrutamos todos y esperamos hacerlo el próximo año también”.






