
Durante años, el cigarro premium fue sinónimo de exclusividad: un ritual reservado para lounges privados, sillones de cuero y conversaciones pausadas entre conocedores. Hoy, esa imagen ha evolucionado. Al igual que la gastronomía y la mixología puertorriqueñas –que han alcanzado reconocimiento internacional–, el Mundo del Tabaco experimenta una expansión extraordinaria, integrándose a restaurantes, barras, hoteles y espacios donde el arte del buen vivir se celebra con orgullo y autenticidad.
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Columnas de Humo
Cándido Alfonso(*)
Puerto Rico protagoniza un renacimiento culinario. Chefs visionarios, restaurateurs audaces y foodies apasionados colocan a la isla en el mapa global, mezclando innovación, tradición y creatividad sin límites. Con ese mismo espíritu, el cigarro premium ha encontrado un nuevo escenario compartido con la alta cocina, la coctelería artesanal y la hospitalidad moderna. Ambos mundos –gastronómico y tabaquero– comparten una misma filosofía: la búsqueda del placer genuino, el respeto por la artesanía y la celebración del tiempo bien vivido.
Entre Humos ha desempeñado un papel esencial en esta transformación. De su mano, el sector de la hospitalidad ha descubierto el valor que el aficionado aporta al tabaco premium. Restaurantes, bares y rooftops han entendido que ofrecer un espacio o una experiencia dedicada al fumador no sólo amplía su propuesta, sino que eleva su ambiente y atrae a un público selecto, fiel y amante del buen gusto.
El impacto es tangible: durante los últimos años, casi un centenar de locales del mundo gastronómico y de la mixología en Puerto Rico cuentan con humidores cuidadosamente instalados y abastecidos por Entre Humos, con selecciones de cigarros curadas por su equipo de expertos. Esta colaboración ha permitido que chefs, bartenders y anfitriones integren al tabaco premium como una extensión natural de la experiencia culinaria o del ritual del cóctel perfecto.
Hoy, no sorprende ver terrazas donde un ron añejo o un old fashioned se acompaña de un cigarro excepcional, o cenas en las que el maridaje culmina con una fumada pausada al atardecer. El cigarro se ha convertido en un puente sensorial entre la cocina, la bebida y la conversación; un gesto que completa el ciclo del disfrute.
Así como la gastronomía puertorriqueña ha sabido honrar la tradición mientras abraza la innovación, el cigarro premium vive su propia evolución. Se aleja del mito de lo exclusivo y se acerca al concepto del lujo compartido: la experiencia, la autenticidad y la conexión.
Gracias a la visión de Entre Humos, el tabaco ha pasado de ser un símbolo de élite a convertirse en parte del nuevo lenguaje de la hospitalidad; un lenguaje que celebra la pausa, el detalle y el arte de disfrutar.
Porque al final, el cigarro –como la buena mesa y el gran cóctel– es una celebración del tiempo, del gusto y de la conversación. Un arte que no sólo se disfruta, sino que se comparte.
(*) Socio fundador de Entre Humos: Lounges, Online, Retail, Puerto Rico.






