Canfranc, una historia de espías

HACIENDO AMIGOS INTERNACIONAL

Fernando Sanfiel

Canfranc es un enclave del Pirineo aragonés de España que me transporta hacia una historia reciente, pero que quizá no conozca. Originalmente era un paso único en las fronteras de Francia y España; lugar de transito de personas y mercancías donde el 18 de julio de 1928 –con la presencia del rey Alfonso XIII y el general Primo de Rivera– se inauguró una Estación Internacional de tren.

Sus características y configuración, reservada a pocas comodidades o como un exclusivo lugar de paso, le permitieron forjar una historia que marcó muchos de los acontecimientos de la Segunda Guerra Mundial. Antaño fue nido de espías y fuente de conspiraciones caracterizadas por la clandestinidad y el riesgo.

Hoy las antiguas instalaciones del complejo ferroviario son ocupadas por el Canfranc Estación Royal Hideaway Hotel, perteneciente a la cadena Barceló. Son parte de su equipo dos referentes de la cocina aragonesa: Eduardo Salanova y Ana Acín, quienes para mostrar su arte en los fogones de resta disponen de dos vagones-restaurante magistralmente restaurados, con su estilo clásico, donde los comensales degustan su carta.

Es especialmente atractivo el diseño de la indumentaria del personal, que nos recuerda los oficios mas variados de la tradición ferroviaria.

Lee en la revista (gira tu celular para una mejor experiencia de lectura):

 

BIBLIOTECA Y COCTELERÍA

Mi colaboradora y gran amiga Valentina Vandici regenta La Biblioteca, un rincón donde ademas de leer y relajarse, el visitante se deleita con sus cocteles. Para conmemorar este magno evento y en honor a los fumadores de puros lectores de esta revista –amantes de historias y momentos únicos– hemos diseñado este coctel que contiene un poco de nosotros y el suspense de… ¿qué resultado conseguiremos ambos?

EL COCTEL 007

El nombre surge por el numero de sus ingredientes. Nombre que le viene al pelo por esta historia de intrigas e identidades escamoteadas a la luz de las farolas de una estación de tren que guarda, como ésta, innumerables secretos y encuentros furtivos.

INGREDIENTES:

Talisker Single Malt, 10 años. 50 ml.

Fat whashed Torreznos (enriquecer el alcohol con grasa).

Puré Fruta de la Pasión. 10 ml.

Paragón White Penja Pepper cordial. 10 ml.

Ratafia. 5 ml.

Zumo de lima. 20 ml.

Bitter jamón de Teruel. 2 dash.

La sensaciones secas y apimentadas del paladar están reforzadas con un toque amargo que aporta el licor por excelencia de la comarca, y que llegó a mis manos por esas raras coincidencias del destino que te cambian la vida, Ratafia. Se trata de un licor de nueces verdes fermentadas que aporta la identidad de la zona.

Esta mezcla de sabores y e ingredientes hace que la elección de un tabaco sea aún más apasionante y misteriosa.

UN TABACO PARA PASAR INADVERTIDO

Lo sabía y acepte el reto. Fue una tarea ardua de varias semanas de cata, hasta que por fin me decidí por un tabaco sin marcas, sin identidad externa –como alguien que quiere pasar inadvertido–, pero que para los conocedores lleva en su alma el sello de sus orígenes.

Procedencia canaria, palmera, para mas señas. Con tabaco de la Breña y otro de orígenes cubanos, Pelo de Oro, y ¿cómo no?, el toque exótico del tabaco de Indonesia, complementado –para dar un aspecto externo más europeizante– con capa de Conneticut. Un cepo 52 x 130 mm, que en las distancias cortas sabe transmitir los secretos que esconde bajo su apariencia discreta.

Una fumada larga, más de una hora, que a sorbos agridulces de 007 no te dejan ausentarte en distracciones vagas de la mente. Cada sorbo te trae al descubrimiento seco y ácido, con toques amargos del combinado, pero cada vez diferente, cada vez sugerente, y dependiendo de la temperatura de la boca te hace llegar nuevas y variadas sensaciones a lo largo de toda la fumada.

Es un reto intentar adivinar qué pasará en el siguiente sorbo, la siguiente calada. Provocación apasionante que te mantiene despierto y alerta todo el tiempo; un tiempo de lucidez para adentrarte en la historia y el misterio de la estancia y de sus personajes.

ESPÍAS DEL TIEMPO

Podemos resumir la experiencia como digna del más que recordado Juego del Escondite de nuestra niñez, en el que la tensión del momento y la adrenalina que fluye a tu cerebro –para brindarte más oportunidades de hacerte invisible– son recompensadas por saber que no te podrán descubir; que tu secreto sera sólo tuyo y de quienes te hicieron el encargo, y que en cada calada de cigarro y cada sorbo de licores se descubrirá ante ti una sinfonía de sensaciones nuevas: fuertes, a veces; encontradas, otras, y maridadas las menos.

Una montaña rusa muy acorde con la historia del evento de la apertura de esta maravillosa propuesta de hospedaje, que no puede quedar completa en estas simples lineas y que sólo con vivir la experiencia nos hará –a cada uno con su estilo–, revivir momentos tanto de nuestra historia cercana como de nuestra niñez.

Que lo disfruten, y de buen seguro que Valentina será la anfitriona perfecta que logrará que la experiencia les lleve a convertirse en verdaderos espías del tiempo. Fue una experiencia corta, pero intensa, elaborada con mimo y pasión por lo desconocido… Va por ustedes.