Redescubre TE AMO, la tradición familiar del tabaco mexicano

Presente en el mercado internacional durante más de 50 años, Te Amo es la marca icónica de los puros de México, que ha logrado llevar los productos del tabaco cultivado en la zona de Los Tuxtlas, en el estado de Veracruz, a 70 países del mundo.

De la mano de los Turrent, familia de productores y exportadores de tabaco en rama desde 1880 ‒a lo largo de cinco generaciones‒, el arte de la manufactura se incorporó tras adquirir la fábrica y marca que mantienen desde inicios de los años setenta, con puros que han disfrutado figuras emblemáticas como la desaparecida María Félix, o la también actriz Salma Hayek.

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Lleva por imagen a toro y torero durante un pase en el área inferior del redondel, con el nombre “TE-AMO” inscrito en mayúsculas antiguas de color rojo, unidas por un guión: símbolo clásico que ha dado la vuelta al mundo en anillas y embalajes.

Como reconocimiento a sus consumidores y homenaje a la marca, la familia, encabezada por don Alberto Turrent Cano, decidió lanzar la campaña Rediscover Te Amo, con la Edición Especial de tres vitolas o tamaños de una mezcla de capa Habana, una imagen que conduce hacia el Valle de San Andrés y una campaña que combina tradición, estilo de vida y modernidad, dirigida a mujeres y juventudes; sectores crecientes en el mercado.

Los inicios

Inmigrantes catalanes, algunos miembros de la familia llegaron a Cuba, y otros a México. Antonio Turrent fue el primero que se asentó en San Andrés Tuxtla, Veracruz, con apenas 18 ó 19 años de edad. De su matrimonio con una joven de apellido Cinta nació un hijo, quien llevó el mismo nombre y alrededor de 1880 inició como cosechero de tabaco, confirma don Alberto sobre su bisabuelo.

Tras formar una familia propia, Antonio tuvo siete hijos de apellidos Turrent Vázquez y todos ellos se dedicaron a la siembra, entre ellos su abuelo Alberto. En 1901 nació su padre, Alberto Turrent Carrión, quien continuó la producción de tabaco en rama y su exportación a distintos países, tal y como se hacía desde muchas décadas atrás.

Recuerda que su padre enviaba pacas que se transportaban por los ríos hasta llegar a Alvarado, donde su traslado continuaba en ferrocarril. Habla también del crecimiento demográfico de San Andrés Tuxtla ‒siempre cosmopolita a lo largo de su historia, gracias al tabaco‒, que pasó de unos 30 mil a sus casi 200 mil habitantes actuales, a pesar de la migración durante los últimos años.

Cambios, también, propios de una industria que ha evolucionado con el tiempo. Como ejemplo, don Alberto cuenta que en los años treinta enviaban tabaco en rama a un empresario alemán, quien mantenía un adeudo con ellos, pero al estallar la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) perdieron todo contacto. “Sin embargo, en 1951 mi padre recibió el cheque, así como así. Los tratos eran de palabra, sin contratos… Las cosas eran distintas”.

Con más de un siglo de historia, la empresa agrícola de los Turrent no sólo sobrevivió épocas difíciles, como la Revolución Mexicana y otros movimientos sociales, sino que entre 1860 y 1925 llegó a superar las mil 500 hectáreas sembradas con tabaco. A finales de los años cincuenta, con el embargo impuesto por Estados Unidos a Cuba, floreció un mercado en el vecino país del norte, que buscaba sustituir a los habanos con productos de calidad.

Una factoría

A sus 82 años, don Alberto Turrent afirma que el mejor maestro es la experiencia. Comparte que inició en la empresa familiar conduciendo una camioneta, y siendo muy joven lo enviaron a trabajar con familias tabacaleras en Connecticut, EE.UU. Su padre le hizo conocer cada proceso y fue ascendiendo poco a poco, hasta que en 1975 asumió la responsabilidad total de los negocios.

Fue precisamente durante el embargo a Cuba cuando el empresario estadounidense de origen judío Robert Luzgarde visitó Guadalajara, Jalisco, y probó un puro de la marca Ornelas. Le gustó tanto que averiguó el origen de tabaco, y al llegar a San Andrés Tuxtla compró un chinchal en el que trabajaban seis pureros.

Don Alberto dice que el hombre no hablaba bien el Español, pero de algún modo consiguió a un socio de Nuevo León, quien le ayudó a instalar una fábrica pequeña, pero en forma. Ellos vieron la oportunidad de negocio que se abría en Estados Unidos y buscaron aprovecharla, pero el judío murió pocos años después y sus herederos pusieron en venta las instalaciones y una marca naciente: Te Amo.

Su padre, Alberto Turrent Carrión, también reconoció esa oportunidad y al finalizar los años sesenta se decidió a comprarles, acompañado de un joven Alberto Turren Cano. Así inició la actual Tabacalera Alberto Turrent, forjando un legado propio en la manufactura de cigarros que ha echando mano de generaciones con experiencia y su capacidad de producción de la materia prima.

Nuevo Te Amo

Al igual que otros miembros de la familia encargados de la preindustria o ventas, Celina y Alejandro Turrent Cabada, hijos de don Alberto, participan en las empresas de distinta manera: ella se ha centrado en las acciones sociales en favor de las y los trabajadores y sus familias, mientras que él se encarga de la fábrica de puros.

Celina estudió Idiomas y se graduó en Londres, Inglaterra, a los 18 años. Aunque las artes y la fotografía fueron su elección inicial, tabaco y cigarros siempre han estado presentes en su vida. Además de su relación con el campo y las vegas de tabaco, ha conocido a productores y directores de grandes empresas del ramo, así como a mujeres que fuman y le inspiran en lo que ella considera “una gran familia”.

Ella inició en el área de ventas, pero luego se alejó momentáneamente para trabajar de lleno en el Museo de Arte Moderno, donde ‒cuenta‒, una exposición de fotografías alrededor de las cajas antiguas de Te Amo y algunos afiches despertaron su necesidad de hacer algo más dentro del negocio familiar.

Fue durante esta etapa cuando su hermano Alejandro le dio la idea de realizar el trabajo fotográfico de la campaña publicitaria para Te Amo. Se desarrollaba lo necesario para lanzar una Edición Limitada de una nueva liga, pero con una imagen moderna, con la idea de proyectar esta marca tradicional en los nuevos sectores del mercado, con una presencia creciente de mujeres y jóvenes.

Cumplir la tarea le llevó por dos vías: una privilegió la tradición, el estilo de vida y la modernidad, mientras que la otra le condujo hacia el campo y sus mujeres trabajadoras. Celina juega un papel importante en la fundación Previgen, que apoya a quienes laboran en las empresas de la familia, dando vida al tabaco y a Te Amo.

“Se realizan distintas acciones en materia educativa y de salud ‒explica‒, y ofrecemos a las mujeres capacitación constante en oficios distintos al tabaco, como belleza o la confección de prendas de vestir, para abrir oportunidades que les permitan mejorar su economía familiar”. De hecho, recibieron un reconocimiento por esta labor en la pasada InterTabac, en Dortmund, Alemania.

Matacapan Tabacos y Tabacalera Alberto Turrent generan cerca de 200 empleos directos en la fábrica, más de mil indirectos, dependiendo del momento de cosecha, que en más de 60 por ciento corresponden a mujeres. Esto impacta positivamente a una decena de comunidades de San Andrés Tuxtla y sus alrededores.

Un clásico

Desde su lanzamiento en los años sesenta, los puros Te Amo se distribuían principalmente en los Estados Unidos, en ciudades como Nueva York, Chicago y Pensilvania. Con la compra de la fábrica por los Turrent, la marca se cedió en términos de comercialización a la empresa española Alta Distribución (Altadis), a excepción de su manejo en México.

De acuerdo con don Alberto, el origen de la marca se debió a que en esos tiempos las corridas de toros eran altamente distintivas de México y sus dueños originales adoptaron la iconografía conocida. Además, la relación de los aficionados a la fiesta brava y los puros era tal, que cientos de pequeños tabaqueros acudían a la Plaza México a colocar sus productos.

Se atribuye también a esa antigua fábrica la creación de la vitola Toro, de 6 pulgadas, cepo 52 ‒aunque muchos productores prefieren 54‒, cuyo nombre se adoptó en el mundo del tabaco, de igual manera que la Churchill. Otro tamaño relacionado con la tauromaquia es el llamado Picadores, que al igual que en el resto de la Línea Clásica se presenta con capa Sumatra.

Desde entonces la imagen de la marca se conservó sin grandes cambios, hasta la reciente introducción de esta Edición Especial dirigida a los mercados de Estados Unidos y Europa, cuya liga llevó más de dos años concretar: Capa Habano México San Andrés con tres años de añejamiento, capote Negro San Andrés con cinco años de añejamiento y tripa Habano Criollo San Andrés y Habano 2000 San Andrés con más de cinco años de añejamiento.

De acuerdo con Celina, el cambio de imagen se centra en el verdor de Los Tuxtlas, destacando la presencia de la mujer y las acciones de sus empresas en favor del medio ambiente. Es una fumada suave a media, en los formatos Robusto, 5 pulgadas, cepo 54; Magnum, 6 pulgadas, cepo 60, y Toro, 6 pulgadas, cepo 52, rodeados por una anilla blanca coronada por un sol dorado, bajo el que se ilustra el valle, con la frase: El cigarro original del Valle de San Andrés.

“Muchas fábricas alrededor del mundo usan nuestro tabaco: Davidoff, Padrón… entonces quisimos entrar al mercado del puro para aprovechar nuestro producto y lanzar una marca mexicana”. Por eso, si alguien quiere probar tabaco de México ‒reiteran padre e hija‒, que fume un Te Amo.