La Gran Tierra

Conocida entre los pueblos taínos como Quisqueya, que significa Madre de Todas las Tierras, la actual República Dominicana fue el primer lugar de la América Colonial donde los españoles cultivaron el tabaco, en 1531, aunque el reconocimiento a su excelencia no vino sino hasta el siglo XVIII, cuando la Real Fábrica de Sevilla le consideró superior, incluso, a la mejor hoja habanera.(1)

Tras distintos periodos de auge y bonanza, intercalados con otros de declive y ocaso, el largo camino de esta industria hacia su estabilización y desarrollo finalmente permitió convertir las Hojas de La Gran Tierra no sólo en un producto nacional, sino en orgullo y símbolo de un país.

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Alberto Arizmendi

El tabaco en la República Dominicana es un bien ancestral proveniente de América del Sur, tanto de la zona Andina como de la Amazonia, que desarrollado a través del tiempo devino en variedades propias: un patrimonio que al conjuntarse con otras, introducidas, permitió desarrollar una industria pujante que mantiene una posición cimera en el comercio mundial de tabaco y cigarros.

Aquí surgió el primer fumador de occidente, el español Rodrigo de Jerez; acompañante de Cristóbal Colón que el 25 de octubre de 1492 –consignan los historiadores–, a imitación de los indígenas aspiró el humo proveniente de rollos de hoja encendidos en el otro extremo.(2) La planta, cultivada hasta entonces con fines rituales, se llevó a España y le significó una fuente inagotable de riqueza durante toda la época colonial.

Se atribuye a Jean Nicot, embajador de Francia en Lisboa, la introducción del tabaco en la corte francesa, que impulsó su popularización en Europa. Pero fue hasta 1753 cuando el naturalista sueco Carolus Linnaeus nombró Nicotiana, en su honor, al género de cultivares de la planta, e igual sucedió con su ingrediente activo, nicotina, aislado de las hojas por vez primera en 1828.(3)

Baste citar que dicho género abarca tres subgéneros, y casi la totalidad de las variedades cultivadas actualmente corresponden a la especie Nicotiana tabacum L.(4) De todas ellas se desprenden cuatro grupos básicos: havanensis (criollo, en las Antillas); brasilensis (tabaco de olor); virginica (Virginia y Kentucky, principalmente), y purpurea (Sumatra, Filipinas y Java), con características propias tanto por el tamaño, forma y color de las hojas, como por sus cualidades organolépticas (aromas y sabores).(5)

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Aunque hoy existe una reglamentación internacional que permitiría identificar cada variedad, el tabaco es una de las plantas cultivadas que mayor confusión presenta en su clasificación. Influyen en ello las variaciones en su modo de cultivo, como los factores ambientales (agua, temperatura, humedad, precipitación, radiación solar, etcétera) y edáficos (composición química del suelo).(6)

Entre las innumerables clasificaciones antiguas, que diferenciaban al tabaco regionalmente (variedades americanas y orientales, por ejemplo), o por su clase comercial (desde extra y primera hasta colas y fragmentos),(7) al iniciar el siglo XX, en la República Dominicana se denominaba a la planta en términos de género: tabaco macho y tabaco hembra o mexicano, así como el de Virginia y el de Brasil.(8)

De hecho, como las variedades y tipos que existen en el país resultan de mezclas, hibridaciones y cruzamientos, la tradición tabaquera adoptó una clasificación simple para su comercialización: el Tabaco de Olor, utilizado para capa y subcapas o tripas en la confección de cigarros, y el Tabaco Criollo o negro, para la fabricación de cigarrillos y cigarros. Cabe aclarar que en este caso, «criollo» no es sinónimo de baja calidad.

De acuerdo con el Instituto del Tabaco (Intabaco), en la actualidad el país produce cinco tipos de tabacos, en 21 variedades, que son:

Olor Dominicano

Variedades: Quin Díaz, Chago Díaz, Papayo, Amarillo Parado, Olor San Víctor, Tumba Rancho y Carbonell.

Havanensis

Variedades: Piloto, San Vicente e Intabaco T-13.

Havanensis Introducidos

Variedades: Criollo 98, Corojo, HVA y Negrito San Andrés.

Tabacos Criollos Locales

Variedades: Pitrinche, Rabito y Punta de Lanza.

Tabacos Introducidos o para Capas

Variedades: Connecticut, Broadleaf, San Andrés y Cameroon.

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Quin Díaz

Entre las variedades dominicanas originarias utilizadas en los cigarros, la Quin Díaz resultó de la selección hecha por el agricultor José Joaquín Quin Díaz en Jacagua, y durante mucho tiempo prevaleció como reina del tabaco de olor.(9) El ingeniero agrónomo Tirso Renán Ramírez Muñoz, a cargo del Departamento de Investigación del Intabaco, destaca que localmente es fuente de resistencia a la enfermedad llamada pata prieta (Phytophthora parasitaria), y desde 1955 se utiliza en los sistemas de cruzamiento en Estados Unidos como fuente de resistencia.(10)

Chago Díaz

Alrededor de 1948, el agricultor Santiago Chago Díaz sembró en un pequeño conuco cercano a Villa González la variedad Quin Díaz (que descubrió un pariente suyo). Ahí nacieron tres matas inexplicablemente grandes frente al resto, con hojas más anchas y hermosas. Junto con sus hermanos, les dio cuidados extraordinarios y con sus semillas cultivaron siete tareas.

Tras ganar un premio en una feria celebrada en Santiago, decenas de cosecheros utilizaron la variedad, que se extendió y perfeccionó hasta convertirse en una de las más reconocidas y solicitadas en el mundo.(11) Por la amplitud de sus hojas, se utiliza mucho como capote y algún tipo de capas especiales, aunque también para tripa.

Amarillo Parado

Perfeccionada por don Luis Carballo Romero, se trata de la variedad más representativa del tabaco criollo dominicano. Se utiliza más para cigarrillos de tabaco negro, pero también como capote en los cigarros, ya que por su sabor neutro se adapta a cualquier liga. Como relleno o tripa sería muy buena, ya que no opacaría el sabor de otros tabacos conocidos.

Carbonell

El productor de cigarros Pablo Carbonell Saint-Hilaire afirma que su abuelo, Jorge Carbonell Cañegas, cultivó tabaco de olor en Palmar de Abajo, municipio de Villa González, donde se obtenía la variedad conocida hoy como Carbonell. Se perdió debido a intereses comerciales, pero su padre, Jorge Carbonell Farina, la conoció cuando era joven y se dedicó a buscar la planta durante mucho tiempo, hasta que finalmente la encontró y rescató hacia finales de los años setenta y principios de los ochenta.

El ingeniero agrónomo Andrés Jiménez explica que es una variedad «creada por selección natural», y que al igual que el tabaco cubano se presta para capa, capote y tripa. Es decir, que con ella podría fabricarse un cigarro dominicano de grado puro.

Piloto

Don José Leonardo Leo Reyes Vargas cuenta que esta variedad se dio en 1961, en una finca adjunta a las instalaciones de la actual Compañía de Tabacos Flor de los Reyes, ubicada en Navarrete. En ese tiempo, su padre permitió que el señor Carlos Toraño y personal del Intabaco sembraran ahí semilla del Criollo de Cuba, para hacer pruebas.

Recuerda que alrededor de la finca colocaron tela blanca y también levantaron unas casas de tabaco al estilo de ese país. Se le dio el nombre de Piloto Cubano porque era parte de un plan piloto, que debido a su éxito permitió llevar tabaco de la República Dominicana a Tampa, Florida, donde se elaboraban cigarros para quienes dejaron la isla tras la Revolución liderada por Fidel Castro.

San Vicente

De igual manera, don Leo Reyes refiere que los cubanos trajeron la otra semilla que poseían en ese tiempo, la Corojo Original. Pero como no muchos dominicanos tenían la cultura de la escogencia de la semilla, terminó ligándose con los tabacos de olor y se obtuvo una planta resistente a la sequía. «Sabía riquísimo, y entonces se le puso San Vicente, de la que se llegaron a tener más de seis o siete variedades diferentes».

Intabaco T-13

Tras diez años o generaciones, el equipo de lnvestigación del Intabaco logró obtener plantas que poseen la tolerancia y condiciones organolépticas de las variedades de Olor Dominicano y el sabor de las Havanensis, resultando en la Intabaco T-13. El ingeniero a cargo, Tirso Renán Ramírez, dice que recibió ese nombre porque su desarrollo culminó en 2013 y en el conjunto de variedades de cruzamiento sembradas le tocó la hilera número 13.

Fue patentada en 2020 ante la Oficina para el Registro de Variedades y Obtenciones Vegetales (Orevado) del Ministerio de Agricultura dominicano, y reconocida luego por la Unión Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales (UPOV). Su fumada tiene matices, «condición que dicen sentir los catadores», y la idea es que se utilice como capa, capote y tripa de los cigarros, «para que haya más oportunidad de hacer combinaciones».

Criollos locales

Tirso Renán Ramírez habla también sobre el desarrollo de otras variedades de origen local, como el Pitrinche, que posee gran fortaleza, pero es de hoja muy estrecha. Aunque tiene pocas venas y podría usarse para capas de cigarros pequeños, más bien aporta a las distintas mezclas para quienes gustan de los sabores fuertes. El significado del nombre es muy local, pues Pitrinchito significa delgado.

En cuanto a otros tabacos tradicionales, como los llamados Rabito y Punta de Lanza, su origen ancestral, «como todo el tabaco que tenemos aquí», está en las zonas Andina y la Amazonia.

Tabaco para capa

Con base en el sistema desarrollado en Estados Unidos a partir de 1900, en la República Dominicana el cultivo del tabaco para capa inició en 1964 con las variedades de San Vicente y Piloto Cubano; un experimento que se acredita a Iturbides Zaldívar y al cubano José Emilio Rodríguez. Pero el producto, aunque de alta calidad, resultó muy costoso.(12)

Se registra que en 1972 las pruebas e investigaciones se reanudaron, y cuatro años después se estableció en Bonao una primera producción comercial, gracias a un acuerdo entre el Intabaco y la Culbro Corportation, de Estados Unidos. Utilizada para la envoltura final de cigarros de alta calidad, la capa clara se obtiene del tabaco tipo Connecticut, y la oscura, de los Sumatra y Cameroon.(13)

No obstante, con el tiempo distintas empresas han establecido cultivos de capa, y ejemplo de ello es la Compañía de Tabacos Flor de los Reyes, que actualmente produce las variedades Corojo original, Habana 92, HVA. Corojo 2006, Habana 2000, Corojo 99, Corojo 20-20 y San Andrés.

Cabe destacar el trabajo realizado en la región de San Juan de la Maguana, el suroeste del país, en cuyo valle –con más de 25 mil hectáreas– el Gobierno busca replicar la experiencia de las zonas tabacaleras tradicionales. De acuerdo con el ingeniero Luis Manuel Bonilla Bonilla, director ejecutivo del Plan San Juan, la etapa experimental abarcó cinco variedades de tabaco en distintos municipios de la provincia, para identificar las más aptas.

Las condiciones agroclimatológicas y de suelos son muy adecuadas para producir tabaco para capa y capote, que implican la mayor rentabilidad, y en este caso poseen notas y cualidades muy diferentes a los del El Cibao, «que son sui géneris para este país, en términos de calidad y productividad”.

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Con los datos y testimonios presentados, de manera sucinta, se busca consignar los orígenes e imágenes de algunas de las principales variedades de los tabacos producidos en el país, cuya meta para la zafra 2024-205 se fijó en 330 mil quintales: materia prima que es base para la elaboración de más de 181 millones de cigarros premium y que el año pasado superó –como sector– los mil 340 millones de dólares.


  1. GUTIÉRREZ ESCUDERO, Antonio. (2001). Tabaco y desarrollo económico en Santo Domingo (siglo XVIII). Anuario de Estudios Americanos, 58(2), en: https://doi.org/10.3989/aeamer.2001.v58.i2.221
  2. CASAS, fray Bartolomé de las. Historia de las Indias. Fondo de Cultura Económica. México, 2017.
  3. Enciclopedia Británica, Historia y Sociedad, en: https://www.britannica.com/biography/Jean-Nicot
  4. Universidad de Oxford, Oxford Plants 400. Planta 95, Nicotiana Tabacum L. (Solanáceas), en: https://herbaria.plants.ox.ac.uk/bol/plants400/Profiles/MN/Nicotiana
  5. COMÍN, Francisco y ACEÑA, Pablo Martín. El negocio del tabaco en la historia. Programa de Historia Económica, Universidad de Alcalá y Fundación Empresa Pública. Madrid, España, 1998.
  6. CHEZ CHECO, José y MU-KIEN, Adriana Sang. El Tabaco: historia general en República Dominicana, Botánica, Usos y Comercio. Volumen 1, Sociedad Taína/1900. Grupo León Jimenes, Colección Centenario. Santo Domingo, 2008.
  7. GUARIDO OLMEDO, Victoriano. Orígenes, expansión, producción y mercado del tabaco en España. Cuadernos geográficos de la Universidad de Granada, Núm. 13, 1983.
  8. CHEZ CHECO, José y MU-KIEN, Adriana Sang. Op. Cit.
  9. Idem.
  10. SILVER, Gustave and HEGGESTED, Howard E. Comparative Black Shank Resistance of Beinhart 1000 (Quin Diaz), N.C. 5346, and Rg in F1 Generation Involving Various Tobacco Types. Tobacco Science, 144.
  11. CHEZ CHECO, José y MU-KIEN, Adriana Sang. Op. Cit.
  12. Idem.
  13. Ibidem.

AGRADECIMIENTOS

Ing. Iván Hernández Guzmán, Director Ejecutivo del Intabaco.

Ing. Jesús Lora Báez.

Ing. José Leonardo Reyes Vargas.

Técn. José Manuel Rivas, encargado de Medios Sociales del Intabaco.

Lic. Yowel Rodríguez.

Ing. Isidro Tavares, Director Agrícola del Intabaco.

Fotografías:

– Projection CSD.

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