Procigar tiene un rumbo claro: Litto Gómez

Con tres décadas en la industria y experiencia directiva en la Asociación de Tabaqueros Dominicanos ProCigar, Litto Gómez, CEO de La Flor Dominicana (LFD), fue electo por los miembros de la Asamblea General como su Presidente. Junto al nuevo Vicepresidente, Ciro Cascella, quien encabeza la Tabacalera Arturo Fuente, conducirá a la agrupación hasta 2026.

Para Litto Gómez, tanto el rumbo como los objetivos son claros: Fomentar la educación en el campo y las mesas de rolado; fortalecer la imagen de la República Dominicana a través del tabaco y el cigarro, como Patrimonio Cultural del país, y emprender una lucha frontal contra la falsificación y otros males que afectan a la industria y su prestigio.

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Orgullo y compromiso

Explica que para pertenecer a ProCigar los requisitos son simples, pero no por ello sencillos: Hay que ser un fabricante y dueño de marca con reconocimiento internacional, y es por ello que desde sus inicios en la industria, en 1994, sabía que era necesario trabajar duro para compartir la mesa con quienes –como aficionado– seguía y admiraba.

Durante una entrevista con Humo Latino en sus oficinas de Tamboril, Litto Gómez relata que inició sin conocimientos previos, más allá del disfrute de un buen cigarro, y durante esos primeros años recibió consejos invaluables de quienes luego se convertirían, mayormente, en sus amigos. “Existe mucha cooperación y eso fue lo que me hizo enamorarme de la industria, la camaradería entre los fabricantes de Dominicana”.

Una década después, con una empresa consolidada y superviviente de épocas tanto doradas como oscuras, recibió la invitación para integrarse a ProCigar. Un momento al que califica como “de lo más lindo”, pues reflejaba el éxito de La Flor Dominicana y la oportunidad de «ser parte de un grupo de personas a quienes admiras y donde puedes aportar ideas… pues, ¡qué honor!”.

Ahora, tras su experiencia como Vicepresidente de la organización, Litto Gómez sucede en el cargo a Hendrik Kelner, quien decidió retirarse tras 32 años al frente de ProCigar, lo que implica un gran compromiso y responsabilidad, que enfrenta con entusiasmo y trabajo. Ante las manifestaciones de apoyo, «“que me digan todas esas cosas halaga y fortalece –destaca–. Me reconforta saber que no he llegado para resolver problemas, porque no los hay, sino para aportar ideas y seguir creciendo”.

Agenda por cumplir

De acuerdo con Litto Gómez, el rumbo es claro y se tiene una agenda que les permitirá avanzar, pues ahora que se cuenta con una figura como Luis Abinader, presidente de la República y amigo del sector. Se buscará establecer una escuela pública de tabaqueros; motivar a cosecheros internacionales para producir en el país, con sus semillas y tecnología; crear una fuerza de trabajo especializada en el campo, y luchar contra la falsificación, «uno de los grandes males que aquejan a la industria y su prestigio».

Refiere que en el país existen algunas tiendas dedicadas a comercializar productos falsificados; un tema que ha sido complicado durante los últimos años, pero que con el respaldo de las instituciones gubernamentales, tras nombrar al tabaco y al cigarro Patrimonio Cultural, es la oportunidad perfecta de protegerlos. “Trabajamos en eso y pronto iniciarán los operativos de confiscación. Debemos acabar con este mal y me voy a encargar de que suceda”.

Por otra parte buscará mejorar el Festival ProCigar, «que si bien es el más importante y popular del país, puede transformarse en actividad clave para el turismo internacional, haciéndolo imprescindible y atractivo para más personas. Durante los últimos años, Santiago de los Caballeros se ha convertido en una ciudad más activa y comercial, con una oferta hotelera y gastronómica mejorada, por citar algunas de sus fortalezas».

También se celebran reuniones con agencias del Gobierno y asociaciones de otras industrias para colaborar y crear conexiones en beneficio de todos, a través del modelo de marca-país, tal y como lo ha hecho Francia con el Champagne, o Italia, con el Parmesano; productos de los que ellos se sienten muy orgullosos, al igual que los dominicanos con su tabaco y el ron.

Como parte de las estrategias, plantea atraer al cuerpo de embajadores y educarlos sobre tabaco, con recorridos por las fábricas, para que conozcan y entiendan lo que es un cigarro hecho a mano y puedan proyectar el mensaje de lo que este producto representa para la República Dominicana, “porque no siempre se escuchan cosas buenas sobre el tabaco y es momento de cambiar esa perspectiva”.

Educar sobre tabaco

Litto Gómez se siente orgulloso de ser fabricante de cigarros, y por ello ha tenido que explicar incontables veces las diferencias entre el cigarrillo y el puro, ya que el primero se adiciona con químicos dañinos para hacerlo adictivo, mientras que el segundo es un producto natural, al que incluso se retiran químicos durante su proceso de añejamiento.

“No existe un estudio serio que pruebe o haya descubierto que un cigarro premium sea dañino para la salud, y prometo que si algún día se demuestra que estoy haciendo daño a la gente, cierro la fábrica… lo digo de verdad, de corazón”, sostiene.

Y señala entonces hacia un muro que hace honor a los miembros del Salón de la Fama de Cigar Aficionado. Entre aquellas figuras destacan los cinco primeros personajes, “viejitos”, quienes murieron con más de 91 años fumando más de diez cigarros al día. “Ahí tienen un estudio”, afirma.

China, visión de futuro

Respecto del mercado asiático, explica que tiene y mantendrá un crecimiento importante, «pero no será una locura». Si bien la gente del tabaco en China se esfuerza en crear un mercado y comienzan a fabricar, pasarán años y hasta décadas para que se consoliden como productores. “Ellos se toman las cosas en serio y cuando se trazan un objetivo, lo logran, pero será de una manera manejable para todos”.

Además, este crecimiento no sólo se encuentra en Asia, pues la cultura del tabaco sigue expandiéndose por el mundo entero. Pero no considera que la situación pueda representar una crisis en el futuro, como sucedido con el boom de los años noventa. Litto Gómez recuerda que todo mundo quería fumar “porque estaba de moda”, el consumo se disparó y las fábricas tradicionales no pudieron cubrir la demanda.

Las marcas establecidas tenían suplidores que no podían venderles más de lo pactado y empresas como La Flor Dominicana se estancaron en una producción, sin oportunidades de crecimiento por escasez de materiales. “No fue por no querer producir más, sino porque el tabaco de mis ligas no estaba disponible y no las iba a modificar”.

En cambio –detalla–, decenas de productores aprovecharon para contratar mano de obra y abrir cerca de un centenar de fábricas, la mayoría en Tamboril, en las que procesaban tabaco de mala calidad, abundante en aquel mercado rebasado. No obstante, hacia finales de 1998 la moda terminó, la disponibilidad del tabaco mejoró y muchas de esas marcas nuevas desaparecieron.

Para Litto Gómez, estas tres décadas dentro de la industria han sido los años más fascinantes de su vida, creciendo a un ritmo propio y con paso firme. La empresa comenzó en un espacio pequeño que se fue expandiendo, hasta sumar oficinas de distribución en Miami, Florida, Estados Unidos, a cargo de su esposa y aliada, Inés Lorenzo. “Lo que teníamos al inicio representa cinco por ciento de lo que esta fábrica es hoy, y no sabemos cómo será dentro de algunos años más”.