
El papel moderno de la banca va mucho más allá del simple desembolso financiero. La banca debe transformarse en una entidad de asesoramiento corporativo y acompañamiento técnico para garantizar que las empresas sobrevivan y se consoliden de generación en generación, y el sector del tabaco premium no es la excepción, afirmó Leonel Rivas, Gerente Corporativo de Estrategia Comercial y Financiera del Banco de Occidente, patrocinador principal del evento.
En su intervención en el panel de expertos “La Industria Tabacalera de Honduras: Retos y Oportunidades”, durante la octava edición de Fuego & Barrica y en el marco del 75 aniversario de la principal institución bancaria del país, destacó tres factores indispensables que un productor de tabaco o exportador debe demostrar ante una entidad bancaria, para acceder a créditos significativos:
Primero, capacidades de gobierno corporativo: “La herencia familiar es común en esta industria, pero para garantizar la continuidad financiera y la toma de decisiones profesionales, las empresas deben estructurar juntas directivas y planes de sucesión formalmente constituidos”.
Por otro lado, trazabilidad operativa y del negocio, ya que la empresa debe demostrar un control integral de toda la cadena de valor, desde la adquisición de la semilla y la materia prima, el proceso de curado y manufactura, hasta el conocimiento logístico del comercio exterior. “Muchos productores tienen un excelente campo de tabaco, pero ignoran el proceso de exportación y la mecánica logística”.
Finalmente, la formalización educativa y contable. “Existe una brecha importante en la formalización contable. El banco trabaja hombro a hombro con los productores para ayudarles a estructurar planes de negocios y estados financieros con estándares profesionales, capaces de ser leídos y aprobados por grandes compradores de Asia, Europa y Norteamérica.
El rol fundamental de la mujer
El Gerente Corporativo de Estrategia Comercial y Financiera del Banco de Occidente aportó valiosos datos históricos sobre la institución financiera, fundada en 1951 en la ciudad de Santa Rosa de Copán, que se involucró en la financiación de las primeras plantaciones y fábricas, como la pionera fábrica FR, que ocupaba un importante porcentaje de las tierras cultivables de la región.
Leonel Rivas afirmó que la industria tabacalera hondureña se ha mantenido y perfeccionado históricamente gracias a las mujeres. En las fábricas de occidente, la decisión de incorporar mano de obra predominantemente femenina se basó en razones técnicas muy precisas: “La mujer posee un tacto mucho más delicado para la manipulación de la hoja, lo que evita roturas durante el proceso de rolado, y asegura una manufactura sumamente exigente y precisa.
“No nos vean únicamente como una ventanilla de financiamiento. Somos un banco humano, cercano y una fuente de asesoramiento legal, técnico y financiero. En consonancia con nuestro propósito institucional: ‘Apoyando al pequeño de hoy, hacemos el grande del mañana’, continuaremos impulsando tanto a los microproductores como a los grandes exportadores del tabaco”.






