Zoe Nocedo y las Amigas del Habano

Mujeres detrás del humo

SOTL Global Movement

Imagínese en La Habana, Cuba… Las calles llenas de risas, el estruendo de los autos antiguos y el ritmo y las melodías nostálgicas de Buena Vista Social Club llevadas por el aire cálido. En esta tierra de música, baile, Revolución y ron se ha gestado otra revolución –más silenciosa–, pero esta vez, en los sagrados salones del Habano, la industria del tabaco.

Entre el aroma de los puros recién enrollados y las notas ancestrales de los ritmos cubanos –pilar de la cultura local–, tuvimos el privilegio de platicar con Zoe Nocedo Primo, una inconformista del mundo de los cigarros y un faro para el empoderamiento de las mujeres en la industria.

El sol comenzaba a ocultarse tras las siluetas de los edificios coloniales de La Habana Vieja, proyectando largas sombras sobre las calles empedradas. Zoe, una mujer profundamente enraizada en la rica historia y cultura de esta ciudad vibrante, recorría un establecimiento pequeño, pero significativo: el Museo del Tabaco. Sus ojos oscuros se posaban en los objetos exhibidos, en las historias de tabaco entrelazadas con la de su propia vida.

Lee en la revista (gira tu dispositivo para mejor experiencia de lectura):

 

Criada entre los latidos del corazón de la capital de Cuba, pasó de ser una dedicada profesora de Historia, a figura emblemática en el Mundo del Habano. Todo comenzó en 1997, cuando un giro del destino la llevó a la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana (OHC), lo que unió su destreza académica con la cultura tabacalera.

Los ojos de Zoe brillaron con orgullo particular al ver cómo florecían sus proyectos en el Museo del Tabaco, donde programas educativos como Tabaco Cubano: De sus orígenes a la comercialización, ofrecieron una perspectiva enriquecedora a cientos de especialistas de diversos campos.

No era sólo una curadora de artefactos y sus esfuerzos no pasaron desapercibidos, de tal forma que en 2018 se le reconoció con el Premio Habano de Comunicación. Una mujer dejaba su huella en un sector predominantemente masculino.

Su camino no fue solitario. A su lado, Frank Línea Soto –compañero de vida y confidente–, le acompañó a explorar y documentar el Mundo del Habano. Y aunque su partida inesperada, un año atrás, dejó un vacío infranqueable, su esencia impregnó las imágenes y recuerdos de sus experiencias compartidas.

Amigas del Habano

Mientras disfrutaba de un gran cigarro cubano, Zoe recordó sus años en el Museo del Tabaco, que bajo su liderazgo se convirtió en epicentro de la educación sobre esta cultura: «Cuando el doctor Eusebio Leal Spengler me nombró directora, me di cuenta de que me sumergía profundamente en el corazón del legado tabacalero de Cuba».

Recordó la pasión y el impulso de las ocho mujeres que lideró: «Éramos un equipo pequeño, pero feroz, dedicado no sólo al museo, sino a nuestra misión social más amplia. Vi potencial en todas partes, una oportunidad de llevar el fascinante mundo de los cigarros a las masas, y especialmente a las mujeres de nuestra comunidad».

En este punto de la conversación, surgieron los tonos melancólicos de una guitarra cercana y Zoe hizo una pausa. Sus pensamientos se dirigieron a su compañero, Frank Línea, de quien habló con ternura, detallando sus sueños compartidos. «No sólo fue mi compañero de vida, sino un verdadero pilar en todos nuestros proyectos», agregó, visiblemente emocionada.

De la memoria al presente, Zoe detalló con entusiasmo el nacimiento de Amigas del Habano, idea inspirada en la combinación del Coloquio Flores del Habano, que celebraba el papel de la mujer en la cultura tabacalera, y un intento anterior de crear un grupo en el evento Amigos de Partagás.

«El día que lanzamos Amigas del Habano –relató– teníamos mujeres de Argentina, Gran Bretaña, España y más allá… Era un ambiente electrizante, lleno de esperanzas y sueños».

Nunca se trató sólo de fumar, sino de fomentar un aprecio profundo por la cultura y la historia detrás de cada cigarro: una visión fundamental de la identidad de un grupo que en muchos sentidos fue revolucionario, al tomar espacios dominados tradicionalmente por los hombres.

Las Amigas del Habano se convirtió en una agrupación de más de 200 mujeres que rompieron barreras geográficas y profesionales, convirtiéndose en un nexo donde convergían historiadoras, museólogas, comercializadoras, productoras y entusiastas con una causa singular: la apreciación, defensa y propagación de la cultura del tabaco.

Durante sus reuniones, agradables y estimulantes intelectualmente, los cigarros y las bebidas –exploradas y apreciadas por experimentados Habanosommeliers–, se convirtieron en catalizador de discusiones, intercambios culturales y apreciación compartida del arte, la historia y las percepciones sociales.

Esta unidad no se limitó a los espacios físicos. A través de las plataformas digitales mantuvieron su discurso, celebraron hitos y se apoyaron mutuamente, uniendo sus mundos profesional y personal.

«Nuestras reuniones son una mezcla de educación, camaradería y celebración. Desde discutir temas centrales de nuestra cultura cubana hasta disfrutar de actividades artísticas y maridajes dirigidos por expertos, nuestro objetivo es elevar cada experiencia», explicó Zoe.

Celebradas por lo general mensualmente, su programa incluye:

  • Un tema seleccionado para la discusión (relacionado con la cultura del tabaco o la cultura nacional).
  • Participación activa de lectores de tabaco con poemas, consejos de vida y otros temas.
  • Maridaje de puros y bebidas bajo la guía de un especialista o un Habanosommelier.
  • Actividades artísticas.

Estos encuentros contaron inicialmente con apoyo de la Dirección de Patrimonio de la Oficina del Historiador, así como de Habanos S.A., que las patrocina con cigarros; Cubaron y Havana Club Internacional, empresas roneras, y Brascuba, S.A. e Internacional Cubana de Tabacos (ICT), que ofrecen artículos promocionales.

Sin fines de lucro, Amigas del Habano es un proyecto sustenido durante 13 años gracias a una contribución mínima de cada uno de sus miembros y colaboradores, así como el apoyo fundamental de las entidades estatales mencionadas.

La agrupación está presentes en las redes sociales y plataformas como WhatsApp, donde sus miembros se comunican y establecen programas de actividades:

  • Todos los días presentan efemérides relacionadas con eventos culturales significativos en Cuba y el mundo.
  • Los martes se dedican a la Vitolfilia. Un especialista selecciona el tema y las piezas a presentar.
  • Los viernes son para maridajes y noticias relevantes sobre las marcas de Habanos, S.A. y sus vitolas.
  • Se selecciona un tema semanal, con uno o más subtemas para cada día, y los especialistas contribuyen a enriquecer la experiencia cultural de las participantes.

Defender la igualdad

Las Amigas del Habano sortearon desafíos, logrando que sus intenciones no fueran malinterpretadas en un espacio centrado –a menudo– en la producción y la dinámica económica. Su defensa fue firme: ya fueran fumadoras o no, todas transmitieron un mensaje importante en cada reunión, encarnando un principio tan fundamental como simple: reconocer y celebrar el papel de la mujer en el Mundo del Tabaco.

Mediante una planificación meticulosa, un liderazgo empático y una evaluación constante, Zoe y su equipo empoderaron al grupo, asegurando la vigencia de este esfuerzo cultural. Se mantienen unidas, no sólo como conocedoras o profesionales de la industria tabacalera, sino como mujeres, expresando sus experiencias y puntos de vista en un espacio que defiende y aboga por la cultura del tabaco.

Mirarlas es encontrar historias pasadas y visiones para el futuro, pues la narrativa de cada una de ellas es el verso vital de una oda atemporal al Habano, su historia y espíritu.

Mensaje en las cenizas

A medida que la conversación llega a su fin, Zoe mira hacia el horizonte de La Habana. «Es una historia de amor, cultura y resiliencia… Se trata de reconocer nuestro lugar en el mundo. Puede que estemos envueltos en las delicadas hojas de la tradición, pero por dentro, ardemos de pasión».

También agradeció al Movimiento Global SOTL «que apoye nuestro proyecto con mayor visibilidad. La Dra. Anastasia Psomiadi –fundadora de SGM– realmente merece reconocimiento por el esfuerzo que lidera, pues realmente está atrayendo mucha más atención a todas nuestras comunidades de cigarros. Es como una voz global de conciencia que a todos nos une».

Quienes buscan establecer contacto pueden comunicarse con las Amigas del Habano al correo amigasdelhabano@gmail.com o a través de Instagram.