Heroínas anónimas de la industria del cigarro…

Mujeres de la Hoja

SOTL Global Movement

Para muchos, los cigarros premium son símbolo de relajación, celebración o contemplación. Las notas profundas y aromáticas, la iluminación ritual y las nubes de humo cuentan una historia de lujo y atemporalidad. Sin embargo, cada uno de ellos esconde historias de resiliencia, dedicación y, sobre todo, de las mujeres que los hacen posible.

A menudo eclipsadas por sus homólogos masculinos en la industria del cigarro, ellas –desde los campos hasta las salas de rolado– han sido la columna vertebral de este oficio milenario durante siglos. Son las heroínas anónimas del mundo del cigarro: las Mujeres de la Hoja.

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Guardianas de la calidad

En febrero de 2023 tuvimos la bendición de pasar cuatro días en Estelí, Nicaragua, y vivir la experiencia del tour de la fábrica Perdomo Cigars –que recomendaría a todo el mundo–, una gira increíble que permanecerá siempre en mi memoria.

Los campos y la fábrica de Perdomo estaban llenos de mujeres, quienes con una sonrisa y un cigarro en la mano continúan el legado de otras tantas, cuya implicación en el cultivo del tabaco se remonta a siglos atrás. Aunque el reconocimiento merecido que su trabajo ha comenzado a ganar, es reciente.

El proceso laborioso de cada cigarro comienza en las vastas extensiones de siembra. Escondidas tras el velo de niebla en las primeras horas de la mañana, ellas caminan entre hileras de plantas y más tarde trabajan bajo el sol abrasador, con los dedos manchados por arrancar las hojas maduras. Este cultivo exige atención a los detalles, desde que la semilla se planta, hasta asegurar su protección frente a plagas y enfermedades.

A pesar de su importancia histórica, las mujeres a menudo han sido relegadas a las sombras, ocultando su contribución en las vastas extensiones de tabaco que se extienden en países como Nicaragua, la República Dominicana, Honduras y Cuba: una presencia fundamental, duradera, por generaciones.

En el pasado ayudaban a sembrar semillas, cuidar las plantas y, en última instancia, a cosechar las hojas maduras. Pero con el tiempo sus funciones se han ampliado y como reflejo del panorama cambiante de la industria, hoy en día muchas ocupan puestos de supervisión, asegurando la calidad.

Conforme profundizamos en esta actividad primaria, es claro que han prosperado en el entorno mundial del tabaco. Su resiliencia, experiencia y dedicación siguen dando forma a un legado, recordándonos su contribución invaluable y trabajo incansable para preservar y enriquecer esta tradición atemporal.

Habilidad de la Selección

La calidad de un cigarro depende, en gran medida, de las hojas de tabaco seleccionadas para su elaboración. Las mujeres, con su atención al detalle, han sido el eje en este proceso, ya que pueden distinguir las diferencias sutiles entre las hojas, eligiendo sólo las que se ajustan al perfil requerido para una mezcla en particular.

Ana, recolectora de tabaco que conocí en Estelí, explicó: «Cada hoja cuenta una historia. Es como escoger el ingrediente adecuado para una receta. Si el tabaco no está bien, toda la mezcla puede estar mal». Este proceso –crucial y minucioso– permite garantizar que cada cigarro esté a la altura de su promesa de ofrecer un sabor distintivo y un aroma cautivador.

Es un testimonio del arte y la dedicación necesarios para producir obras maestras enrolladas a mano, en las que cada hoja contribuye a la armoniosa sinfonía de sabores y aromas que las y los aficionados buscan y aprecian. Las manos de estas mujeres expertas, como Ana, preservan la garantía de cigarros excepcionales para las generaciones venideras.

El arte de rolar

De todas las etapas de la producción de cigarros, el rolado se destaca como una forma de arte. Las también llamadas torcedoras son las artesanas anónimas, cuyas manos bailan con gracia girando, estirando y doblando las hojas de tabaco; un proceso intrincado para garantizar consistencia en cada pieza –del pie a la cabeza–, y obtener puros que no sólo se fuman bien, sino que se ven exquisitos.

Muchas maestras roladoras describen su oficio como si cada cigarro que enrollan llevara una parte de ellas, y sorprendentemente –en fábricas de cigarros de todo el mundo–, a menudo eclipsan a sus homólogos masculinos cuando se trata de lograr los estándares más altos de calidad.

Su tacto hábil, refinado y perfeccionado a través de incontables horas de práctica, da vida al tabaco, transformándolo en una pieza tangible de arte y devoción. Las torcedoras se erigen como testimonio viviente de que la maestría verdadera no está limitada por el género o la convención.

Como cualquier industria, la que nos ocupa tiene sus desafíos. Para muchas, trabajar en el campo o en las fábricas significa largas horas, a veces en condiciones difíciles. A menudo hacen malabarismos para cumplir con sus responsabilidades en el trabajo y en casa, pues además de contribuir a la economía familiar se aseguran de que todo se mantenga en orden.

Las mujeres aprecian la camaradería que desarrollan con sus pares, pues la mesa de rolado es, además de un lugar de trabajo, un lugar de historias compartidas, risas y apoyo mutuo.

El camino a seguir

Aunque el papel femenino en el cultivo, recolección y rolado del tabaco es primordial, cabe destacar su creciente influencia en otras esferas de la industria, pues emergen como empresarias, comercializadoras e incluso mezcladoras exitosas que escriben historias de éxito. No se limitan a los antecedentes: están al frente y al centro, liderando y cambiando el juego.

Es claro que todavía encuentran desafíos y obstáculos en su búsqueda de excelencia y reconocimiento, como los estereotipos culturales que obstaculizan su progreso. Pero existe una sensación palpable de cambio, pues cada vez más organizaciones e iniciativas abogan activamente por el empoderamiento y la visibilidad de las mujeres a escala mundial. Es el caso del Movimiento Global SOTL, dedicado a promover sus intereses y derechos.

Además, otros eventos y reuniones sirven de plataforma para que las roladoras, mezcladoras y empresarias muestren su talento, experiencia y creatividad. La Convención PCA en Estados Unidos y el Festival de Procigar en la República Dominicana, –por citar dos ejemplos–, además de celebrar los logros de las mujeres en la industria, fomentan un ambiente de colaboración, tutoría e inspiración.

En la medida en que las mujeres sigan rompiendo barreras y redefiniendo sus roles, los vientos de cambio se mantendrán soplando, prometiendo un futuro más brillante para todos los apasionados por el arte y la artesanía de los cigarros.

Celebrar el trabajo femenino

Como consumidoras, la mejor manera de honrar el trabajo de estas mujeres es a través del conocimiento y el aprecio. La próxima vez que encienda un cigarro, tómese un momento para pensar en las innumerables mujeres que intervinieron en su proceso de manufactura, pues desde los campos hasta las fábricas, su dedicación, habilidad y pasión están presentes en cada bocanada.

Ellas son el corazón y el alma de la industria, y es hora de que las celebremos. Son las heroínas anónimas de la industria del tabaco, merecedoras de reconocimiento y gratitud. Así que brindemos por quienes hacen posible nuestro pasatiempo favorito; por su fuerza, habilidad y espíritu.