Zarova Vodka, originalidad y excelencia

Se graduó como Ingeniero en Cuba, su país natal, donde entre prácticas y trabajo en los centrales azucareros conoció los procesos de fermentación y destilación para la elaboración de rones; una chispa que encendió en Misael Plasencia el deseo de producir, en algún momento de su vida, un destilado bajo su propia marca.

Esa idea debió esperar más de dos décadas, ya que junto con su esposa, Neydis Rojas, el 19 de febrero de 2003 llegó a Estados Unidos para establecerse en La Florida. Ahí encontraron, como equipo, la posibilidad de hacer una carrera exitosa en Real Estate, y gracias a ello Plasencia Enterprise Group –su empresa máster– presenta Zarova Vodka, una marca con expresiones premium destinadas al mercado de alta gama.

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Camino al vodka

Como idea, el proyecto arrancó hacia finales de 2023, pero fue el año siguiente cuando se decidió producir un vino tinto, Cabernet Sauvignon, con una empresa de Napa Valley, California. El objetivo fue regalarlo a sus clientes y amigos, quienes les alentaron a comercializarlo. Pero aunque tenían un nombre, Bodegas Plasencia, carecían de una etiqueta, botellas adecuadas y los permisos correspondientes.

Con el ánimo de avanzar en el proceso, mientras cumplían los trámites, pensaron en incluir un ron o un tequila, pero a través de las casas vitivinícolas y destilerías se presentó la oportunidad de producir vodka con un personaje a quien Misael describe como un «maestro de los destilados». Con él idearon tres expresiones de la bebida, a base de maíz, agave azul y uvas francesas.

Aunque tradicionalmente el vodka se obtiene de granos o tubérculos, Misael explica que en realidad puede utilizarse cualquier fruta o elemento que fermente y produzca alcohol. «Cierto es que el ruso, el más famoso, utiliza papas. Pero con la extinción de la Unión Soviética, al perderse la Denominación de Origen, este destilado se elabora de distintas maneras y en diversos países».

Se considera que un vodka es bueno a partir de las cuatro o cinco destilaciones, «pero los nuestros se destilan ocho veces y utilizamos filtros de última generación certificados por la NASA (Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio). Así que estamos varios niveles arriba en cuanto a destilación y filtrado».

Categoría premium

De acuerdo con Misael, para su vodka de maíz se utilizan granos seleccionados con garantía gluten free, kosher, certificados respecto de su integridad genética; el de agave azul se procesa en Tequila, Jalisco, México, y el de uvas se obtiene de la fruta de la región de Champagne, Francia, donde se destila. Los dos últimos poseen Denominación de Origen.

El de agave azul es un producto novedoso. «Somos los primeros en llevarlo al mercado en este nivel, pues en México el tequila blanco normalmente se destila dos veces –más allá de que luego sea reposado o añejo–. El nuestro se destila ocho veces para convertirlo en vodka, pero al final posee las características del tequila, con esas notas de pimienta, a tierra…».

Sobre el de uvas de Champagne, la gente le pregunta si hace burbujas. «Debo explicarles que no, porque es un vodka y no champán. De hecho, diría que resulta muy propio para las mujeres, porque es una expresión suave que agrada a quienes no acostumbran tomar destilados fuertes». Sin embargo, al igual que el de maíz y el de agave azul, posee 40 por ciento de volumen de alcohol.

A diferencia de muchos vodkas que se utilizan para mezclar o en cócteles, los de Zarova Vodka se hicieron para tomarse solos. «No queman ni resultan desagradables, sino un poco más suaves, dulces o afrutados, pero a la vez distintos. La mayoría de la gente, incluso quienes no son muy duchos en el tema, los prueban y dicen: ‘Oye, éste me gusta, pero no tiene nada que ver con éste, que también me gusta, y éste también me gusta, y no tiene nada que ver con los otros dos’.»

Un vestido perfecto

Como parte del desarrollo de los productos, de manera paralela Misael se dio a la tarea de diseñar una botella. Cuenta que además de consultar libros antiguos, durante meses visitó las principales licorerías buscando ideas, pero no encontró nada porque en el caso del vodka todas las botellas son similares: simples e incluso ocupan los mismos tonos. Así que tomó lápiz y papel para dibujar algo distinto.

Llevó la idea a un ingeniero industrial, quien hizo el modelo 3D y determinó su capacidad. Pero el resultado esperado, por su complejidad, sólo podría obtenerlo de los fabricantes de envases de perfumes. Así que debió buscar un proveedor en la India –país famoso por el desarrollo de esta industria–, que también participa en la elaboración de sus cajas. «Estas botellas son únicas, patentadas, de vidrio soplado. En el mercado no hay nada igual», afirma.

Durante las noches y madrugadas, por la diferencia horaria, supervisó el proceso de creación de las botellas y empaques. Al acordar los colores finales de las muestras pidió una azul, una negra y otra blanca, que al llegar a sus manos decidió conservar tal cual –aconsejado por su esposa–, para dar una identidad propia a cada producto: La negra, para el vodka de maíz; la azul, para el de blue agave, y la blanca, para el de champán, con sus elementos en plata u oro, según el caso.

El diseño, con base en triángulos invertidos, se presta a la interpretación subjetiva: «Es como pararse frente a un cuadro; cada quien puede ver algo distinto. A mí simplemente me gustó y terminé ideando un tapón que encajara bajo la misma idea», agrega Misael. En las etiquetas de cada pieza aparece un código QR que lleva al storytelling, información de su contenido y las certificaciones correspondientes.

En el interior de las cajas, donde también predomina el lujo, se observa la información de las tres expresiones. «Es decir, que si compras uno te quedan dos por comprar. En realidad es como una colección a la que queríamos imprimir ese toque y llevar el producto al luxury total».

Nombre y mercado

Refiere Misael que Palm Beach –donde se asienta su empresa– ha servido de refugio y retiro a exmandatarios de muchos países, o familiares, que llegaron a los Estados Unidos bajo distintas circunstancias. Un cuento que pervive en la zona es que la hija menor del último zar ruso, Nicolás II, fue traída en 1917 por un escolta o militar cercano al gobernante para salvarle la vida.

Aunque la historia no es real, se supone que ella habría permanecido ahí bajo otro nombre hasta su muerte, en los años setenta u ochenta, y que era conocida como Zarova. «Verdad o mentira, esta creencia se habría mantenido en el imaginario colectivo y el nombre me pareció interesante. Más allá de que nuestros productos no sean rusos, sí tienen ese origen».

Este vínculo nominal a la realeza o magnificencia «es lo que identifica a nuestros productos en su carácter único. Yo los defino como el blue label de los vodkas; la bebida que compras para regalar y compartes con la persona obsequiada. No es sólo una botella y una caja, sino algo de excelencia, con alto perfil, que implica lujo y disfrute».

Por ello, su distribución está en manos de compañías renombradas que colocan bebidas de alto perfil en clubes de yates y aeropuertos privados de Estados Unidos, así como tiendas online de productos exclusivos y las licorerías que atienden a estos segmentos del mercado. De igual manera, se presentan a través de degustaciones en clubes privados, cigar lounges y festivales importantes.

Futuro compartido

Neydis y Misael han permanecido juntos durante 26 años, y como equipo se complementan entre el desarrollo empresarial, el marketing y la administración. Comparten la visión y misión de llevar a Zarova Vodka a Dubái, a inicios del año próximo. «Ya estamos en negociaciones con una compañía, y de la misma forma buscaremos entrar a la India».

Él sostiene que en la actualidad «Dubái representa el mercado de lujo más alto del globo, y es importante estar ahí, pues aunque los árabes no consumen alcohol, la afluencia turística es muy alta y experimenta un crecimiento constante. En el caso de la India, su población cuadriplica a la de Estados Unidos y como país emergente está llamado a ser una potencia en los años por venir».

Además, anuncia que durante 2026 lanzarán una cuarta expresión de Zarova Vodka, a partir de papas cultivadas en Idaho, y Bodegas Plasencia revitalizará la producción de vinos, no sólo con su Cabernet Sauvignon, sino ampliando las líneas a un blanco, otro rosado y un blend. El crecimiento de la empresa también contempla la inclusión de un tequila 100 por ciento agave, llamado Gran Zafiro Azul, en sus versiones blanco, reposado y añejo.

Gracias al camino recorrido y la experiencia obtenida con sus primeros productos premium, Misael y Neydis determinaron seguir trabajando con sus nuevos proyectos en el llamado sector de lujo. Aclaran que esto no implica menospreciar al resto de los sectores del mercado, sino un gusto por mantener el nivel de excelencia en las bebidas, sus presentaciones y todo lo que ello representa.