Natura Cigar, innovando en la Tradición

Alberto Arizmendi

Descendiente de una familia de agricultores marroquís que emigraron a Francia y luego se establecieron en Medio Oriente, Jacob Yfrach creció en el campo, en un pueblo pequeño de Israel, al lado de sus padres y nueve hermanos: ocho mujeres y un varón. Aunque algunos tomaron otros caminos, como la Abogacía, Psicología y en diferentes ramas de la Ingeniería, él siguió la tradición y al concluir la universidad estudió las maestrías en Nutrición Vegetal y en Física de Suelos y Aguas.

Trabajó primero para el Gobierno Israelí como Asesor en Desarrollo Rural y se involucró con el programa de Ayuda a los Países en Desarrollo de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), participando en proyectos de países asiáticos como India y Nepal, entre otros. Gente de todo el mundo acudía a Israel para aprender técnicas sobre el manejo de suelos y aguas.

Durante la década de los noventa, ampliar sus horizontes de estudio y negocios le llevó a Estados Unidos y luego decidió viajar a México, donde los estados de Sonora y Sinaloa –en el norte del país– son importantes zonas agrícolas productoras de trigo y tomate, respectivamente. Ahí impulsó, como asesor, el cambio tecnológico del riego rodado al riego por goteo, así como la instalación de invernaderos para aumentar la producción.

Esto le permitió rentar y adquirir tierras en gran escala, así como asociarse con una empresa importante, a la que siete años después vendió su parte. Con ese capital se mudó a Nueva York, donde estableció una distribuidora agrícola y con el tiempo –buscando tierras para sembrar– llegó a la República Dominicana.

Lee en la revista (gira tu dispositivo para mejor experiencia de lectura):

Una anécdota en México explica la visión y el éxito de las empresas de Jacob: estando ahí le presentaron a un agricultor grande, a quien le habló sobre la necesidad de implementar técnicas nuevas y sobre el uso de los invernaderos. Pero el personaje no quiso escucharlo. Sin embargo, años después se encontraron en una feria y entonces se le acercó, lo abrazó y le dijo: “¿Oye, cómo tú sabías eso de que íbamos a tener invernaderos aquí?”.

NATURA FIELDS

Una vez en la República Dominicana, comenzó a producir pepinos, tomates y pimientos en invernaderos y campos abiertos; vegetales de exportación comercializados por su oficina en Nueva York, cuyo cultivo extendería después a distintas zonas del país. El nombre de su empresa, Natura Fields, resultó de unir las palabras “Natura”, del Portugués, y “Fields”, del Inglés.

Jacob entró al Mundo del Tabaco durante la pandemia de Covid-19, como una alternativa para desarrollarse. Conocía la importancia de esta industria en la República Dominicana y “tomé este rumbo porque son productos no perecederos de gran aceptación y un mercado mundial”, relata.

En el Mundo del Tabaco, para Jacob todo comenzó durante la pandemia de Covid-19, como una alternativa para desarrollarse. “Sabía que en la República Dominicana se producen puros de exportación y siembran mucho tabaco. Pensé que era el rumbo que necesitaba tomar, porque son productos no perecederos de gran aceptación y un mercado mundial” relata.

Al investigar descubrió que en el cultivo del tabaco subsisten las técnicas tradicionales y consideró que al producir en campos abiertos e invernaderos –en zonas altas– podría tecnificar y mejorar los procesos, algo que hasta el momento no se acostumbra, para obtener algo distinto.

INNOVACIÓN Y TRADICIÓN

En cuanto a los cigarros, Jacob dice que el atributo más importante que toda empresa busca es la consistencia: que un producto tenga siempre los mismos sabores y fortaleza a lo largo del tiempo. Lograrlo es difícil, porque si hay diferencias entre las 12 a 18 hojas de una misma planta de tabaco –simplemente por su altura en el tallo–, tanto más cuando se utiliza materia prima de países distintos, con diferentes suelos, nutrición y años de cultivo.

Entonces, Jacob vio la oportunidad de desarrollar un proceso tecnificado, con mayor control. Sus asesores son Modesta Fondeur y Daniel Núñez, quien en 2009 se retiró en calidad de presidente de General Cigars, tras 35 años en la industria, con un mundo de experiencia. Al principio mostraron ciertas dudas por tratarse de cultivos en tierras altas, pero ahora reconocen que el tabaco obtenido posee sabores y olores especiales.

En los invernaderos y campos de Jacob las tareas de cultivo del tabaco duran casi 100 días, desde el trasplante hasta la cosecha. El corte se lleva de cuatro a seis semanas y el secado –con base en calor– se puede extender hasta por tres meses. Pero la fermentación es el proceso más complicado, porque la temperatura en la Troja casi no sube por sí misma. Como se observa, todos estos procesos –incluyendo la generación de luz artificial– encierran sus particularidades.

No podría ser de otra forma. Se refiere a las tierras de la zona de Constanza, la montaña, de 1,200 a 1,500 metros de altura, donde los valores máximos de temperatura alcanzan 20 ó 22 grados, y los mínimos descienden hasta 4 grados centígrados. Como recompensa, aunque los costos se triplican, Jacob afirma que sus tabacos guardan más sabores, más aceites esenciales y otras características deseables.

El espíritu que mueve a Natura Cigar es asumir el reto de “innovar la tradición”.

NATURA CIGAR

El lanzamiento de la primera generación de cigarros de la empresa ocurrió en 2020, con cuatro mezclas en cuya creación participó activamente. Se manufacturan con base en insumos de importación, “tabacos del mundo entero” de primera calidad, con capas  Habano, Negro San Andrés, Connecticut y Camerún. “Son puros muy buenos –agrega–, que estamos enviando principalmente a Estados Unidos e Israel”.

Sus nombres: Forest, Mustang, Friesian y Akhal Teke, sobre una segunda banda, acompañan a una anilla amplia y elegante con una figura ecuestre coronada –literalmente–, que sobresale entre los tonos azules y dorados de su ornamentación. Razas e imágenes reflejan el gusto personal de Jacob por estos animales y se relacionan con las características de sabor y fortaleza de los puros.

Forest (Black Forest Horse) lleva capa Connecticut, capote Habano y tripa Pennsylvania, Broadleaf y Dominicana; Mustang, capa Habano, capote Sumatra y tripa Pennsylvania, Dominicana y Nicaragua, y Friesian, capa Negro San Andrés, capote Broadleaf y tripa Pennsylvania, Dominicana, Nicaragua y Habano. Todos ellos, en cuatro vitolas: Robusto, 5 pulgadas, cepo 52; Torpedo y Toro, con 6 pulgadas, cepo 52, y Gordo, 6 pulgadas, cepo 60.

Finalmente Akhal Teke –descendiente del extinto caballo turcomano de belleza singular– lleva un toque de exotismo con capa Cameroon, capote Habano y tripa Pennsylvania, Dominicana, Nicaragua y Habano. Abarca las vitolas Box Pressed Gran Toro, 6 pulgadas, cepo 60, y Torpedo, 6.5 pulgadas, cepo 54, además de Salomón, 6.5 pulgadas, cepo 58, y Churchill, de 7 pulgadas, cepo 48.

Fue precisamente llevar sus cigarros al mercado lo que reafirmó la convicción de cultivar su propio tabaco, ante la dificultad de conseguir materia prima “cuando buscas hacer algo consistente”.

FIRST HARVEST

En los invernaderos y a campo abierto se siembra 15 variedades como Habano, Connecticut y Pennsylvania, entre otras. Está convencido de que el sabor y aroma del tabaco guarda una relación directa con la forma en que se riega, fertiliza y controla los demás procesos, y para ello utiliza sistemas computarizados. Por ejemplo, con su sistema de secado contrarresta la humedad relativa, que durante las noches aumenta hasta 100 por ciento, “y no dependes de si hoy hizo calor o no”.

Todo este conocimiento y un seguimiento estricto de los factores asociados con el cultivo le permiten obtener hojas de hasta 1.80 metros de largo por 70 centímetros de ancho, para capas muy finas y elásticas. “Además tienen mucho sabor y aroma, y eso nos indica que vamos por buen camino”.

Jacob concluye que al hablar sobre tabaco, la gente podría pensar que se trata sólo de una hoja, pero al final –cuando se seca– contiene todo lo que le pusiste. “Un fruto se puede probar de inmediato y saber si es bueno, pero en este caso hay que esperar casi un año, hasta después de su añejamiento, para comprobarlo”.

En este momento Natura Cigar Co. vive un momento de transición hacia los puros manufacturados a partir de tabaco propio y ha logrado elaborar su primer cigarro, First Harvest –de producción limitada–, resultado de la cosecha inicial. Con capa y capote Habano, así como tripa Pennsylvania y Broadleaf, es una fumada medio cremosa, con notas dulces y gran aroma.

“Es un puro prometedor. Daniel Núñez dice que tiene un perfil de sabor peculiar, y me complace escuchar de personas como él que este cigarro es diferente”. Pero es un comienzo… La idea es aumentar la cantidad de tabaco adaptado a la altura –bajo sus estándares de calidad– tras cada cosecha, que ahora suman cuatro. “Ha sido un proceso con muchos ensayos y eso cuesta, ya que es un negocio en el que inviertes con una perspectiva de futuro”, explica Jacob.

SENTAR UN PRECEDENTE

El objetivo de Natura Cigar es mantenerse como una tabacalera boutique y, en el mediano plazo, lanzar un cigarro con diferentes mezclas cada año. Esto permitirá ampliar su mercado al conectar con aficionadas y aficionados dispuestos a vivir experiencias nuevas.

En el Mundo del Tabaco “hay lugar para todos –continúa Jacob–, y cuando uno invierte en productos de alta gama destina muchos recursos a la producción e investigación y desarrollo. “Sé que existen tabacaleros muy buenos, excelentes… pero busco que la técnica me sirva como guía en este negocio y nuestras innovaciones logren sentar un precedente en la industria”.