Linga… evolución constante

En Linga Cigars, los desafíos son un tema cotidiano que representa una serie de peldaños a escalar para superarse a uno mismo, sin pensar en la competencia. Y por eso Jonathan Almánzar, su CEO, afirma que la característica principal de sus empresas es la evolución constante, que parte de «aprender de tus deficiencias para desarrollar tus fortalezas». Un aprendizaje obtenido al recorrer los caminos de la industria tabaquera en la República Dominicana y el mercado de Estados Unidos.

Desafío y metas

De acuerdo con Jonathan, empresario con una trayectoria amplia, cuando tu negocio carece de una estructura específica para operar en Estados Unidos, lo primero que se requiere es buscar alianzas que te permitan dar el paso rumbo a uno de los mercados más grandes del mundo; objetivo que representa un gran desafío, pero también la meta que todos persiguen en esta industria.

Por su experiencia, explica que una empresa que comienza enfrenta un sinfín de dificultades cuando busca incursionar en un mercado extranjero, especialmente en el ramo tabaquero, ya que es necesario contar con las herramientas necesarias para garantizar la importación de tu producto, el almacenamiento correcto, el despacho de las órdenes, el seguimiento de los clientes y, lo más importante aclara–, el cobro de las facturas.

Una vez establecida esta estructura, propia o vía outsourcing, el siguiente paso es fortalecer las acciones de venta mediante la presencia constante de la marca, que en el caso de Linga Cigars llegó en 2021, de la mano de una visita al evento tabaquero más grande Estados Unidos: La Feria Comercial de la Premium Cigar Assosiation (PCA).

Con base en su propio aprendizaje, Jonathan comparte que la mejor estrategia de Marketing y Research es acudir a la mayor cantidad posible de eventos especializados, porque es ahí donde el dueño de una marca encontrará a toda la industria reunida bajo un mismo techo.

Aunque el contacto directo con los retailers y las visitas de puerta en puerta no deben descuidarse, los eventos permiten darse cuenta de lo que otras marcas hacen y lo que el mercado pide en un momento determinado. “Además, conoces al imposible que te inspira; es decir, los dueños de las marcas como las que aspiras ser, y a tu competencia”.

Para Linga Cigars, la entrada al mercado de Estados Unidos no fue sencilla. Invitado por amigos residentes de Florida, Jonathan fue a su primera PCA como un asistente más, para recorrer el piso de ventas y estudiar el manejo de las marcas en el evento: saber qué llevaban, qué hacían y cómo se comportaban los protagonistas de la industria.

Al concluir la feria, Jonathan y su equipo se acercaron a la Asociación para presentarse e iniciar su trámite de incorporación. Mientras tanto, el tour de visitas a tiendas no paró e hicieron presencia en varias ciudades de los estados de Florida, Georgia, Indiana, Maryland y Texas, entre otras.

La marca se comercializa actualmente en Cigar Lounges y estancos de Tampa, Jacksonville, Atlanta, San Antonio, Fort Worth, New Jersey, Pennsylvania y Los Angeles, y a través de Privada Cigar Club y otras agrupaciones. “Podemos decir que tenemos presencia en la gran mayoría del territorio de Estados Unidos”, dice Jonathan.

También se encuentran en negociaciones serias para los mercados de Europa y Medio Oriente, y se proyecta llevar toda la línea a islas de Asia Pacífico, como Taiwán, Hong Kong, Singapur y Malasia, donde se ofrecerán distintas vitolas, dependiendo de los gustos locales.

Una fábrica diferente

Cuando Jonathan comenzó en esta industria produjo sus puros Linga en distintas fábricas de la República Dominicana, y como cliente identificó necesidades no cubiertas; experiencia que enriqueció la idea y necesidad de tomar los procesos en mano propia y dar mayor atención al desarrollo de sus marcas.

Con base en ello, la verticalidad ha sido la característica principal que impulsa a su fábrica, Alma & Cru Tobacco Co., a convertirse en un negocio exitoso. «Aún cuando faltan tablas por colocar”, transita por buen camino, de la mano de una visión diferente.

Con más de 25 marcas privadas a su cargo, el involucramiento con sus clientes abarca desde la concepción de la idea hasta el lanzamiento del producto final, ya que la calidad en la fabricación y creación de las ligas –se da por sentado–, es algo que en Dominicana se encuentra con relativa facilidad.

Por ello nuestro compromiso es al cien por ciento, hasta donde el cliente nos permita. Preguntamos qué tienen, qué buscan, y ahí empiezan las sesiones de orientación profesional; algo fundamental para tener una buena marca”, destaca.

De regreso a sus inicios, Jonathan recuerda las dificultades que enfrentó y por eso busca facilitar el camino a quienes se inician en este mundo, ofreciéndoles no sólo buenos cigarros, sino el acompañamiento para lograr el mayor desarrollo de la marca.

«En Alma & Cru Tobacco Co. no únicamente fabricamos cigarros. Somos un cluster desde el que ponemos a su disposición un abanico amplio de servicios que incluyen opciones de empaque, anillado, Marketing y hasta publicidad, por ejemplo». Esto, porque en ocasiones los clientes extranjeros no pueden diligenciar cada uno de los trámites necesarios para tener una marca, «pero nosotros le damos seguimiento y esa ha sido nuestra fortaleza”, expone.

Sembrar, una satisfacción

Jonathan siempre ha sido un empresario inquieto y, como tal, inició en esta industria con una marca y después con su fábrica, pero le hacía falta tener el control de todos los procesos para garantizar la mejor calidad en cada producto.

El paso natural para satisfacer esta nueva necesidad se dio con la incorporación de algunas fincas pequeñas, donde podría sembrar y cosechar su propio tabaco. “Actualmente no producimos ni diez por ciento de lo que se necesita, pero es un camino largo que de alguna forma empezamos a recorrer”, afirma.

La meta –añade–, no es cultivar todo el tabaco requerido para producir sus líneas o las marcas privadas que maneja, sino contar con buenas hojas para controlar su proceso de fermentación, llevar el tabaco a los estándares requeridos y entonces complementarlo con materia prima de otros agricultores.

El objetivo de Linga Cigars es claro: Tomar la mayor cantidad posible de procesos bajo su control, y en este caso “se trata de un negocio por aparte, otro punto de la industria al cual ponerle atención. Es difícil, pero a la vez, bonito”.

La dominicanidad hecha espacio

Bhuké Cigar Lounge and Bar es otra parte fundamental del cluster de Linga Cigars, como resultado espontáneo de las necesidades de un mercado boutique en crecimiento.

Jonathan pensó inicialmente en comercializar cigarros vía Internet, pero su clientela buscaba un espacio para fumar y compartir, “colonizando” de a poco un lugar al aire libre con el que contaba; un patio adoptado como propio por las amistades que le visitaban.

En sus propias palabras, Bhuké –conocido originalmente como El Patio– es la representación misma de la dominicanidad: “un Cigar con poco protocolo; imperfecto, pero alegre y tropical”.

Además, se trata de un sitio dedicado a las marcas boutique locales, donde el sentido de verticalidad que caracteriza a la empresa derivó en un humidor abierto para los cigarros emergentes que no alcanzaban un lugar en las tiendas y estancos tradicionales.

Para Jonathan, su participación en la industria no es un juego, sino una misión que se mantiene en constante evolución, bajo la idea de hacer mejor las cosas por él, y no por la competencia ni cualquiera otra razón. Y opina que la gente valora cuando actúas de esta forma… «más cuando llevan un tiempo sin visitar tu espacio o fumar tu marca, y se dan cuenta de que siempre hay un ladrillo más” en la construcción.

Hablamos sobre el espíritu que Linga Cigars imprime a todos sus productos y negocios, partiendo del cariño, entusiasmo y el sano afán de competir contra sí mismos para crecer un poco cada día.

Es, de algún modo, una lucha constante para perfeccionar todos y cada uno de sus procesos, superando desafíos y buscando el reconocimiento internacional. “Nosotros hacemos nuestro mayor esfuerzo y le corresponde al público probar y calificar nuestros logros, para brindarnos, o no, su confianza y preferencia”, concluye Jonathan.