
Barreda Cigars es una empresa familiar en la que las mujeres son pilar: Jennifer Barreda, bisnieta de Don Chico, de quien heredó el amor por el tabaco y cuyo sueño permitió a su padre, Óscar Barreda, fundar la compañía; y su madre, doña Karla Rodríguez, quien está al frente de la Administración de una tabacalera nicaragüense cuyos cigarros premium tienen presencia en Estados Unidos, Europa, Asia y América Latina.
Jennifer Barreda proviene de una familia típica pinolera, es decir, nicaragüense, y tabaquera de corazón. Nacida y criada en Estelí, Jennifer estudia actualmente una Maestría en Administración y Dirección de Empresas en el estado de Florida, Estados Unidos, desde donde actualmente está establecida y trabajando para la compañía.
Entre sus responsabilidades se encuentra la parte operativa y preindustria: pilones, fermentación, fábrica, manufactura, empaques, etc., aunque actualmente está más concentrada en la relación con los clientes y el desarrollo de marca.
Además, Jennifer es vocal segunda de la Junta Directiva de la Cámara Nicaragüense de Tabaco (CNT), “y me siento muy honrada y agradecida porque, a pesar de ser una de las mujeres más jóvenes en la industria, han depositado su confianza en mí para cumplir con las responsabilidades que me confirieron dentro de la organización”.
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EL PLACER QUE SE CONVIRTIÓ EN EMPRESA
Como toda buena historia, esta comienza con un bisabuelo. La industria del cigarro premium en Nicaragua comenzó a desarrollarse hacia la década de 1960, impulsada por los tabaqueros cubanos que salieron de la isla tras la revolución de 1959, y quienes encontraron en las ricas tierras volcánicas de Estelí los minerales y nutrientes, así como el clima tropical, adecuados para sembrar tabaco de excelente calidad.
Durante los años 70 Don Francisco Barreda, Don Chico, un empresario nicaragüense muy amigable y sociable, entabló gran amistad con un grupo de cubanos, quienes le transmitieron el gusto y placer por fumar, además de la inquietud por sembrar tabaco, cosa que finalmente hizo en parte de las tierras que alquilaba para siembra, en el norte del país.
“Un día decide hacer una prueba y comenzar a sembrar, pero no como negocio, sino que era algo más como un hobby; también aprendió a hacer cigarros, sus amigos cubanos le enseñaron a ligar, y se hacía los suyos, bien artesanales, y le encantaba”, cuenta Jennifer.
Su nieto, Óscar Barreda, estudió Ingeniería Eléctrica, pese a ello, las plantas y el aroma a tabaco que su abuelo aspiraba y disfrutaba lo acompañaron siempre; de hecho, abuelo y nieto, con el tiempo, comenzaron una estrecha relación ya que compartían y disfrutaban de fumar juntos. Durante estos años, cuenta Jennifer, es que su padre aprende y decide convertir el sueño y hobby en un negocio familiar.
Don Chico le enseñó a su nieto todo lo que sabía y aprendió sobre la tierra, la siembra, procesos y ligas de tabaco, así que en 2013, para honrar y continuar el legado, Óscar Barreda decide finalmente formar una empresa con la ayuda y acompañamiento de su familia: esposa, hija, hijo y hasta un tío, Camilo Barreda. Don Chico murió cuatro años después, en 2017. Jennifer afirma que es una bendición que a toda la familia le guste el tabaco, que formen parte de un legado, cosa que sin duda facilita y hace más disfrutable el trabajo.
REVOLUCIÓN
En los últimos 10 años el Mundo del Tabaco ha experimentado una revolución en distintos niveles, sobre todo después de la Pandemia con la irrupción de las videocharlas y las transmisiones on line hasta el cambio y evolución del mercado con nuevos segmentos, tendencias y audiencias, y un sector que se hizo notar inmediatamente y de forma contundente fue el de las mujeres.
En el marco del Día Internacional de las Mujeres, Jennifer afirma que ella está en esta industria gracias a mujeres que sentaron las bases y abrieron el camino para que hoy esta industria cuente con más aficionadas, influencers, embajadoras de marca, empresarias, ejecutivas, emprendedoras y productoras como nunca antes.
Recuerda que en su primera feria comercial de la Premium Cigar Assocation (PCA) se acercaron algunas personas al booth para felicitarla, un tanto sorprendidos, por ser una mujer que en esta industria se expresa con tanto conocimiento y naturalidad.
Hoy, añade, “son más las mujeres en la industria, y también las parejas y sus familiares, las amigas, cada vez es más común una invitación a fumar un cigarro premium, ir a un cigar lounge o a algún evento tabaquero”.
Aunque, cuando una persona tiene conocimiento, un trabajo que la respalda, le gusta lo que hace, lo sabe expresar y lo disfruta, no importa el género, no debería haber algún impedimento o barrera para salir adelante. “En mi caso, lo fundamental es hacerlo con disciplina, consistencia y compromiso”.
En ese sentido, afirma que el tabaco no tiene género, no por ser mujer deben fumar cigarros suaves. “Te puede gustar un tabaco suave, uno medio, o uno más fuerte, y no depende si eres hombre o mujer, sino de tus preferencias”.
En este desafiante mundo, Jennifer recuerda que entró “oficialmente” a los 18 años, cuando su padre le permitió fumar y comenzó su travesía por los sabores del cigarro premium, pero fue cuando egresó de la carrera de Administración de Empresas y se integró a la compañía que conoció de verdad el Mundo del Tabaco.
“Me involucré al 100 por ciento en todas las actividades de la empresa, y es cuando descubro la maravilla que hay en el tabaco, porque antes sí lo disfrutaba, sí fumaba… pero involucrarme en la producción, estar con los pilones, en el campo, ver todo el proceso y estar al lado de las personas que lo trabajan día a día, eso cambió mi perspectiva y admiración por este trabajo”.
Así como Don Chico disfrutó y enseñó a su nieto, Óscar lo hizo con su hija Jennifer, a quien desde pequeña la involucró.
“Tuve la dicha de conocer a mi bisabuelo, estaba pequeña, pero con quien interactúe más y entré en la industria del tabaco fue por mi papá. Lo miraba fumar y nos contaba las anécdotas que él tenía con su abuelo. Desde chiquita me dio la curiosidad”.
Las primeras fumadas que le dio a un cigarro ocurrieron a sus 15 años, “un día mi papá dejó un poquito de tabaco en un cenicero en la casa, tuve la curiosidad y lo probé… de hecho se lo confesé hace poco”. El recuerdo de los sabores y sensaciones de la fumada definirían lo que más adelante se convirtió en afición, pasión y futuro.
También agradece poder trabajar con su madre, Doña Karla Rodríguez, encargada de la Administración, “no es una persona que sale mucho en las entrevistas, se mantiene más apartada, pero es un pilar fundamental para nuestra empresa, con ese instinto de madre, y de mujer, que hace la diferencia para el crecimiento de la compañía, y nos enseña tanto a todos”.
DESAFÍOS
Durante los últimos años Barreda Cigars, que producía sólo marcas privadas, desarrolló sus líneas Don Chico, como homenaje a Francisco Barreda, en capas Maduro San Andrés, Habano Ecuador y Connecticut; 021 Cigars, capa Habano Ecuador; Cocktail, con capa Habano Criollo Nicaragüense 98, Don Chico Original, capa Maduro y Habano Ecuador; Lotes Reservados, capa Nicaragua; y Vega Suprema de Oro, capa Habano Ecuador, más dos lanzamientos que piensan realizar este 2025.
En cuanto a los nuevos lanzamientos, piensa que es uno de los mayores desafíos para Barreda Cigars, y para las marcas en general.
“La tendencia hoy es que el consumidor quiere más, siempre más, nuevos lanzamientos, nuevas marcas, todo el tiempo. Como los teléfonos, uno o dos lanzamientos por año, ¿pero hasta qué punto estamos haciéndonos leales a una marca?”. Ese es el reto: equilibrio entre la tendencia a siempre querer algo nuevo, y consolidar un producto al que le sea leal el fumador.
Comenta que actualmente la empresa explora el mercado asiático, donde comenzaron distribución en Taiwán y están negociando con distribuidores en Indonesia, Tailandia y Singapur, “y sin duda China está en nuestros planes”.
Asimismo, se trabaja para crecer su presencia en Europa, tras su participación en la feria comercial Intertabac en 2024, “una plataforma buenísima que nos ayudó a abrir nuevos mercados, y esperamos participar este año”. Asimismo, fortalecer presencia en Estados Unidos y países de Latinoamérica.
“Estamos comprometidos con nuestras marcas y valoramos la retroalimentación de nuestros consumidores para ofrecerles un cigarro que puedan disfrutar en cualquier ocasión”, concluye.






