Fuera de Serie Maduro, honor a su nombre

GUT FEELING

Gastón Banegas

“Hoy que llevo en la boca el sabor a vencido,  procura tener en la mano a un amigo que cuide tu frente y tu voz. Que cuide de ti para ti y tus vestidos”, Fernando Delgadillo.

Es lindo viajar, eso es algo obvio. Hay muchos latiguillos hechos, esas frases que son un dicho, y sirven en muchos casos para disparar preguntas que sirven a su vez para ayudar a pensar un poco las cosas. Y siempre recuerdo la frase de un amigo que suele decir: “El tabaco une”. No sé si mucha gente tiene muy presente este concepto, pero no he encontrado a alguien que discuta la idea. Todo lo contrario, es tan evidente que pasa desapercibida, pero aprovechando las otras frases obvias, nadie me discute la idea porque, como decimos acá en Buenos Aires, cae de maduro. De eso va este texto: los viajes, el tabaco y un gran puro maduro.

Hace poco tuve la oportunidad de tomarme unos días para visitar amigos por Miami y aprovechar para fumar todo lo posible. Jornadas mágicas de largas conversaciones, nuevos y viejos amigos, todo entremezclado por nubes de humo de muchas y distintas formas. Un festín para los afectos y los placeres

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De tantas cosas que pude probar y momentos que pude disfrutar, les quiero contar de un amigo que tiene su propia línea de tabacos. No quiere que hable de él, ya lo conocerán muchos lectores y estoy de acuerdo que no hay que “tirarle tantas flores” pues Tony, no voy a decir que sos un cubano muy especial, sensible y que disfruta lo mismo que disfrutamos todos, el buen vivir y la vida con amigos entre tantas otras cosas. Agradezco la amistad que me ofreciste y un placer fumar contigo. Los puros de tu línea entera, sobre todo tu doble maduro.

Sin mucho más preámbulo, de eso vine a escribir hoy. De un puro que se elabora en Tamboril, República Dominicana. Cuna de los grandes ligadores de tabaco del mundo, no es casual que muchos de los mejores puros provengan de allí.

En mi caso pude probar algo que no llega a mi país y es primicia, en cierto sentido. Es el Maduro que Tony pensó desde el inicio como un puro, según sus propias palabras, para gallardos. Uno que no está creado para cualquiera; solo aquellos que saben distinguir el balance entre sabor y fortaleza podrán apreciar, en mi humilde opinión, este tabaco box pressed. Con un tamaño acorde a su personalidad, 5 ½ por 52, hecho a mano en Tabacalera El Hoyito, dicho cigarro es para tomarlo en serio.

Ante mis ojos. El Fuera de Serie de Tony viene en una presentación muy bien lograda. Una bella caja laqueada blanca con las inscripciones en dorado, hace que en el primer golpe de vista, el glamour te ataque y te induzca a querer ver más. Bien pensado. La apertura, luego de un lindo envoltorio de color azul, confieso que cuando abrí la caja por vez primera me hizo pensar que el envoltorio simulaba una especie de telón de un teatro que se abre. Para que los protagonistas de la fumada surjan a escena. Estos protagonistas tienen atuendos en tonos azules y negros. Cintilla al pie, y una anilla haciendo juego. Esta vez fue reemplazado el antiguo color plata que vestían en la obra anterior, ahora lucen más modernos, con tonos dorados que hacen parecen lucirlos más actuales. 

Noto una capa madura de San Andrés, correcta. La miro y se ve correcta, no es tan oleosa, pero está bastante bien. Tiene algunas nervaduras de la hoja, nada que no haya visto en otras marcas de cigarros, incluso de precios superiores.

En frío. El tacto del cigarro es un poco blando y áspero, pero no es un defecto, más bien es mi mirada un poco exigente. La construcción es correcta. Lo huelo, y mi primera sensación es muy grata. Me confirma lo que quería encontrar. Aromas que me gusta sentir en estos tipos de tabacos de capas maduras y bien aromáticas. 

Tengo un vívido recuerdo de mi infancia cuando mi abuela preparaba una torta con especias dulces (canela, clavo, nuez moscada, etcétera) y chocolate; era una torta húmeda que me daba a probar un pedacito ni bien salía del horno, con todo gusto probaba y el perfume que tenía esa torta, por Dios, es tan similar al aroma encontrado en el tabaco, que no puedo dejar de viajar por el tiempo y llegar a la cocina de la casa de mi abuela.

Al encender. Fundamental, no hay que luchar para iniciar la fumada, se prende bien y parejo. Ni bien uno inicia el viaje hacia al placentero terreno del fumar, empieza a notar lo que entrega el cigarro.

Muy buen tiro y se agradece, un humo agradable no muy denso o sustancioso, pero es suficiente para agradar y esparcir algunas notas iniciales que el tabaco va ofreciendo a medida que va quemando. 

Luego de un par de caladas, el sabor comienza el periplo hasta mi boca y mis sentidos se despiertan, suena una alerta general en mi paladar y la información, medio telegráfica al principio, empieza a ser transmitida a mi cerebro: notas muy agradables se perciben a maderas tales como el cedro y el roble, seguidas de ricas notas ciertamente dulces y sin mucho esfuerzo; se detecta café y un toque picante de pimienta.

A medida que voy fumando y conforme el tiempo transcurre, el tabaco se va consumiendo y evoluciona, permitiendo encontrar otras “cositas” que hacen del fumar un agradable y lúdico disfrute.

Siempre he gustado de encontrar matices, ciertas diferencias a lo largo del recorrido de una buena fumada. Para mí es muy importante poder encontrar cambios, notar que la fumada va cambiando y te va llevando a distintos territorios de sabores e intensidades. 

Y ahí, justo en el cruce más difícil, algunas veces podemos encontrar el equilibrio tan valorado. Sin temor a equivocarme, puedo afirmar que cuando uno fuma, si no es la principal, estamos muy cerca de coincidir todos los fumadores en una cuestión, en el equilibrio está la “virtud” o como dicen los brasileros, el jeite.

Ya voy por el final del medio tercio del Fuera de Serie Maduro, y claramente este cigarro, como les dije anteriormente, es un puro para “gallardos”. Se nota el poderoso influjo de la ligada que contiene, entre otras hojas, doble ligero (hojas de Nicaragua y de República Dominicana) más un rico criollo 98 de semilla cubana que no desentona para nada, todo lo contrario, aporta sabor que conforme se incrementa la fortaleza, estas notas de chocolate, café y ciertos picores nutren de equilibrio al cigarro de manera aplicada. Podría decir que hay pimientas negras, me surge algo a maderas quemadas y por qué no, encuentro el cuero húmedo que viene otra vez a presentarse y entiendo que en esta vuelta, es tenue, algo insinuado y para nada molesto.

Este puro se va calentando y sigue tirando como al principio, la nicotina vigorosa circula por todas partes y te obliga un poco a compensar la sensación del “golpe” en mi caso, mediante un rico y bien cargado café. Gracias que colaboró y quedó perfecto para terminar de acompañarlo. Recomiendo fumarlo luego de un almuerzo o de alguna comida debido al punch de nicotina.

Conclusión. El Maduro de Fuera de Serie es un buen puro que compraría y fumaría seguido. Es un cigarro de gran fortaleza, lo he fumado de día y de noche, al aire libre y en un lugar cerrado, y no se bien por qué pero disfruté más fumarlo al amparo de un agradable sol de una mañana en mi ciudad, acompañado de un buen café, negro, solo y bien caliente. 

Su buen tiro, su potencia pero equilibrado con gran sabor hacen que sea un puro bien agradable en mi opinión. Y un detalle no menor, un buen precio siempre ayuda a convencer a cualquier fumador. Pero yo no pienso en precio solamente, más bien me gusta cerrar las conclusiones con la siguiente pregunta: ¿El FDS Maduro me reportó valor? Claro que sí.

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@TP5161