Fiesta de Indianos 2023, tradición de tabaqueros

HACIENDO AMIGOS INTERNACIONAL

Fernando Sanfiel

Cada pueblo tiene su historia y tradiciones, y la nuestra está fuertemente vinculada al Mundo del Tabaco y la caña de azúcar, legado de agricultores esforzados que entre la isla de La Palma y la de Cuba forjaron nuestra idiosincrasia, forma de vida y tradiciones.

Es por ello que el Indiano no se disfraza, se vive. Es una sensación indescriptible al ponerte en la piel de tus abuelos, tíos y parientes; sentir su día a día con los amigos y familiares: levantarse temprano, desayunar fuerte y sin prisas –con tiempo para tertulia y tabaco–, acompañado de mucho café y algún licor. El paseo por la Calle Real, que aunque se bautizó con el nombre de un comerciante irlandés, O`Daly, sigue siendo para todos la “Calle Real”.

Es el reencuentro quienes recién llegados de viaje –con su séquito de porteadores y maletas–, aún cansados se dan el gusto de compartir un almuerzo con lo que se tercia y recuerda su segunda patria: arroz con judías negras (congrí), carne mechada o de puerco y malagana o yuca. No falta el zumo de maracuyá o durazno y coco.

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DESAYUNO: No 1 La Regenta

Elegí este puro de 167 mm, cepo 42, por hacer un guiño a tabacos y personas de otras procedencias, de otras islas, pero con grandes connotaciones en sus orígenes. Dispone en su liga de encapado en Conneticut 2018, capote Negro San Andrés (México) y tripa de la República Dominicana.

Este primero va acompañado de un vino Malvasía producido en la tierra, de tradición fuencalentera –pueblo de Fuencaliente de La Palma, que vio nacer a mi gran amiga y fumadora Victoria Domínguez, de quien les hablare muy pronto–, que con los años se ha convertido en un referente de calidad.

La mañana comienza con este maridaje de culturas y sabores, en el que cada uno: cacao, miel, madera y frutos secos nos hacen revivir recuerdos de viajes, anécdotas, familia que está ausente o ya no está, pero marcaron lo que somos.

SOBREMESA: La Corona, La Rica Hoja

Es el tabaco de referencia de una época, con 150 mm, cepo 42, para fumadores de a diario. Un puro chico, para un café, ron o un vaso de vino: El Compañero de Bolsillo.

En su evolución desde la tripa corta, hoy nos ofrece un puro premium de tripa larga y con más invitaciones a sentirnos juntos: Encapado en tabaco Negro San Andrés y capote Indonesia, en su alma esconde tripa con tabaco de la tierra, Breña y Pelo de Oro, así como Santo Domingo y Dominicana.

Va en honor de quienes han decidido que este tabaco tiene futuro, y hoy se afanan en las vegas mexicanas durante el inicio de una nueva cosecha.

Para la sobremesa conviene un trago largo, tradicional, un mojito que nos transporte a los orígenes: ron de caña de azúcar, azúcar blanco y zumo de lima, con unas hojas de hortelana y menta; todo bien machacadito con hielo.

La música, que suena desde primera hora de la mañana al ritmo de Son Cubano y recorriendo lo mas variado del Trío Matamoros, no impide mantener el trasero pegado a la silla. Es hora de bailar, de pasear fumando y compartir diferentes ambientes, saraos y –cómo no–, distintos grupos de amigos que se han ido asentando en todos los rincones de la ciudad. De esto no voy a hablarles; has de vivirlo.

ANÉCDOTA: La fumadora

En cada edición hay siempre una anécdota o evento que destaca sobre lo demás; personas que quieren fotografiarse junto a nosotros, quienes desean una foto para mandar a sus familiares, o simplemente fumar y tomar una copa hablando de lo nuestro.

En esta ocasión se me acercó una joven que fumaba de forma desesperada una Regalía, un Capricho con rabito, 120mm, cepo 32 con encapado Maduro, de aspecto rugoso y con la garantía de estar fabricado a mano (recomiendo siempre de salir de la elección de un tabaco en un tubo. Suele ser una propuesta muy barata y muy mala de tripa corta).

En sus intentos por conseguir un tiro adecuado, hace esfuerzos sobrehumanos que va acompasando con sorbos de mojito, para relajar los cansados carrillos. “Mire –dice–, es que llevo toda la tarde intentando fumarlo y no lo consigo”.

Accedo a darle candela, pues apenas ha consumido medio centímetro del tabaco, que tiene excelente factura. Pero el resultado es el mismo, no tira.

Indagando un poco, cuando logro sacarle el purito de la boca, no hay dudas: Hay que cortar la perilla para poder fumarlo. Aparte de reírnos mucho, ella se manifiesta agradecida; ya puede fumar, y eso hace que compartamos un buen rato al ritmo de los sones cubanos.

LA FIESTA SIGUE

Es para mí un fin de fiestas que no marca el término de una jornada de encuentros y tradiciones; el inicio de una nueva etapa hasta el próximo encuentro multitudinario, ya que nos hemos acercado a 80 mil personas, de las que unas 30 mil fueron visitantes de las procedencias más diversas.

Para tener una idea aproximada de asistentes al encuentro –para quienes no nos conocen–, se trata de imaginar una isla de 70 mil habitantes que ese día recibe a 40 mil indianos con ganas de conocernos y divertirnos, compartiendo un tabaco y mojitos al ritmo del son.

Aquí se fuma en el desayuno, comida y baile… Es nuestra tradición y algo que, aún después de la fiesta, nos identifica desde hace siglos. Un estilo de vida.

Les espero en Indianos 2024.